Miedo al agua

Miedo al agua en niños: ¿por qué les pasa y cómo superarlo?

Hay niños que no soportan ver el agua; repudian entrar en una piscina, en una charca o en cualquier sitio que implique sumergirse. Pero, ¿cuál es la razón y cómo podemos hacerle frente?

Tener miedo es algo lícito y normal. Sobre todo si hablamos de niños pequeños que están en pleno desarrollo emocional y psicológico.

miedo al agua en niños
Fuente: iStock

Aunque tendemos a adjudicar al miedo la etiqueta de ‘emoción negativa’, lo correcto sería hablar de emoción a secas. No existen emociones buenas y malas. Y el miedo, específicamente, nos ha ayudado a lo largo de la historia a ponernos a salvo y a cuidar nuestra vida. Aparece cuando sentimos que algún peligro externo (sea real o no) puede poner en peligro nuestra integridad (ya sea esta física o psicológica) y es muy difícil desprenderse de él en el momento preciso.

Hoy queremos hablar de un miedo que aflora, sobre todo, en verano en los niños: el miedo al agua. Aunque nos empeñamos en que se refresquen, sea donde sea, hay pequeños con tanto pánico que es una verdadera odisea. ¿Y qué tendemos a pensar? ‘Este niño no tiene solución’, o cualquier otra expresión parecida que no hace más que menospreciar ese sentimiento involuntario que está sufriendo el menor.

Sin embargo, si no ponemos remedio a tiempo, este miedo al agua puede convertirse en un problema más serio durante sus primeros años de vida (y su futuro).

Miedo al agua en niños: ¿por qué aparece?

“La programación de serie incorporada en la evolución de nuestra especie les advierte que puede ser un medio peligroso y son cautos. Al fin y al cabo está fría, su transparencia y profundidad evocan una caída imaginaria, en el mar además se añaden el movimiento y el ruido de las olas que para un niño pueden ser grandes”, explicaba a Ser Padres hace unos años el doctor Pablo López Fuentes, psicólogo y psicoterapeuta.

Sin embargo, no es la única razón que puede llevar a los niños a sentir miedo a entrar en el agua: haber vivido alguna experiencia traumática con este medio, o que alguien cercano a ellos lo haya sentido, también puede influir mucho en ello. “El miedo al agua puede venir dado por el miedo a amenazas psicológicas fundamentadas en sus propios temores, de alguna experiencia negativa o, incluso, de alguna práctica pedagógica no adecuada al inicio del aprendizaje de la natación”, explica el informe ‘El miedo al agua: estrategias y recursos metodológicos para superarlo’, del equipo del Laboratorio de Psicología del Deporte de la Universidad de León.

¿Cómo ayudar a los niños a superar el miedo al agua?

Por suerte, si tenemos mucho cuidado y lo tratamos de manera correcta, el miedo al agua terminará por desaparecer, igual que cualquier otro tipo de miedo típico durante la edad infantil.

Para ayudar a los niños a superar este miedo, lo primero que debemos entender es que es necesario que tengan cierto respeto al medio acuático porque los ahogamientos son reales. De hecho, podríamos considerar al agua como uno de los elementos más peligrosos del entorno en el que se mueven los niños. Así que, siempre que estén cerca de ella, será necesario extremar la vigilancia y no perderles el ojo de encima en ningún momento.

Más allá de este, existen otros consejos y trucos que podemos seguir para ayudar a nuestros hijos:

  • Relación temprana con el agua: “Si el niño aprende a desenvolverse en el agua desde bebé, es mucho más posible que no le tenga aversión”, aseguran los profesionales del Hospital Sant Joan de Déu, en Barcelona. Por tanto, el momento para que el agua se convierta en una experiencia agradable para ellos es desde que son bebés
  • Ayúdate del juego: para perder el miedo al agua es necesario que lo vean como un medio seguro y divertido. Por eso, introduce juguetes que incluyan agua, como pistolas, burbujas, barquitos,… y así se darán cuenta de que no tienen nada que temer
  • No le obligues: “forzarlo a bañarse o castigarlo por no ponerse en el agua es un mal método que solo aumentará su rechazo e incrementará su miedo”, afirman desde Sant Joan de Déu
  • Lo mejor es hacer una adaptación progresiva: si el niño tiene miedo, no es un buen método tirarlo al agua o meterse directamente con él en la piscina. Lo mejor será ir poco a poco: primero jugando en la orilla, después jugar a meter los pies… Así irá cogiendo confianza y descubriendo sensaciones placenteras
  • Proporciona siempre seguridad: siempre necesitan elementos de protección, pero más aún si tienen miedo al agua. Además, no estará de más que las primeras veces entren de nuestra mano o en nuestros brazos y, progresivamente, vayan soltándose
Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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