Herramientas educativas

Pedir perdón, una de las herramientas más poderosas de la educación

¿Conoces el extraordinario poder de pedir perdón? Cuando pedimos perdón, transmitimos valores muy importantes.

Pedir perdón es una de las herramientas más poderosas que puedes utilizar en tus relaciones más íntimas: con tus hijos, con tu pareja, con tus hermanos, con tus padres, con tus amigos. Cuando pides sinceramente perdón estás reconociendo tu vulnerabilidad y tu imperfección. Estás reconociendo que no siempre haces las cosas bien, aunque te gustaría. Que te equivocas pero que estás dispuesta a mejorar, a aprender, a hacerlo de otra manera la próxima vez. Que el respeto y el cuidado del otro te importan más que tu propio orgullo.

Cuando pides perdón con humildad, cuando reconoces ante el otro que has hecho algo mal, logras una conexión con esa persona que ayuda a que la herida que has generado se cierre. Probablemente aún queden asuntos por resolver: pedir perdón no soluciona el conflicto. Pero si pides perdón por haber herido a alguien, estaréis más cerca y así podréis solucionar el problema desde la conexión.

 Imagínate que gritas a tu hijo. Tenía que recoger su cuarto y no te obedecía. Al contrario, en cuanto has intentado que lo hiciera, se ha dedicado a sacar más juguetes de la estantería. Se lo has dicho varias veces con calma, te has ofrecido a ayudarle pero él ha empezado a gritar y pelear, tu tono de voz ha ido subiendo poco a poco, tu hijo te ha lanzado un juguete y tú has explotado: le has pegado cuatro gritos y le has prohibido salir de su cuarto. ¡Está castigado! Lo has dejado solo, asustado y enfadado y te has ido al salón a relajarte. En cuanto te has calmado te has sentido muy mal. ¡Fatal! Culpable y mala madre, pero ¿qué hacer ahora? Los gritos ya han salido, tu hijo seguirá triste… ¿Hay solución?

La buena noticia es que siempre hay solución

Tú no eres perfecta, eres una madre que intenta hacer las cosas de la mejor manera posible y a veces te salen mal. ¡Como a todos!

En este caso lo que puedes hacer es volver con tu hijo y pedirle perdón. Puedes decirle: “Perdóname porque te he gritado y sé que eso te asusta mucho. Lo siento. Voy a intentar no volver a hacerlo”. Le das un abrazo (si él está preparado) y muchos mimos. Si tu hijo percibe que le estás pidiendo perdón de manera sincera, ahora o en un ratito volverá a acercarse a ti.

Un perdón sin peros

Muchas veces decimos: “Perdóname por haberte gritado, PERO te estabas portando tan mal que he perdido los nervios”. ¡No! Pedir perdón tiene que ser un acto solo de pedir perdón. Tu hijo ya sabe que estaba fuera de control, ya sabe que estabais en medio de una pelea.

Pedir perdón no es parte de un juicio

Cuando pidas perdón, no intentes “ganar”, no pretendas que el otro reconozca que tú tienes razón. A veces para que decimos: “Te pido perdón pero que conste que la culpa ha sido tuya”.

Pedir perdón tiene que ser un acto de conexión y reconciliación

Un gesto que ayude a sanar la pequeña herida que han provocado tus gritos, que ayude a calmar el susto que se acaba de llevar tu pequeño.

Cuando estéis los dos más calmados, puedes decirle: “Ahora vamos a recoger los dos juntos, sin gritarnos el uno al otro”.

¿Y si ocurre con mi pareja?

Exactamente lo mismo. Si a tu pareja le dices cosas hirientes que le hacen sentir mal, pídele perdón. Puedes decirle: “Te he dicho cosas que te han hecho daño. Perdóname. No quiero herirte. Quiero resolver las cosas de otra manera, sin tratarte mal. Voy a intentar no volver a hacerlo”. ¡Sin recriminarle nada! No olvides que el perdón tiene que ir solo. Tu gesto os acercará, y os permitirá continuar la discusión de otra manera, con más conexión y más respeto.

Pedir perdón no es olvidar el conflicto

Pedir perdón no significa abandonar lo que estaba ocurriendo. Si tú quieres que tu hijo recoja, tendrá que recoger. Si tu pareja y tú tenéis un problema, lo tendréis que resolver. Pero desde el acercamiento y el respeto.

Pedir perdón no es dar la razón al otro

Cuando pides perdón no estás olvidando tus ideas o tus prioridades. No le estás diciendo al otro: “lo haremos como tú quieras”. Cuando pides perdón, te arrepientes de haber tratado mal a la otra persona, pero tú puedes seguir luchando por tus ideas. Le estás demostrando que quieres defenderlas sin agredirle.

Cuando pedimos perdón, transmitimos valores muy importantes

Humildad: Pedir perdón exige mucha humildad. Cada vez que lo hagas, estarás enseñando a tus hijos la virtud de ser humildes y reconocer nuestros errores. ¡Les servirá toda la vida!

Reconciliación: Cuando pedimos perdón, lo hacemos porque queremos reconciliarnos con la otra persona, queremos acercarnos a ella en lugar de quedarnos “enganchados” en la ira y el enfado. Estás mostrando que reconciliarse exige a veces un esfuerzo, y tú estás dispuesta a hacerlo.

La belleza de ser imperfectos: Pedir perdón implica reconocer que hacemos cosas mal, ¡y que eso es lo que nos hace más humanos!

Cuando pides perdón, estás enseñando a… ¡pedir perdón!

 

Artículo escrito por Amaya de Miguel, fundadora de la escuela de padres Relájate y educa para educar en calma. Atiende online a padres en sesiones individuales, e imparte cursos y charlas online (¡muchas gratis!) sobre educación en calma, peleas entre hermanos, gestión de las emociones y lo que se tercie. Puedes conocerla más en Relájate y educa, en su Facebook o Youtube

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