Educación y tecnología

¿Por qué es bueno educar regulando el uso de la tecnología?

Pese a la paradoja, Steve Jobs regulaba el uso de la tecnología de sus hijos. Y es que, no se trata de educar sin tecnologías, sino en enseñar a los pequeños a usarlas adecuadamente.

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Fuente: iStock

La tecnología está más que arraigada en nuestras vidas y está presente en todos los ámbitos, desde en el trabajo, hasta en las relaciones sociales. Los niños también son conscientes, especialmente porque además ellos han nacido con ellas “bajo el brazo”. No obstante, muchos son los padres que se preguntan cómo deben educar a sus hijos sin que el uso de los dispositivos electrónicos afecte a su desarrollo.

¿Por qué es buena una crianza sin tecnología en exceso?

La tecnología nos aporta multitud de ventajas, sin embargo, durante la infancia su uso no debería primar frente a otras actividades.

En este sentido, un ejemplo de crianza basada en esta idea fue la de Steve Jobs (cofundador de Apple) con sus hijos. Frente a lo que podríamos pensar, el uso tecnológico de los niños de Jobs estaba limitado y según llegó a declarar en 2011, cuando salió a la venta el iPad, sus propios hijos tenían restringido usarlo.

Aunque pueda parecer paradójico, muchos otros magnates del mundo tecnológico han optado por posiciones similares. Si te preguntas los motivos, las respuestas las recoge el libro Screen Schooled escrito por Joe Clement y Matt Miles, en el que estos profesores afirman que un uso inadecuado de la tecnología podría tener consecuencias negativas en el desarrollo.

Entre ellas, los autores señalan repercusiones tales como el sedentarismo, el aislamiento físico y emocional, los cambios de humor y el riesgo de adicción a los dispositivos electrónicos dado su potencial adictivo.

Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, el objetivo no es hacer desaparecer las tecnologías del mundo de los niños, de hecho, eso no sería lo adecuado, sino más bien en darles ciertas pautas para un buen uso. Sobre todo, cuando se trata de pequeños que aún no tienen todos los mecanismos para darse cuenta de los posibles puntos negativos en su evolución.

¿Qué debemos hacer para regular el uso?

La solución, como en muchos otros aspectos, no consiste en prohibir. En este caso, no hablamos de anular por completo la tecnología, sino más bien en regular su uso. Aunque cada familia debe decidir lo que crea más adecuado para la educación de los niños, podemos tener en cuenta algunas acciones como las siguientes que servirán para establecer algunos límites:

  • Esperar a que al menos los niños tengan 2 años para exponerles a las primeras pantallas.
  • Intentar retrasar el momento de que tengan un móvil propio.
  • Poner limitaciones de tiempo de uso de los dispositivos electrónicos. Considerando la edad de los niños, las necesidades de estos y para qué los están utilizando.
  • Establecer momentos del día en los que no haya móviles ni tecnología presente. Por ejemplo, a la hora de leer un cuento antes de dormir o durante las comidas. Aquí puedes ver más ideas de momentos sin móviles en familia.
  • Proponer actividades de ocio que no requieran de estos dispositivos. El objetivo también es favorecer la comunicación familiar y el propio desarrollo del lenguaje en los niños más pequeños.
  • Ser un buen ejemplo. Si los menores observan esa adicción en los padres o que tienen comportamientos como mirar el móvil mientras están comiendo es probable que terminen imitándolos. Por eso, lo mejor es predicar con el ejemplo.
foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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