Tipos de crianza

Padres cortacésped: ¿cómo son y por qué son peligrosos?

Ningún padre y ninguna madre quiere que a su hijo le pase nada malo. Pero los hay que, de tanto protegerlos para ello, perjudican su correcto desarrollo. Son los padres cortacésped.

Ya hemos comentado en alguna que otra ocasión las terribles consecuencias de la crianza sobreprotectora. Porque nadie quiere que a su hijo o a su hija le pase algo malo, pero existen familias que llevan esa ansiedad a un extremo poco sano para el desarrollo del niño.

padres cortacésped
Fuente: iStock

Los niños, al igual que tienen que estar seguros y protegidos, necesitan vivir diferentes experiencias, buenas y malas, que les permitan enfrentarse a la adversidad y prepararse para lo que les tocará vivir en su vida adulta. Pero si los padres intentamos que no se enfrenten a ninguna, por miedo a que sufran, llegarán a esa etapa adulta sin las herramientas suficientes para  superarlas por sí mismos.

De esta idea surgió hace unos años el término ‘padres cortacésped’. Exactamente fue acuñado en un post escrito de manera anónima en la plataforma We Are Teachers y que se hizo viral en redes sociales hace unos años después de que ellos mismos lo compartiesen en Facebook. En el mismo, un profesor explica a través de una experiencia vivida en primera persona cómo se comportan los padres cortacésped.

¿Cómo se definen los padres cortacésped?

El profesor anónimo cuenta, en primera persona, que un día, en medio de una guardia, le llamaron de la secretaría del centro de estudios donde trabaja para que recogiese un artículo que un padre había dejado para su hija allí. Pensó que se trataría de algo importante (un inhalador, dinero para comer,…) y se acercó feliz. Sin embargo, cuando llegó se encontró a un padre trajeado, que aparentemente iba a trabajar, con una botella de agua en la mano. “¿Esa botella de agua es lo que traes a tu hija?”, le espetó el profesor. El padre, visiblemente avergonzado y tímido dijo un ‘lo siento’. “Remy me ha estado enviando mensajes de texto y, aunque le he dicho que bebiese agua de las fuentes del colegio, ha insistido en tener su botella, así que la he traído”, continuó para terminar con un ‘adolescentes, ya sabes’.

Sin embargo, al profesor el argumento no le convenció demasiado y se dio cuenta al instante de que tenía ante sus ojos a un ‘padre cortacésped’. “En lugar de preparar a sus hijos para los desafíos, cortan los obstáculos para que los niños no experimenten esa mala sensación en primera persona”, argumenta. “Al criar niños que experimentan una lucha mínima, no estamos criando niños más felices, sino niños que no tendrán ni idea de qué hacer cuando se encuentren con dificultades”, argumenta. Y es, precisamente, en la infancia cuando hemos de entrenar esas habilidades para que puedan utilizarlas en un futuro. “Como padres inevitablemente veremos a nuestros hijos luchar, sentirse incómodos e, incluso, fallar. A pesar de lo doloroso que puede ser, no le está haciendo ningún favor a su hijo protegiéndolo de la vida y resolviendo los problemas por él”, explica el profesor universitario Karen Fancher en un artículo publicado en Pittsburgh Mom Collective.

Suelen ser padres que en su infancia han vivido alguna experiencia traumática y que evitan al 100% que sus hijos puedan vivir algo parecido. Un paso más allá de la sobreprotección, igual de perjudicial. “Tal vez experimentaron mucha vergüenza ante un fracaso, tal vez se sintieron abandonados por sus padres en sus momentos de lucha, o tal vez enfrentaron más obstáculos que la mayoría”, argumenta el autor del post.

Si quieres saber qué hacer para no convertirte en uno, sigue leyendo.

Las consecuencias de tener un padre o una madre cortacésped

De alguna manera podemos llegar a comprender que los padres no quieran que sus hijos tengan que enfrentarse a ninguna lucha y a ningún obstáculo durante su infancia. Pero, como decimos, las habilidades para aprender a luchar aparecen cuando somos niños y, por eso, es necesario enfrentarse, de alguna manera, a la vulnerabilidad.

Estas son las consecuencias de tener un padre o una madre cortacésped o demasiado sobreprotector:

  • En la etapa adulta, el fracaso les será muy dolorosos
  • Probablemente querrán que sus padres sigan interviniendo en sus problemas cuando sean mayores
  • Podrán desarrollar síndrome del impostor
  • Poca autoestima
  • Podrán colapsar por completo ante un problema y no saber cómo reaccionar
  • “El niño no desarrollará un sentido de motivación o impulso personal, ya que solo sabrá seguir el camino que su padre, cortacésped, ya ha preparado para él”, argumenta un profesor universitario en un post acerca de este tipo de padres
  • No sabrá tomar decisiones por sí mismo, necesitará la aprobación de los demás

¿Qué hacer para no ser un padre cortacésped?

Fancher argumenta en su post una serie de consejos para no convertirse en un padre cortacésped:

  • Cuando el niño sea pequeño, deje que hable con frecuencia: prueba a que pida por él mismo en el restaurante, que pida una dirección o que llame a un amigo por teléfono para jugar
  • Confía en tu hijo, siente que lo hará bien y recuérdale que puede hacerlo bien pero, si comete errores, dale permiso para que lo haga
  • Si tu hijo ya está en Secundaria, deja que sea él el que hable con su profesor y hazlo tú solo y cuando él lo haya intentado primero
  • Si discute con los amigos, anímale a hablar sobre lo ocurrido entre todos para perdonarse: no vayas a hablar con otros padres sobre la pelea (eso sí, si estamos hablando de casos de bullying o acoso, la cosa cambia)
Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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