Educación

Mamá, no odies tu cuerpo

¿Sabes todas esas veces que te miras en el espejo y no te gusta lo que ves? ¿Sabes todas esas veces que te observas con mirada crítica y enumeras todas las cosas que cambiarías de ti misma? No es necesario, estás perfecta tal y como eres.

Mamá, no odies tu cuerpo

Cada vez que rechazas tu cuerpo, cada vez que desprecias tu barriga, esa pequeña variz o una nueva arruguita... Cada vez que te miras al espejo y odias tu cuerpo por no ser perfecto, cada vez que haces eso, olvidas todo lo que tu cuerpo hace por ti.

Tu cuerpo es tan fuerte que tras una jornada de trabajo aguanta el embiste de dos extraescolares, las cenas y los mimos de antes de irse a la cama y lo hace sin queja. Tu cerebro, pulmones, corazón, sistema circulatorio... Funcionan perfectamente sin que tengas que recordárselo continuamente y te permiten, de esta manera, disfrutar de la salud necesaria para ver a tus pequeños ser felices y crecer.

Nunca desprecies tu cuerpo mamá, precisamente porque tienes hijos y tu cuerpo fue capaz de engordarse y proteger a lo más bonito que tienes ahora en tu vida. Y contra todo pronóstico, además, ¡hasta se recuperó y casi volvió a la normalidad!

Pero sobre todo, mamá, no odies tu cuerpo porque eres madre. Y los niños son muy listos. Y aprenden por imitación. Y si te ven frustrarte por la forma de tus piernas, de tu pecho, por tus bolsas en los ojos o por cualquier defectillo que maginifiques, entonces ellos entenderán que está bien odiarse, que no pasa nada por despreciarse, que si su madre, que es una superheroína se odia, entonces ellos ¿qué opción tienen de no hacerlo?

Así que mamá, nunca te odies. Por tus hijos.

Ah, y papás, esto por supuesto también va por vosotros.

Vuestros hijos os quieren como sois porque sois perfectos a sus ojos. Aprended a miraros con el mismo afecto.

Etiquetas: autoestima, familia

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