Educación

¿Por qué les a los niños les cuesta tanto guardar secretos?

Como padres, nuestra responsabilidad es enseñar a los más pequeños de la casa que secretos deben guardar y que información es aceptable que revelen.

Un secreto es algo que no se cuenta, algo que ocultamos en nuestro interior. Es algo que, si decidimos compartir, solo lo hacemos con un pequeño número de personas que consideramos 'de confianza'. Pero parece que a los niños les cuesta entender esto un poco: ¿por qué les resulta tan complicado ser discretos?

¿Por qué les cuesta tanto guardar secretos a nuestros hijo?
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La doctora Marina Romero González, licenciada en Medicina por la Universidad de Granada y psiquiatra en el Centro Médico Vithas Limonarnos de Málaga, nos cuenta que para guardar un secreto, "es necesario responsabilidad y discreción. Nuestros hijos deben tener una madurez emocional y cognitiva suficiente para no revelar la información que vamos a proporcionarle". La doctora añade que "dependiendo de la edad que tenga (y de la etapa de crecimiento en la que se encuentre), el pequeño puede que se sienta incómodo y comprometido por la situación que le ha tocado vivir".

"A medida que van creciendo, van desarrollando sus capacidades sociales y distinguiendo así que se puede o no contar. Por eso es importante que los padres no pretendan hacer que sus hijos guarden secretos si ellos no están aún preparados para hacerlo", afirma la doctora Romero.  

Qué entienden ellos por secreto

"Los secretos, son para los niños, complicados de entender. Los secretos pueden ser buenos o malos, por lo que les pueden generar alegría y emociones muy positivas, pero también (los secretos malos) son cosas que les ponen tristes y que no les gusta del todo. Estas cosas les confunden y pueden dar lugar a malentendidos muy embarazosos para los involucrados en la historia", declara la psiquiatra.  

Para evitar la confusión de los más pequeños, la doctora nos aconseja hacerles diferenciar entre las palabras “secreto” y “sorpresa”. Y es que, aunque muchas veces la segunda vaya asociada directamente con la primera, las sorpresas son cosas que siempre se acaban sabiendo. Lo que queremos es que se sepan más adelante. Sin embargo, en una primera etapa, podemos asociar los secretos a algo que no debe saberse, así evitaremos confusiones. 

¿Es recomendable que guarden secretos?

Según la especialista en psiquiatría infantil y adolescente, "es posible que los más pequeños puedan guardar secretos durante algún tiempo, pero puede que ello le llegue a causar un conflicto emocional severo. Además, es muy probable que el niño sienta que el adulto se contradice, ya que pues desde que uno de los principales valores que intentamos inculcar a nuestros hijos es el de no mentir". Además explica que "cuando un adulto les pide que les guarden un secreto, en realidad, lo primero que (a su percepción) le estamos pidiendo, es que incumpla la enseñanza que, como padres, le hemos estado inculcando hasta el momento, ocultar información. Dicho de otra menta: mentir". 

Esta información nos lleva a la conclusión de que es recomendable evitar involucrar a los más pequeños de la casa en este tipo de situaciones, aunque es prácticamente inevitable. Todos hemos pedido a nuestro hijo que guardase un secreto alguna vez.

Diferencia entre privacidad y secreto

Somos los padres deben los principales encargados de la educación y el desarrollo de nuestros pequeños. Como tal, es también nuestra responsabilidad que entiendan la diferencia entre secretos y privacidad, pues a menudo puede dar lugar a confusión. Por eso, los padres somos los que debemos de hablar con nuestros hijos sobre este tema. Enseñandoles así a respetar la privacidad de otros y a la vez a entender que dentro del núcleo familiar no puede haber secretos mientras respetan este espacio personal de cada uno de sus familiares. Para ello, estas son algunas de las claves que no podemos olvidar según la doctora Romero.

  • Usar el ejemplo. Lo mejor para que el niño aprende a respetar la privacidad de los otros es usar el modelado, pues los niños aprenden a través de la imitación. Los padres somos su mayor modelo a seguir.
  • Que diferencie entre personas cercanas y lejanas. Los niños deben distinguir el espacio que comparten con familiares y amigos íntimos del espacio que compartido con aquellas personas que no lo son.
  • Enseñar a reaccionar ante extraños. Sin algún extraño invade su espacio, el niño debe tener la confianza suficiente para buscar ayuda de un adulto de su familia o de su círculo de confianza.

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