Vídeo de la semana

Múltiples beneficios

Por qué es bueno que dejes a tus hijos disfrazarse

Te damos hasta ocho argumentos de peso para que saques del armario los disfraces y los dejes en un rincón de la habitación de juegos para que los peques puedan echar mano de ellos siempre que quieran.

Niños disfrazados (Foto: Pexels)
Niños disfrazados (Foto: Pexels)

Hubo un tiempo en el que los niños acumulaban disfraces y solo tenían 4 días contados al año para lucirlos: alguna fiesta de cumpleaños temática, Halloween y carnaval. Pero esta tendencia de almacenar en baúles, cajas y canapés los disfraces mientras acumulan polvo en vez de rotos encima de la piel de los niños, parece que está cambiando. No pasa nada si se rompen; están para eso, para que los peques se los pongan… cuando quieran. 

Los beneficios de los disfraces en los niños son múltiples. De hecho, hay coles que ya los incluyen como un rincón más de sus clases en educación infantil, y cada vez más padres se animan a hacer lo mismo en la habitación de los juegos en casa. Lo podéis mirar por la parte más positiva, la que implica beneficios directos en el crecimiento de los peques, o la parte práctica: si los ponéis en un burro, por ejemplo, junto a los juegos, no estarán ocupando espacio que necesitáis en el armario o debajo de la cama. 

Pero, como decíamos, el principal argumento para dejar que los niños se disfracen cuando quieran es la larga lista de beneficios que ello conlleva:

Empatía

Adquirir un rol distinto al suyo permite a los niños meterse en la piel de otras personas, aunque sea de forma ficticia. Esto, directamente, repercute sobre su capacidad para empatizar con los demás, valor fundamental en el ser humano.

Forma de expresión

Los disfraces son una forma de expresión más para conocer a nuestros hijos. A través de ellos puede que manifiesten sentimientos, dudas, emociones, etcétera que de otro modo no son capaces de compartir.

Creatividad

Todos los juegos que impliquen un contexto artístico, y los disfraces lo son, fomentan la creatividad y la imaginación en los niños, por lo que solo por ello ya merece la pena que les dejemos disfrazarse siempre que quieran en casa. 

Perder la vergüenza

Si naturalizan los disfraces, no tendrán problema en llevarlos cuando toque hacerlo en público, y lo más importante, les servirá de gran ayuda para dejar a un lado la vergüenza por el qué dirán y este tipo de prejuicios propios de la vida adulta.

Autonomía y asertividad

Si el niño tiene la posibilidad de disfrazarse cuando quiera, desarrollará su autonomía y su asertividad porque será él quien escoja en qué piel quiere meterse y cuándo. Es, aunque sea en un contexto de ocio y juego, una forma de aprender a tomar decisiones y hacer valer sus deseos.

Habilidades sociales y expresivas

Los disfraces son una excusa excelente para desarrollar las habilidades sociales porque a los peques les suele gustar mucho usarlos con sus hermanos, primos, amigos… y también con sus padres. Además, desarrolla en ellos sus habilidades expresivas; no solo el lenguaje hablado, también el gestual.

Estado de ánimo

Un mal día, una rabieta, una frustración, un día triste… en definitiva, una tendencia negativa se puede invertir rápidamente con un rato de diversión como el que suponen los disfraces para los niños. Se motivan, se relajan también, cambian el chip drásticamente y, lo más importante, mejoran su estado de ánimo.

Diversión

Debería ser el primero de la lista el concepto de diversión, pero cerramos con él para darle el peso que tiene. Todavía se nos olvida en muchas ocasiones que la gran tarea de los niños pequeños es jugar. El juego es lo más efectivo para su aprendizaje y también para su felicidad. Y los disfraces les hacen muy felices, así que no hay más que añadir al respecto.  

Continúa leyendo