Educación del niño

Padres sensibles que educan con presencia más que con castigos

Ya sabemos que los castigos no son positivos ni buenos para nuestros hijos. Pero, ¿cómo pueden los padres ser más sensibles, y sustituir el castigo por una mayor presencia? Te lo descubrimos.

A menudo observo que muchos padres confunden las rabietas o las frustraciones de los niños con problemas de conducta intencionales y creen que es muy importante que los hijos no sientan que tienen el poder, que pueden contigo o que consiguen manipularte, piensan que “si logran lo que quieren a través del llanto estás perdido” y esto realmente es un error.

Padres sensibles que educan con presencia
Foto: Istock

Cuando este tipo de interpretaciones, que muchas veces no se ajustan a la realidad porque no responden a las necesidades reales del niño ni a su proceso evolutivo, se refuerzan con comentarios del entorno, “menudo carácter tiene, no te dejes, te está haciendo chantaje emocional”... La mirada hacia el niño se endurece y nos convertiremos en padres más distantes, menos afectivos y poco comprensivos.

Martha Alicia Chávez autora mexicana del libro “Tu hijo, tu espejo”, un bestseller internacional con más de 500.0000 ejemplares vendidos, recoge en su manuscrito lo siguiente que merece la pena citar: “Vivimos en un mundo con muchos problemas y en el fondo de ellos hay una enorme carencia de amor. Si quieres aportar algo trascendente a la sociedad y al mundo en el que vives, ofréceles hijos amados, inmensamente amados, porque estarás ofreciendo personas honestas, productivas, buenas y felices”. No puedo estar más de acuerdo con ella y por esta razón, ser padres sensibles y emocionalmente competentes es la clave para que las relaciones funcionen y fluyan.

La sensibilidad no les convierte en débiles sino en personas fortalecidas

Quiero poner un ejemplo sencillo de cómo la sensibilidad puede hacer a nuestros hijos fuertes. Seguro ya te ha tocado atender algunas rabietas y si no solo tienes que esperar a que se acerque a los dos años, no pretendo desalentarte, en realidad soy una gran defensora de las rabietas y los que me conocen me han oído decir muchas veces, “cuando te llegue el momento di ¡bienvenidas rabietas!”.

Pero, ¿qué puede tener de bueno una rabieta? Son desagradables y se hacen eternas, de acuerdo, a nadie le gusta ver llorar a un niño y menos no saber cómo calmarlo, pero la rabieta abre las puertas al amor, tienes la gran oportunidad de mostrarle tu sensibilidad, empatía y comprensión, esto alimenta su cerebro y le hace sentirse seguro cuando peor lo pasa. Su cerebro grabará esta experiencia emocional y sabrá que cuando peor se ha sentido, te ha tenido.

Otro ejemplo de padres sensibles tiene que ver con la forma de atenderlo cuando se cae al suelo, cuántas veces he escuchado la típica frase, ¡Arriba campeón que no ha sido nada...", “no llores que eres muy valiente”, “no tienes sangre, no llores que te pones fea”, “eso te pasa por correr”, etc. Cada frase es como un puñal al corazón y lo peor es que las decimos sin pensar, nos salen solas, sin maldad, pero hacen daño. “Si toda la vida se han dicho y tampoco hemos salido tan mal, ¿qué problema hay? Estamos creando una sociedad débil” es un pensamiento muy recurrente que nos limita a ver otras partes del cuadro. Todo evoluciona y los tiempos cambian por lo tanto hacen falta personas valientes que quieran conocer el cerebro de sus hijos y eso les motive a convertirse en padres sensibles que eduquen con más presencia y menos castigos.

Por lo tanto, si el niño se ha caído aunque no se haya hecho daño, puedes esperar a que se levante, le sonríes y describes lo sucedido "te has tropezado con ese palo...", porque necesita ver en ti que ni es malo lo que le ha pasado, ni es malo expresar el susto que se ha llevado.

Martha Alicia Chávez también dice en su libro “crecimos dentro de sistemas familiares, escolares y sociales en los que aprendimos que cometer un error es vergonzoso, así como tener un problema y no saber cómo hacerle frente o necesitar ayuda; todo esto lo vemos como signo de ignorancia, debilidad y por lo tanto preferimos ocultarlo para no sentirnos débiles o ignorantes.

Estos sentimientos “negativos” que todos tenemos, son tan mal vistos socialmente, que aprendemos a reprimirlos o negarlos para ser aceptados por quienes nos rodean”. Y nuevamente nos aporta una realidad que la mayoría de nosotros hemos vivido, hemos crecido bajo una educación basada en reprimir algunas emociones desagradables por eso no permitimos llorar, no los acompañamos y reforzamos todo lo contrario con frases como “eres valiente o estás más guapa cuando no lloras”. Por lo tanto, podemos decir que lo que nos hace realmente débiles es no expresar lo que sentimos.

Evitar los castigos con más presencia
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Un último ejemplo de cómo podemos practicar los buenos tratos son los hábitos higiénicos diarios. Me echo las manos a la cabeza sólo de pensar todo lo que se les dice a los niños para que se laven los dientes, “te van a salir caries y luego el dentista te tendrá que pinchar”, “si no te los lavas se te caerán”, etc. y yo realmente pienso, ¿qué padre o madre está dispuesto realmente a que eso pase? Ninguno a quien le interese realmente la salud bucal de sus hijos.

Más que amenazar o advertir de algo malo que les puede suceder si no hacen caso, necesitan presencia, acompañamiento y límites claros para adquirir bien el hábito. Cuidar hasta que son capaces de cuidarse por ellos mismos no es hacerlos dependientes sino responsables.

Ha llegado el momento de crear la comunidad de padres y madres sensibles, emocionalmente competentes que no ocultan los errores de los hijos, que hablan de ello como proceso de desarrollo y mejora y que sobre todo educan con más presencia que castigos.

A continuación, os comparto la entrevista que le he hecho a Martha Alicia Chávez, autora del bestseller "Tu hijo tu espejo" y referente en temas parenting donde me cuenta la importancia de educar hijos con amor, lo dañino que es sobreproteger y como para lograrlo es necesario que seamos padres valientes.

Leticia Garcés

Leticia Garcés

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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