A debate

Por qué el exceso de actividades extraescolares puede ser perjudicial para los niños

El debate tiene más aristas a partir de los seis años, pero por debajo de dicha edad, el consenso entre expertos en psicología infantil y en pedagogía es cada vez mayor: el parque es la mejor extraescolar.

Foto: Unsplash
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“Toda la tarde en el parque, me da pereza”. “Allí solo pierden el tiempo”. “Es como estar sentados viendo la tele, para eso que hagan cosas productivas”. “Van a extraescolares porque necesito cansarles”. Son frases, que con pequeñas modificaciones, se repiten en las tertulias de padres todavía en la actualidad. Las emiten quienes apuntan ya desde muy pequeños a sus hijos a actividades extraescolares, que en los niños menores de seis años no tienen por qué ser la alternativa más beneficiosa.

No lo decimos nosotros, sino muchos expertos en psicología y pedagogía infantil. “Los deberes para los niños de educación infantil es que jueguen por la tarde y pasen mucho tiempo con sus padres”, explicaron las profesoras del colegio CEM Hipatia de Rivas a las familias que preguntaron durante la última jornada de puertas abiertas del centro docente. “Hasta los 6 años la necesidad principal de los niños es jugar libremente a diario un mínimo de dos horas por lo que acudir al parque sería la mejor actividad extraescolar”, añade en la misma línea María Ángeles Sánchez, del gabinete de psicología infantil Crecer

No están diciendo con ello que las actividades extraescolares sean negativas. No es este uno de esos debates polarizados en los que el gris no tiene cabida. Simplemente recomiendan que se dé prioridad al juego y al vínculo familiar en la medida de lo posible porque hay argumentos que sustentan dicha afirmación. Estos son los más importantes:

Favorece el desarrollo de la personalidad

Es el juego libre el que más fomenta habilidades fundamentales para la evolución del niño tales como la creatividad, la imaginación, la autonomía o el desarrollo de su personalidad. 

Socialización

El juego libre implica relación con sus semejantes en un contexto donde no hay jerarquías ni órdenes específicas, algo que sí ocurre en la gran mayoría de extraescolares en grupo. Con el juego libre, en cambio, deben aprenden a lidiar conflictos de forma autónoma, a negociar y también les ayuda a estrechar lazos y tejer redes sociales.

Actividad física

El parque en particular y el juego libre en general es una actividad física supereficaz para los niños menores de seis años. Llegarán igual de cansados o más a casa a nivel físico, pero mentalmente estarán con el depósito lleno de energía positiva de todo lo que habrán disfrutado.

No prolongar la “jornada de trabajo”

Si a las horas lectivas que pasan teniendo en cuenta que tienen menos de seis años se añaden más horas de actividades con horario fijo y dinámica similar a la de la escuela, el resultado es que muchos niños acumulan “jornadas de trabajo” como las de sus padres.

Estrés y ansiedad

Para los padres y para los peques, que ya suelen tener que ir corriendo muchas mañanas porque no llegan a clase, como para tener que hacerlo también por la tarde por llegar a tiempo a nadar o a inglés. Los niños no son diferentes a los adultos en este sentido: si a ti te estresa la tiranía del reloj lo normal es que a ellos también. Y no hay necesidad de ello porque hay una alternativa que tienes, seguro, enfrente del cole: el parque.

No aprenden a aburrirse

Argumentas los expertos que defienden el juego libre como la mejor extraescolar para los niños pequeños que los horarios demasiado planificados acaban por provocar en los niños una dificultad mayor para aprender a aburrirse y ser resolutivos por sí mismos cuando algo así les ocurre.

Más tiempo en familia

Aunque en el parque los peques van de aquí para allá, el parque facilita que pasen tiempo con su familia, aunque sea de forma indirecta. Por lo menos, el no tener horarios fijos por las tardes permite que se puedan compaginar ambas cosas: el juego libre y el tiempo de calidad en familia.

Desgraciadamente, hay factores que en muchas familias obligan a apuntar a los niños a actividades extraescolares o a dejarlos en ampliación; el trabajo por encima de todos los demás. En estos casos, para la experta en psicología infantil María Ángeles Sánchez, es recomendable que los niños “desarrollen actividades que no exijan normas siendo aconsejable que hagan dibujo, pintura o algún inicio al deporte”, indica.

A partir de los seis años, cambian las circunstancias y las necesidades de los niños, por lo que también lo hace el contexto del debate acerca de las extraescolares, pero en cualquier caso, es fundamental apuntarles a actividades que les resulten atractivas. “A partir de los seis años es importante que los niños den su opinión sobre las actividades que les gustaría practicar y, aunque los padres pueden orientar basándose en la edad, gustos, carácter y habilidades del niño, nunca deben escoger o imponer una actividad”, concluye Sánchez, que considera esencial la motivación y el disfrute para que una actividad extraescolar aporte beneficios al niño. 

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