Nunca se lo quites a un niño

Objeto transicional: qué es y por qué nunca deberíamos quitárselo a un niño

¿Tu peque tiene un peluche favorito del que no se separa? ¿O tiene una mantita que se lleva a todas partes? Seguramente sea su objeto transicional. Conoce más acerca de ello.

Seguramente hayas visto que tu hijo tiene un objeto del que no se separa. Y es que, esto es muy típico en niños pequeños. Normalmente, lo más habitual es que ese objeto especial sea un peluche, pero también puede ser una manta o un pequeño trapito. ¿Quieres saber todo lo que le aporta a tu hijo conservarlo?

Cuando un niño está triste, tiene sueño o busca estar acompañado puede que encuentre esa seguridad o compañía en un objeto, y a esto se le llama objeto de apego o transicional.

Tal y como afirmó el psicoanalista inglés Donald Winnicott a mediados del siglo pasado, los objetos de apego o transicionales pueden ser cualquier cosa a la que un niño le atribuya un valor especial. Gracias a ella puede relacionarse con el mundo y afrontar cambios y dificultades.

También es cierto que no todos los niños tienen por qué tener un objeto de apego. De hecho, hay quienes no tienen un objeto como tal, sino que adoptan algunas conductas concretas en momentos determinados. Nos referimos a menores que tienen actitudes repetitivas cuando quieren calmarse, como agarrar la mano a sus padres o chuparse un dedo, entre otras.

¿Cómo es un objeto de apego?

Los objetos transicionales suelen tener características comunes:

  • Suele ser de una textura agradable, normalmente suave. Es por ello que por norma general suelen ser objetos blanditos como peluches, camisetas, mantitas o almohadas.
  • Es elegido por el niño de manera arbitraria, esto quiere decir que es el peque el que escoge cuál será su objeto de apego, no se le puede imponer.
  • No tiene por qué ser bonito, ni llamativo, pero por algún motivo es especiales para el niño.
  • Suele tener un olor característico. Hay que pensar que son objetos que los acompañan a todas partes, y con ellos hacen de todo (se los llevan de paseo, duermen con ellos, los llevan en el coche…). Es por ello que no se recomienda lavarlos. No obstante, si fuera necesario, es mejor que no se haga delante de los peques.
  • Al igual que no se puede elegir uno por el niño, tampoco se puede sustituir, el niño puede sufrir una gran tristeza por ello. Solo se puede cambiar si es el propio peque quien lo decide así.

¿Para qué sirven los objetos transicionales?

Los objetos de apego son muy importantes en la vida de los niños. ¿Por qué? Para empezar, porque les dan seguridad y “consuelo”, además de que los ayuda a enfrentar las dificultades que puedan tener en su vida.

Son una forma de manifestar el apego que tienen por sus padres y les ayuda también a ganar independencia emocional. También sirven para controlar y disminuir la ansiedad por separación.

¿Por qué no hay que quitárselos?

Normalmente, los niños suelen tener su objeto transicional o adoptar una conducta de transición en torno a los cuatro y seis meses, pero según van siendo más independientes suelen ir abandonándolos. Esto suele producirse aproximadamente entre los tres y los seis años, pero como en todo, cada niño sigue sus ritmos.

De hecho, a veces puede suceder que un menor vuelva a utilizar el objeto de apego que había ido dejando de lado porque ocurre un acontecimiento que le hace volver a recurrir a él, por ejemplo, una mudanza o la llegada de un hermanito.

Sea como sea, la realidad es que son los niños los que van desprendiéndose de ellos, por lo que no se debe intentar quitarles sus objetos especiales. Y es que, para ellos son irremplazables y tienen unas características que no se pueden copiar, ni sustituir.

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