El momento de las disculpas es importante

¿Por qué es importante hacer las paces con tu hijo tras un enfado y cómo hacerlo?

Después de una discusión es fundamental hablar de lo que ha ocurrido. Mira aquí la importancia del momento y algunos consejos de ayuda.

¿Quién no ha discutido alguna vez con sus hijos? ¿Y con sus padres? Tener algún enfado puntual con cualquier persona es humano. Lo bueno de estos pequeños desencuentros es que también pueden servir para unir a las personas, pero eso sí, si se gestionan bien. Veamos la importancia de hacer las paces con tus hijos siempre que alguna vez os enfadéis.

Es completamente normal que en ocasiones padres e hijos pasen por momentos de discusión, y está bien tenerlos siempre que se acepten, se entiendan y se gestionen adecuadamente. En caso de ser así, pueden ayudar mucho a potenciar el vínculo de la relación.

¿Por qué es importante pedir perdón?

Pedir perdón nos aporta grandes beneficios: nos ayuda a acercarnos a los demás, a conocer sus pensamientos y a fortalecer los lazos entre nosotros teniendo relaciones mucho más saludables. También nos permite alejarnos del rencor, y potencia nuestra amabilidad, autoestima y salud mental en general.

En este sentido, si queremos gestionar bien las situaciones de enfado, lo mejor que se puede hacer es que haya unas disculpas de por medio, pero ¿cómo se pueden “hacer las paces” de la mejor manera? Veamos algunas recomendaciones de ayuda.

Daros un tiempo

Como todos sabremos, cuando el enfado es reciente, todo está en caliente y puede haber mucha tensión entre vosotros. Por este motivo, lo ideal es dejar que pase algo de tiempo, tanto por ti como por tu hijo. Permitiros estar mal para poder reflexionar y calmaros. Hay que pensar que enfadados es difícil que podáis hacer las paces.

Expresad vuestros sentimientos

Sobre todo, debes dejar que tu hijo se exprese, por eso, deja que hable y por supuesto escúchale sin interrumpirle. Es importante identificar nuestras emociones y, para ello, verbalizarlas puede ser de gran ayuda.

Ten empatía

La empatía siempre favorece la unión, por eso es esencial que te pongas en el lugar de tu hijo y que él aprenda a ponerse en el tuyo. Será mucho más fácil pedir perdón de manera honesta si comprendemos cómo se siente la otra persona.

Algo fundamental es que en momentos como estos te alejes del orgullo. Nos es mucho más difícil pedir perdón o aceptar unas disculpas cuando aún sentimos rabia y rencor.

Haced una reflexión sobre lo que ha ocurrido

En el momento de pedir perdón, es muy importante que también reflexionéis sobre lo que ha pasado entre vosotros. Para ello podéis hablar de qué es lo que ha provocado el enfado, cómo os habéis sentido cada uno, qué es lo que os ha molestado, qué es lo que podríais haber hecho para que no hubiese ocurrido, qué es lo que podéis cambiar…

Es esencial en este punto la escucha activa: hablar y dejar hablar y escuchar sin hacer reproches. Es crucial ese momento de reflexión para reconocer las emociones del otro y para poder llegar al perdón.

No os centréis en el pasado

Es muy habitual que a veces actuemos desde el reproche porque nos centramos en el pasado, pensando en lo que “el otro ha hecho mal”. Sin embargo, para poder perdonar lo que debemos hacer es centrarnos en el presente. Pensar en el ahora nos permite arreglar las cosas y buscar soluciones.

El perdón debe ser real

Hay que tener en cuenta que el perdón debe ser honesto. Todos cometemos fallos y debemos reconocerlos y normalizarlos, pero no se deben forzar nunca las disculpas. Es decir, las disculpas se deben pedir cuando realmente uno lo sienta así, no solo como un acto mecánico.

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