Educación

Por favor, no grites a tus hijos durante el confinamiento

Sabemos que el confinamiento está colmando la paciencia de pequeños y mayores pero, por favor, olvídate de los gritos a la hora de decir las cosas a tus hijos. Te contamos por qué y cómo puedes evitarlos.

gritos
Foto: Istock

Aunque desde el pasado domingo los pequeños puedan salir una hora al día a la calle para gastar energía y que les dé un poco el aire, sabemos que el confinamiento está sometiéndoles a grandes dosis de estrés y ansiedad nada buenos para su salud física y mental. Estrés y ansiedad que se puede atribuir, perfectamente, a la población adulta, que ve cómo sus rutinas se han ido al traste. Algo que ha desencadenado una falta de paciencia para todos los grupos de población del país.

Por eso, es muy importante (aun más si cabe) que controlemos la manera en que decimos las cosas a los pequeños de la casa. Educar sin gritos es, sin duda, la mejor opción. Lo único que conseguimos gritando a los niños es generar tensión que provoca emociones negativas en los niños como miedo, tristeza, rabia, baja autoestima, inseguridad, ira o agresividad. Así lo afirman los asesores psicopedagógicos de la editorial RUBIO: “lo único que conseguimos gritando es crear una tensión innecesaria que, con el tiempo, deja una huella importante en la personalidad del niño”. Agregan que si los adultos no podemos controlar nuestras emociones, no esperemos que los niños sí lo hagan.

Cómo educar sin gritos

Sabemos que lograr educar sin gritos puede suponer un esfuerzo extra en estos días que pasamos más tiempo fuera de casa, pero no es nada que no se pueda conseguir siguiendo una serie de consejos bastante sencillos y fáciles de aplicar. Los mismos nos los aportan los psicopedagogos de la editorial RUBIO:

  • Ponte en el lugar del niño: una buena solución es intentar ponernos en su lugar y ver el mundo de la manera que ellos lo ven. Quizás nos parezca una tontería la razón por la que está teniendo esa rabieta pero, lo más importante es que sepamos ver que para él no lo es y, por eso, habremos de comprenderle y acompañarle. Hacer esto nos ayudará a tener una respuesta más positiva a sus necesidades y, además, se sentirán comprendidos.
  • Reflexiona antes de actuar: en este punto es necesario dejar claro que debemos ser conscientes de nuestras propias emociones para actuar en consecuencia. Como explicábamos antes, esta situación puede tenernos la paciencia al límite, pero debemos aprender a expresar lo que sentimos de un modo adecuado antes de comenzar a gritar sin control.
  • Respeta las emociones del niño: Los pequeños están desarrollando las estrategias adecuadas para controlar sus emociones pero, hasta que las tengan, es importante que nosotros les ayudemos. Por eso, es esencial que como adultos aprendamos a responder a sus emociones.
  • Predica con el ejemplo: si con ellos no gritamos pero si lo hacemos al teléfono, con nuestra pareja o, incluso, con nosotros mismos porque nos sentimos frustrados, ellos aprenderán a hacerlo en la misma situación. Igualmente, si nosotros aprendemos a dejar de gritar, ellos también comprenderán que no deben hacerlo.
  • Aplica la disciplina positiva: hay que poner límites, pero hacerlo de la manera correcta. Es igual de malo gritar, que permitir todo. En este punto es de vital importante cuidar la manera en que nos comunicamos con ellos, deberá ser positiva: los escucharemos y les explicaremos cómo nos sentimos y cuánto esperamos de ellos.
Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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