Medio Ambiente

Nativos digitales, nativos naturales

El 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente y es una magnífica oportunidad para hablar con los niños, que son el futuro, sobre sostenibilidad, reciclaje, protección de las especies animales y el impacto humano en el medio ambiente en general. ¿Qué podemos hacer desde casa?

niños reciclando
Fuente: Depositphoto

Esta generación de niños es una sin precedentes en la historia. Asumen la tecnología como sus predecesores asumían la rueda, como algo indisoluble de su vida desde que nacen. También es, afortunadamente, la generación más consciente del medio ambiente que hemos tenido hasta ahora, y la que verá cumplirse los plazos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, sus Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus consecuencias directas sobre el bienestar de todos.

Vamos en la buena dirección gracias, sobre todo, a estos niños y jóvenes que sí están comprometidos, y que lo están gracias a la educación que reciben por parte de las familias, las instituciones educativas y el propio entorno. Por eso, si van a ser ellos los que lidien con el cambio climático, la degradación de las especies y la destrucción de los casquetes polares, entre otras terribles consecuencias de la actividad humana, armémosles con todas las herramientas posibles para que puedan salir victoriosos (y con ellos, el planeta). El Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra cada año el 5 de junio, es una magnífica oportunidad para hablar con ellos sobre sostenibilidad, reciclaje, protección de las especies animales y el impacto humano en el medio ambiente en general. Pero mejor todavía si pasamos a los hechos y les proponemos actividades y buenas prácticas que incorporemos, entre todos, a la vida diaria.

Desde casa podemos hacer mucho por nuestro planeta, ¿quieres algunos ejemplos?:

- Comer mejor: Los alimentos naturales y de proximidad no solo son buenos porque no solo son más saludables, sino que también son más respetuosos con el medio ambiente (las fábricas y los transportes producen emisiones que, a su vez, perjudican las cosechas). Podemos tratar de explicar, cada día, de dónde viene el alimento que tenemos en la mesa, cómo se produce, en qué ayuda a nuestro cuerpo y a la comunidad.

- Ducha en vez de baño: El cuidado del agua es fundamental. Podemos hacer un cálculo familiar de todos los litros de agua gastados en un día (en lavarnos, cocinar, beber, regar…) y compararlos con los que puede tener un niño en otros países más desfavorecidos, para que aprendan a darle valor y a ser solidarios.

- Reciclar: A veces nos cuesta, porque ocupa espacio y nos puede suponer un trabajo ‘extra’, pero la producción de envases también lo es, para la Tierra, así como la producción indiscriminada de basura que se acumula en vertederos, océanos y entornos naturales.

- Más manualidades y juguetes 'naturales': Hay que jugar, pero una vez más, tengamos cuidado con los plásticos de los que están hechos la mayoría de los juguetes, muchos de ellos no son reciclables y otras veces la propia producción puede llegar a contaminar más que otras industrias. Elijamos materiales naturales, ¡o animémosles a hacer sus propios muñecos, construcciones o disfraces con productos reciclados o reutilizados! Se divertirán igual y aprenderán mucho más sobre la economía circular. También podemos "reciclar" los juguetes dentro de la familia (de hermanos mayores, primos...) y donar los que ya no se usan, una buena lección para enseñarles a compartir.

- Juegos, dibujos animados y canciones: Como decíamos al principio, son digitales, así que no podemos (ni deberíamos porque son parte de su presente y su futuro) restringirles las pantallas electrónicas. Pero tratemos de inculcarles un uso racional e inteligente y, sobre todo, asegurémonos de que los mensajes que reciben son coherentes. Existe una interesante variedad de apps con juegos , canciones, cuentos o dibujos animados que ayudan a los más pequeños a comprender de una forma sencilla por qué debemos cuidar el planeta y qué pueden hacer ellos para contribuir a este fin, convirtiéndolos de este modo en protagonistas de la acción medioambiental.

- Predicar con el ejemplo: Lo más importante es que nos vean hacer todas estas cosas (incluso cuando no miran). Nuestros hijos aprenden de nosotros, de cómo nos comportamos dentro de casa y fuera de ella, de cómo nos relacionamos con nuestros semejantes y con el medio ambiente. Seamos sostenibles, por ellos, por su futuro.

Artículo ofrecido por Meredith Chasney, Gerente de Contenido Educativo Multimedia en Lingokids.

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