Educación del niño

No le quites un beso a un niño, el cariño se expresa, no se arrebata

¿Por qué no debemos obligar a los niños a dar besos si no quieren? ¿Y por qué no debemos tampoco rechazar darles uno?

Hace años asistí a una formación sobre prevención de abuso sexual en menores y me quedé con un dato escalofriante: “Uno de cada cinco menores los sufrirá antes de cumplir los 17 años, según el Consejo de Europa”. ¿Uno de cada cinco y de personas de confianza? ¡Me horroriza! La violencia sexual incluye los tocamientos, la violación, el acoso sexual, el estupro, el exhibicionismo, la explotación en la prostitución y la pornografía, la violencia sexual en línea y el chantaje sexual.

Cuando el niño no quiere dar un beso
Foto: Istock

¿Podemos educar para que los niños no confundan el cariño con la violencia sexual? Sí, podemos educar, pero hay que empezar por cambiar algunas creencias, por empezar por una sencilla: “un niño que no da besos no es un antipático, saborío o maleducado”.

Te pongo una situación habitual que se da en muchas familias. “Sábado, visita a casa de los abuelos”. Llamamos a la puerta, “ding dong” (para que te metas en el papel), abre la abuela feliz de ver a sus nietos y la pequeña se abraza a su madre, venía dormida en el coche, se acaba de despertar, no tiene ganas de nada y menos de que su abuela le agite con tanta emoción y efusividad, están en sintonías diferentes.

La niña tiene cara de pocos amigos, quiere estar tranquila, que nadie la moleste pero son tantas las ganas que tiene la abuela de abrazarla que interpreta que su nieta no la quiere y desde su descoloque, le envía bolas de fuego:  “pues vaya genio traes”, “y yo que había comprado los helados que tanto te gustan…, si no me das un beso igual me los como todos”, “mira tu hermano como sí me quiere y yo a él”, “que triste me estoy poniendo” “pues si no me das un besito no te doy una cosita que tengo para vosotros”, etc.

Sólo de escribir estas frases ya se me está encogiendo el corazón, ¿es tan difícil entender que no es que no te quiere dar un beso, sino que ahora no quiere nada con nadie? Se entiende ahora en frío, pero cuando lo personalizamos nos equivocamos casi siempre.”

Os he puesto un ejemplo un poco extremo pero puedo poner otro. Imagina que los abuelos llegan a tu casa y los niños están jugando, pintando o entretenidos, los abuelos saludan esperando una respuesta cariñosa, “hola, ya hemos llegado…”. Los nietos quizás digan “hola abuelos” y sigan a los suyo y dependiendo de la edad, el vínculo que exista entre ellos y las circunstancias, puede que ese saludo vaya acompañado de contacto físico pero desde luego los besos son una forma de saludar, es una opción entre otras muchas, pueden saludar con la mirada, con la mano, con una sonrisa, un gesto y sólo si ellos quieren y así lo desean añadir a todo eso un abrazo o un beso.

Como adultos tenemos que hacer un pacto de respeto absoluto a la infancia, “los besos se piden y se ofrecen y sólo si ellos quieren se reciben, nunca se arrebatan ni a la fuerza ni forzando”.

Voy a endurecer un poco más la situación. Imagina que una tarde estás en un parque y una persona desconocida con rostro amable se acerca a tu hijo, no tienes por qué sospechar nada porque puede ser el padre o madre de otro niño del parque y le dice a tu hijo algo así, “si me das un besito te doy una cosa que he traído para los niños buenos como tú” o como ese experimento que se hizo viral en Internet, “seguro que te gustan los perros, ven conmigo que tengo uno en el coche para enseñarte”, los niños seguían al desconocido con el que habían conseguido vincular en segundos porque si tratas bien a un niño pequeño es fácil engañarlo.

En estos momentos que no percibes el peligro te encantaría que tu hijo respondiese “les tengo que preguntar a mis padres que están allí”.

Por qué no debes negarle nunca un beso a un niño
Foto: Istock

¿Qué relación tienen los distintos ejemplos entre sí? Te lo cuento. Si partimos de la base de que tenemos que educar las habilidades sociales y que saludar es una de ella pero que dar besos es una opción personal que depende del tipo de vínculo que se haya creado con el niño, educaremos para que saluden, pero no les obligaremos a hacerlo de la manera que a nosotros nos gusta, el contacto físico se elige.

Si no le haces sentir mal a un niño por no darte un beso y respetamos su postura sin sentirte rechazada por ello, el niño se empodera frente a los adultos, algo que le vendrá muy bien cuando esté en un parque y esa persona que no conoce le ofrezca algo tentador que sabrá rechazar si sus padres le han enseñado que siempre que una persona que no conoce se le acerca debe informar de ello a sus padres.

Si un niño no quiere darte un beso puedes decirle, “está bien, ¿quieres chocarme la mano?” y si tampoco, puedes darle tiempo “oh, entiendo, ahora estás ocupada en ese juego, yo espero a que estemos después…” el niño en todo momento sabe que no está haciendo nada malo porque nadie le hace sentir mal por ello, él ya ha saludado con lo cual ha cumplido con la habilidad social “obligada” ahora sabe que tiene tiempo para interactuar con los demás, irá conectando poco a poco con ellos y desde aquí irá surgiendo el cariño y en algunos casos las ganas de abrazar o dejarse abrazar.

Leticia Garcés

Leticia Garcés

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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