Psicología del niño

Masturbación en la infancia: ¿cómo podemos abordar el tema?

A partir de los 2 o 3 años de edad la exploración genital es algo absolutamente normal por parte de los niños, como tocar y explorar cualquier otra parte de su cuerpo. Saber reaccionar ante ese descubrimiento es fundamental para los padres.

Los niños pequeños tienen curiosidad natural por explorar todo su cuerpo, incluyendo sus genitales. Pero cuando la mamá o el papá se da cuenta que su hijo pequeño o hija ha empezado a tocarse, es posible que se preocupe, se estrese y se avergüence. ¿Por qué ocurre tan pronto? Y sobre todo, ¿qué podemos hacer los padres ante una situación así?.

La masturbación es algo absolutamente normal y natural. Y, cuando ocurre a una edad temprana, tiene especial relación con el descubrimiento, por parte del pequeño, de una parte de su cuerpo que pudo haber quedado en gran parte inexplorada durante la infancia. Además, podría haber aprendido que tocándose los genitales se siente bien.

Este nuevo descubrimiento se ve impulsado, sobre todo, por la curiosidad apropiada para su edad. Y es tan inocente como la exploración de los dedos de sus manos o de los pies. Es más, la investigación ha demostrado que incluso los bebés comienzan a tocarse mientras están en el útero materno. Por tanto, sería extraño si tu hijo o tu hija no explora todo su cuerpo cuando es pequeño.

Sí es cierto que muchos papás y mamás se enfrentan al dilema de cómo enseñarle a una niña o niño de dos o tres años que si bien tocarse a sí mismo es algo absolutamente normal y saludable, se trata de algo que debería hacer en privado.

La privacidad es un concepto difícil de comprender para cualquier niño pequeño, por lo que lo más común es que el pequeño no lo entienda hasta que tenga entre cuatro a seis años de edad. Pero sí hay cosas que los padres pueden comenzar a hacer para asegurarse de que el niño empiece a comprender el concepto.

Lo que necesitas saber

El hecho de que tu hijo/a toque sus genitales no es masturbación, y esto también se aplica a cuando los niños pequeños tienen erecciones mientras juegan con sus penes.

Efectivamente, puede que el niño o la niña se sientan bien e incluso sea algo reconfortante, pero no hay nada sexual en la intención o en las emociones del pequeño.

¿Qué pueden hacer los padres?

Dependiendo de dónde se encuentre el niño, en ocasiones es difícil y complicado saber cómo reaccionar:

  • No prohibir, avergonzar, reprender o regañar al niño. Una respuesta negativa no solo puede hacer que el comportamiento para el pequeño sea más tentador, sino que también estarás enviando el mensaje de que debería estar avergonzado/a de su propio cuerpo, y todos los sentimientos asociados a ello. Así que si sorprendes a tu hijo tocándose los genitales lo mejor es tratar de no hacer ningún escándalo, ignorando incluso el comportamiento si estás en casa.
  • Si ocurre en sitios semipúblicos. Puede ocurrir que el niño o la niña empiece a tocarse en reuniones familiares o en grupos de juego con otros niños. Si es así, puedes optar por distraer a tu hijo con otra actividad práctica, como por ejemplo construir bloques de madera o dibujar con lápices de colores. O bien decirle con calma algo como “Eso es algo que solo hacemos en casa”. De la misma manera que enseñamos al pequeño a no hurgarse la nariz en público, también podemos enseñarle que no debe tocar sus genitales en público. Y recuerda lo fundamental: no lo reprendas ni lo avergüences, ya que podrías crear un problema aún mayor.
  • Enséñale la diferencia entre lo “privado” y lo “público”. Si el niño comienza a tocarse mientras está en público, una buena opción es decirse en voz baja que algunas cosas son mejores hacerlas en privado, pero no en público, donde hay personas alrededor. Coge su mano, apriétala suavemente y trata de distraerlo con otra actividad. Y, al llegar a casa, no olvides alabarlo también por poder esperar.
  • Pregúntale si necesita ir al baño. Algunos niños pequeños suelen tener la costumbre de sostener o agarrar sus genitales cuando tienen ganas de orinar. Si sospechas que tu hijo/a es uno de ellos, ten la costumbre de preguntar si necesita ir o no al baño.

Cuando el niño lo hace solo cuando está desnudo y en casa, sería inútil enseñarle a hacerlo solo en su habitación, especialmente si es aún muy pequeño, ya que es demasiado joven como para ser capaz de entenderlo. En estos casos, recuerda que se trata de un comportamiento normal y saludable, y debes tratar de sentirte más cómodo y aceptar que tu hijo/a se toca.

A medida que el niño crece, y tiene entre cuatro a seis años de edad, puedes comenzar a decirle que eso es algo que solo se hace en la privacidad de las habitaciones. Y es posible que pregunte por qué. Entonces, podrías compararlo con el uso del baño, o incluso decirle que tú tampoco lo haces en la sala de estar. En definitiva, es otra forma de normalizar la masturbación también para tu hija/o.

En cualquier caso, recuerda que las conversaciones con tu hijo/a sobre el concepto de privacidad deben continuar. Y tienes que recordárselo repetidamente. Nunca golpees las manos del pequeño por tocarse a sí mismo, ya que solo le enviará un mensaje negativo muy fuerte sobre su cuerpo, pudiendo afectar negativamente a su sexualidad en una etapa más adulta.

Si crees que el pequeño parece obsesionarse por ese hábito tan “sensible” entonces es recomendable hablar con su pediatra. En ocasiones, el estrés subyacente puede ser el culpable, y en realidad podría existir otra condición que esté afectando a tu hijo.

Y recuerda algo fundamental: la masturbación es natural, normal y saludable tanto para niños pequeños como para personas de todas las edades. No obstante, tomará algo de tiempo que los niños pequeños sean capaces de recordar que deben hacerlo solo en la privacidad de sus habitaciones.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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