Entrevista

''Nos cuesta conectar con nuestros hijos porque nos hemos desconectado de nosotros mismos''

María Soto, embajadora de la Disciplina Positiva en España, asegura que ‘estamos desconectados de la crianza y la educación’. ¿Cómo podemos volver a conectar con nuestros hijos?

¿Hemos perdido la confianza en nosotros mismos a la hora de educar y criar a nuestros hijos? ¿Las redes sociales están contribuyendo a que las expectativas de crianza infantil estén por las nubes? María Soto, embajadora de la Disciplina Positiva en España, afirma que todo esto es real. Que actualmente los padres nos estamos ‘desconectando’ de nuestros hijos y que es necesario volver a confiar en nosotros y en nuestros hijos, lejos de cualquier expectativa, para relacionarnos con ellos desde una posición igualitaria y horizontal.

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Fuente: iStock

Lo dejó claro en su primer libro (superventas) Educa Bonito y vuelve a dejarlo claro en su nueva obra Confianza cien, expectativa cero (Editorial Vergara) en el que aporta una serie de estrategias y herramientas para aprender a aplicar la Disciplina Positiva de manera correcta. Para ello, además de explicar todo lo necesario, también aporta diferentes ejercicios y consejos prácticos.

Hemos hablado con ella acerca de educación, crianza y de la necesidad de rebajar las expectativas que, en la actualidad, están en las nubes.

La Disciplina Positiva es uno de los métodos de crianza que más popularidad ha conseguido en redes, ¿se está llevando bien a la práctica?

Desgraciadamente, creo que los procesos por los que pasan las familias para implementar la visión Adleriana de las relaciones humanas carece de las bases que la hacen comprensible y aplicable. Si el propósito de utilizar esta herramienta sigue siendo el mismo que con el Conductismo (“que me obedezcan”), no va a “funcionar” porque no va a ser coherente. Esa no es la función de esta metodología.

En el libro propones 'educar desde la conexión' pero, ¿nos cuesta más conectar con nuestros hijos que antes?

Las interferencias están por todas partes. Nuestras propias creencias, los estímulos externos, los miedos “de moda”. Nos cuesta conectar con nuestros hijos porque nos hemos desconectado de nosotros mismos. En el momento en el que pongamos el foco en recuperar y preservar las capacidades y las potencialidades que ya tenemos, tanto nosotros como nuestros hijos, podremos volver a reconectarnos.

¿Cuáles son los errores que impiden a los padres conectar con su hijo?

Realmente no es que cometamos errores, sino que miramos las situaciones con “negativas y positivas” y desde esa dualidad excluyente, nos perdemos la mitad de los aprendizajes. Creo que la “limitación”, más que el error, es considerar el error como algo negativo. Esto se relaciona con todas las expectativas propias y todas las expectativas que tenemos sobre nuestros hijos. La mirada de juicio podría ser sustituida por la mirada de curiosidad, y todo cambiaría.

¿La autoconfianza juega un papel clave en la educación que damos a nuestros hijos?

Lo es todo. Una infancia necesita sensación de seguridad para poder conectarse con una figura de confianza, aprendizaje e inspiración . Si estamos educando “inseguras”, no querrán colocarnos como figuras de confianza. No necesitan que estemos seguras siempre, sino que seamos coherentes en nuestras decisiones, y para ello debemos confiar en nuestras intuiciones y nuestra capacidad innata para acompañar a nuestras infancias. Si no vamos a ser capaz de acompañarlas, ¿cómo es posible que la naturaleza nos permita tener hijos? Es un ejemplo drástico, pero esa desconfianza viene de la educación recibida por nuestra parte, en la que se nos despojó de la autoestima (sensación de capacidad) que todo ser humano tiene al nacer.

¿Estamos 'sobre informados' en la crianza y la educación de nuestros hijos?

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Fuente: Editorial Vergara

Sobre informados y confundidos. Con este libro me limito a argumenta la idea de que no tenemos que “educar”, sino mantener las capacidades de nuestros hijos y acompañarles a sentirse parte de un todo que les trasciende. El paradigma de la “metodología educativa” está siendo interferencia para crecer de forma natural y respetuosa. Las personas se acercan queriendo resultados, que les generan aún más expectativas y la buena intención de todas las partes (trabajar para la infancia) se ve diluída.

Es cierto que leemos más sobre crianza que nunca pero, ¿puede perjudicarnos eso que leemos si no lo aplicamos bien?

Es que la mirada desde dónde acompañamos a nuestras hijas e hijos lo es todo. Es muy positivo mantener la curiosidad para seguir aprendiendo siempre, es coherente con nuestra posición como “modelos de aprendiz”, pero sin olvidar que la única forma “buena” de hacerlo, es aquella en la que equilibremos el hecho de acompañar y disfrutar de nuestros hijos.

Hay quien dice que la capacidad de educar es innata, ¿es así?

Podríamos empezar por definir el término “educar”, que realmente significa “sacar de”. Todas y todos tenemos la capacidad de inspirar, de alentar y de preservar la motivación intrínseca que alimenta la autoestima de nuestros hijos. Creo que estamos preparadas para hacerlo, pero a veces no entendemos cuál es el propósito que hay detrás, y por eso nos resulta complicado. Como si hubiera que “aprender” a hacerlo.

Según la Disciplina Positiva, ¿cuáles son los síes o los noes a la hora de educar?

La Disciplina Positiva real anima a la horizontalidad y el aliento como motores para una educación respetuosa, y descarta el condicionamiento ( castigo, premio) y el juicio de las conductas.

¿Estamos criando niños tiranos pensando que hacemos lo mejor para ellos?

No son tiranos, son inseguros. Si nos estamos refiriendo a la permisividad, o al respeto mal entendido, el niño no encuentra un anclaje en la seguridad del adulto, y se siente en peligro, fuera, porque la pertenencia y la conexión significativa es la base de nuestra supervivencia. Al sentirse “lejos” de sus figuras de seguridad, están en modo “urgencia”, siendo muy déspotas y constantemente a la defensiva. Al fin y al cabo son víctimas de una falta de habilidades del adulto.

Los padres quieren 'aprender a educar' pero, ¿qué funciona realmente?

Mirar a las infancias como a seres completos que están en proceso de descubrir y poder dominar las habilidades sociales que ya tienen. Si les miramos desde ahí, desde una confianza incondicional, todas las situaciones puntuales que puedan surgir, podremos transformarlas juntos en aprendizaje.

¿Estamos dando poca libertad a los niños para que sean ellos mismos?

A los niños y a las personas en general. Vivimos encorsetados en etiquetas, diagnósticos, juicios. Hemos entendido la pertenencia al revés. No tenemos que ser todos iguales, sino conectarnos para aportar cada uno nuestro punto de vista único, y de esta forma completar juntos una perspectiva completa. Necesitamos una diversidad real, no encasillada en más etiquetas que van cambiando según la moda. Sólo tenemos que observar, validar e interactuar con las infancias desde la curiosidad, de esa forma ellas crecerán responsabilizándose de su libertad, porque no será buscada desde la protesta (quiero ser diferente para que me vean) sino desde la significancia (he descubierto cómo puedo aportar de forma única).

¿Hacia dónde tiende el mundo de la crianza?

Quiero tener esperanza, cada vez hay más personas que dudan, y desde la duda, están creando su propia realidad. No se conforman con “lo que tiene que ser” y ese es el principio básico de todo crecimiento. Este es un paso fundamental para que la educación y la crianza respetuosa sea una realidad. Hay mucho por hacer, pero cada vez somos más.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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