Mujeres en STEM

La falta de autoestima de las niñas hace que se decanten menos por la ciencia

Las niñas tienen una menor inclinación por las carreras de ciencias que los niños y esto se debe en gran parte a la falta de autoestima y referentes femeninos.

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Fuente: iStock

Los últimos informes del programa internacional para la Evaluación de Estudiantes o tradicionalmente conocido como Informe PISA, ha mostrado que a lo largo de los años, los chicos tienen mejores resultados en matemáticas y ciencias que las chicas. Esto no es algo que solo haya expresado PISA, también hay un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid en el que se alega que las chicas suelen superar a los chicos en las pruebas de lectura mientras que ellos suelen obtener mejores puntuaciones en matemáticas y ciencias. Estas diferencias solo sacan a la luz la persistente brecha de género en las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, campos que figuran entre las ocupaciones mejor remuneradas.

A los 14 años empiezan las diferencias y aunque las niñas tienen las mismas capacidades que los niños y cursan Infantil y Primaria sin con el mismo rendimiento académico en función de su género, lo cierto es que al cumplir los quince años empiezan las diferencias. Tal y como muestran los resultados del Informe PISA de 2018, las chicas comienzan a disminuir el rendimiento en materias de ciencias y matemáticas, pero sin embargo aumentan su capacidad lectora con respecto a los chicos.


Algo que sigue manteniéndose en los estudios superiores: aunque hay más mujeres que hombres matriculados en las universidades españoles un 55,7% fueron mujeres frente al 44% de hombres de acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Estadística, que también afirma que solo un 23-30% de mujeres cursan estudios de ciencias o ingenierías.

 

Más ansiedad, menos ciencia

El estudio de PISA no es el único que se ha preocupado por estas diferencias de sexo en el rendimiento escolar de niños y niñas. De hecho, existen investigaciones afines que explicarían el motivo por el cual las niñas empeoran su rendimiento en ciencias y matemáticas al llegar a la adolescencia.

En concreto, un estudio hecho por dos investigadoras, Katty Kay y Claire Shipman, recogió que las niñas tienen un mayor miedo al fracaso que los niños, tras entrevistar a 1400 niñas y niños de entre 8 a 18 años. La investigación se llama Confidence Code for Girls. A partir de los resultados del estudio, una de las investigadoras ha escrito un libro con el mismo nombre para ayudar a las jóvenes a aumentar su autoestima y confianza. En el libro se exponen varios de los motivos por los que las jóvenes tienen miedo al fracaso escolar, sacados directamente las conclusiones de la investigación. El principal es que tienden a cumplir unas expectativas que les ponen los familiares y el profesorado, con el objetivo de estar acordes a los cánones que les impone la sociedad. De esta forma, se recoge que las niñas han desarrollado tendencias perfeccionistas y sólo buscan esforzarse para agradar. En cambio, ellos tienden a arriesgarse y fracasar más fácilmente, desarrollando la confianza en sí mismos.

Los referentes femeninos como posible solución

Con el fin de poner solución a esa falta de motivación femenina por las materias de ciencias y matemáticas, una de las soluciones es lograr que las niñas conozcan a mujeres referentes en campos científicos y en todos los ámbitos de la sociedad. Mujeres que les enseñen y les cuenten sus historias de superación. Personas que son o han sido importantes en la historia ya que han cumplido su sueño de trabajar en los trabajos que siempre se han pensado que eran “para hombres”.

Para llevar a cabo esto, hay proyectos que ya lo implementan en las aulas, como STEM Talent Girl o Dream GAP de Barbie. Proyectos que promueven, entre otras actividades, excursiones femeninas a los lugares de trabajo de mujeres que triunfan en campos STEM como la medicina, la ciencia o la tecnología, y charlas en el propio centro educativo con mujeres referentes en estos y otros campos.

Con ello, se consigue que las niñas escuchen a otras mujeres que tuvieron sus mismos sueños y trabajaron para conseguirlos, enseñarles que con trabajo todo se consigue y que nunca dejen sus sueños por el que dirán o por lo que diga su familia.

Un ejemplo de visibilización de la importancia de referentes femeninos en campos de hombres ha sido la serie de Netflix llamada “Gambito de dama”, en la que la protagonista era una mujer profesional en el ajedrez. "A raíz de la serie se han apuntado muchas niñas y mujeres a clases de ajedrez. Se han duplicado y triplicado las inscripciones en mujeres”, afirma la ajedrecista profesional María Rodrigo Yanguas a TeleMadrid.

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