Educación

Papá, mamá, no quiero ir al cole: ¿qué le puede estar pasando a nuestro hijo?

Hay muchos niños que manifiestan, a las pocas semanas de empezar el colegio, que no quieren ir. Hay que prestar atención a las señales que nos pueden estar indicando que pasa algo.

Hace ya casi dos meses que los niños han vuelto a las aulas y aún hay padres que escuchan cada mañana a sus hijos lamentarse y llorar porque no quieren ir al cole. Volver a la rutina después de tres meses de vacaciones puede suponer un trauma para cualquier persona. De hecho, el 41% de los españoles ha sufrido síndrome posvacacional según un estudio de Lee Hecht Harrison. Apatía, cansancio, falta de energía, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño o, incluso, tristeza son algunas de sus consecuencias.

En el caso de los niños no hay un término que defina este estado, pero lo cierto es que, a todos, independientemente de la edad, nos cuesta volver a la rutina, tras un periodo sin horarios establecidos. El problema viene cuando este periodo de adaptación se alarga más de la cuenta y los niños no terminan de encajar la nueva rutina escolar, incluso después de que hayan pasado semanas desde que se inició el curso.

¿Qué puede estar ocurriendo?

En algunas ocasiones, la depresión posvacacional de los más pequeños viene generada por sus propios padres. La vuelta al cole es un periodo duro para los progenitores ya que al síndrome posvacacional se le suma la compra de libros, material escolar, uniformes, actividades extraescolares y nuevos horarios. Ante esta situación, los adultos se encuentran estresados y exteriorizan su propio disgusto, una actitud de alarma y preocupación que incrementará la inseguridad, el nerviosismo y la ansiedad en los niños. Por ello, es primordial que los padres modulen esas emociones y transmitan tranquilidad.

Por otro lado, las medidas preventivas establecidas por el Covid-19 también han dificultado la “vuelta al cole”. Antes de la pandemia, la transición era más fácil, el progenitor acompañaba al niño a su aula, tenía contacto con el profesorado y el pequeño identificaba esto como entorno seguro. En cambio, ahora, a los niños se les deja en la puerta o en la zona del patio e identifican ese momento como una ruptura de su entorno afectivo y conocido.

Es por eso por lo que los pequeños han podido asociar la vuelta a las aulas con estrés y disgusto, y por lo que, cuando ya hemos rozado el ecuador del primer trimestre, siguen resistiéndose a retomar la rutina en el colegio.

¿Qué síntomas deben alarmarnos y qué medidas hay que tomar?

Si casi dos meses después del comienzo del curso un niño continúa siendo reticente a acudir a la escuela, hay que tomar medidas para revertir esta situación. Lo primero que hay que hacer es establecer una comunicación fluida y bidireccional con el tutor u orientador del centro, además de concertar un encuentro para conocer cómo se ha llevado a cabo la adaptación de la vuelta al colegio. Durante esa reunión entre padres y profesores se debe identificar qué problema existe y organizar un nuevo plan de adaptación. También es recomendable que el centro escolar permita a los progenitores compartir tiempo con los profesores realizando juegos en común para que los niños consideren el colegio como un entorno familiar.

Si el niño insiste en no querer ir y notamos cambios en su conducta, es importante tener mucha comunicación con el niño o la niña y también con el centro, para tratar de saber si puede estar experimentando algún problema con sus compañeros y poner solución a los mismos.

¿Cómo incentivarles desde casa para ir al colegio?

En primer lugar, transmitir tranquilidad y hablarle siempre en positivo de la escuela. Es fundamental darles seguridad ante el cambio y validar sus emociones para evitar que interioricen o exterioricen ese malestar con rabietas.

En segundo lugar, comunicarle y anticiparle las novedades y explicar qué pasará y qué experiencias va a vivir en el colegio. También hacer hincapié en comentarle que después de las clases volverán a casa, ya que los niños no tienen una conciencia del tiempo y tienden a pensar que se quedarán en el centro escolar para siempre.

En tercer lugar, mostrarle al niño cómo es el colegio a través de cuentos infantiles. La lectura ayudar a los niños a comprender que es normal tener cierto miedo y angustia durante los primeros días de colegio y a familiarizarse con ese entorno.

Artículo ofrecido por María Jesús Pérez Crespo, Child Protection de British Council School.

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