Miedos en la etapa infantil

Miedo en los niños: ayúdale a superar sus temores y miedos

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¿Mamá no me dejes solo? ¿Me puedes dejar la luz encendida? ¿Y si aparece un monstruo bajo mi cama, papá? Estas son frases que podrías escuchar a tu hijo decir cuando tiene miedo.

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El miedo es una emoción muy común en niños y adultos, surge cuando percibimos algo que sentimos como una amenaza. Sentirlo es lo que permite alejarnos de situaciones de peligro. Hoy les voy a contar sobre los miedos evolutivos o del desarrollo ¿Habías escuchado que hay algunos miedos que son propios de la infancia y que si aparecen en ciertas edades son un indicador de que tu hijo se está desarrollando de manera sana?

Así es, estos miedos propios de la infancia son normales, universales y suelen ser pasajeros. Claro, cada niño es diferente, algunos serán más sensibles que otros y se asustarán con más facilidad.

¿A qué se deben estos miedos?

Los niños pequeños no cuentan con el desarrollo cognitivo y emocional para discernir lo que es posible de lo que no lo es, de hecho para ellos todo es posible. Lo que perciben de su entorno y de los objetos es lo que les hará determinar si se encuentran en una situación de peligro. Sin embargo, en ocasiones, sus percepciones pueden ser confusas y engañosas. Por esto es que los niños necesitan de sus padres o cuidadores para que les aclaren cuando algo es real o no, y les abran la posibilidad de ir conociendo y midiendo el peligro real de manera progresiva.

Cuando un niño tiene miedo es porque algo lo ha asustado y es a esto a lo que hay que prestar atención: por alguna razón que podemos desconocer él siente que está en peligro. A veces, pueden parecernos miedos irracionales pero, no olvidemos que para ellos son miedos reales. Incluso podríamos decir que su reacción es adecuada y proporcionada ante lo que él mismo está percibiendo.

¿Cómo son estos miedos?

Imaginemos a un bebé muy pequeño, en la etapa en la que son más frágiles, vulnerables y absolutamente dependientes de sus cuidadores. Los miedos en ese momento parecieran ser programados genéticamente para sobrevivir ante amenazas. Cuando se siente en una situación de peligro (ej. ruidos fuertes e inesperados) activa su principal mecanismo para pedir ayuda: llorar, y en ese momento alguien acude a calmarlo o a sacarlo del peligro.

A medida que va creciendo, y que cuenta con una persona que lo calma en esos momentos de angustia, asocia su bienestar a la presencia de este otro. Es ahí cuando se inician losmiedos a la soledad, la oscuridad y los extraños. Estas tres situaciones representan para el niño lo mismo: la madre, o la persona que le da seguridad, no está. Dado que ha asociado que su seguridad depende de esta persona, cuando ella no está se siente en una situación de peligro potencial.

Cuando aparecen estos miedos debemos tener en mente varias cosas:

- El bebé está creciendo, ha aumentado su capacidad de darse cuenta con quién está y esto nos habla de la conexión con su entorno y con los otros. 

- Empieza a ser consciente de los momentos en los que su madre o padre se ausenta. Ambas ideas nos muestran que el niño ha comenzado a separarse de su madre de una manera sana, empieza a entender que él y su madre no son la misma persona.

Un niño que ha contado con una madre, padre o una figura significativa que le brindó seguridad y calma, podrá ir aprendiendo a calmarse a sí mismo y a manejar los momentos de angustia.  

Cuando estos miedos persisten en el tiempo, y se viven con mucha intensidad y angustia, podemos entender que al niño se le está haciendo muy difícil separarse de ese otro a quien considera imprescindible para su bienestar y supervivencia. La pregunta sería: ¿por qué? ¿qué está sucediendo que le complica el poder separarse y crecer? Crecer es un camino con muchas ilusiones, pero también doloroso para los niños y para sus padres.

Si los miedos son parte del desarrollo ¿qué puedes esperar que pase con ellos?

A medida que el niño crece suceden dos cosas, por un lado sus miedos se van volviendo más elaborados, acorde a su edad y su desarrollo. Y por otro lado, algunos miedos de etapas anteriores desaparecen de manera repentina. No porque el objeto que causaba temor haya desaparecido, sino porque ha cambiado su capacidad para manejar lo que ocurre dentro de sí mismo cuando tiene miedo. Su desarrollo cognitivo y emocional ha aumentado, así que cuenta con más información para complementar sus percepciones y ha ido desarrollando estrategias para hacer frente a su miedo.

Por ejemplo, pensemos en un niño de tres años que teme a la oscuridad, a esta edad cuenta con el desarrollo psíquico que le permite poblar esa oscuridad  de muchos elementos; es cuando entran en escena los monstruos, fantasmas, lobos o cualquier otra criatura terrorífica (esto es lo que lo diferencia de un bebé de 1 año que teme a la oscuridad). Todavía no tiene la capacidad de separar lo real de lo imaginario, sin embargo, darle una forma “conocida” es una de las estrategias que ha encontrado para combatir aquello que es amenazante. Al darle forma de monstruo a su angustia, podrá crear un arma que le permita vencerlo.

Las estrategias que va construyendo este niño frente a sus temores serán parte de su desarrollo. Sin embargo, en este camino hacia la madurez e independencia es fundamental que exista un adulto que pueda acompañarlo, te dejo algunas ideas para ayudarlo a superar sus miedos:

  • Escúchalo. Transmítele que no está solo y que siempre puede confiar en tí.
  • Respeta sus tiempos y sus miedos.
  • Ayúdalo a pensar y dar sentido a eso que siente, es importante poder ponerle palabras a su emoción y darle respuestas en el momento que lo necesite.
  • Muéstrale las diferencias entre los miedos que se relacionan con hechos reales y los que son parte de su imaginación. Cuando son pequeños aún no cuentan con el desarrollo cognitivo para hacerlo por sí mismos.

 

Artículo escrito por la psicólogo y psicoterapeuta Marcela González de Sens Psicología

 

 

Etiquetas: cómo educar hijos, despertares nocturnos, familia

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