La mejor aliada en casa

Por qué una torre de aprendizaje puede ayudarte en el desarrollo de tu hijo

Cada vez son más familias las que se animan a adquirir esta estructura generalmente fabricada en madera que permite a los pequeños de la casa desarrollar acciones en altura que sin la ayuda de esta serían impensables, facilitando de este modo su autonomía y su implicación temprana con las tareas del hogar.

Torre de aprendizaje (Foto: Amazon)
Torre de aprendizaje (Foto: Amazon)

Seguramente hayas oído hablar de la pedagogía Montessori, de la que se pueden extraer elementos muy útiles que no son exclusivos de este tipo concreto de educación, más allá de si como madre o padre se está más o menos de acuerdo con ella. Uno de los mejores ejemplos es la torre de aprendizaje, esa estructura generalmente fabricada en madera que se convierte en la extensión del niño en la casa a partir del año y medio aproximadamente, y que juega un papel decisivo en favor de uno de los grandes objetivos de esta etapa inicial del desarrollo: la autonomía

Es cierto que los niños, tarde o temprano, alcanzan dicho objetivo, pero es importante que se les proporcione un ambiente y una educación propicias para ello. No hay que confundir esto con forzar el aprendizaje, ni mucho menos, sino en facilitar que los pequeños evolucionen de manera natural. Es justo esto lo que hace la torre de aprendizaje, que hace las veces de taburete seguro a partir de una edad en la que cualquier altillo, escalón, silla o taburete es una atracción irresistible para la mayoría de los pequeños de la casa. 

La torre, de la que existen múltiples diseños en el mercado, da prioridad en todo caso a la seguridad. Por eso pueden resultar aparatosas cuando se tienen delante por primera vez ya que suelen estar compuestas por una primera plataforma sobre la que se apoyan los niños para subir a la parte principal, protegidos por dos tablas laterales y dos barras horizontales en la parte superior, de las que pueden agarrarse y que también sirve como tope en caso de despiste o tropezón. El espacio, por cierto, ya no es un hándicap tan evidente porque distintos fabricantes han desarrollado diseños plegables e incluso modelos híbridos, que hacen las veces, por ejemplo, de mesa, además de su servicio como torre de aprendizaje. 

Recomendables como decíamos a partir de los 18-20 meses, es básico seguir en este sentido las instrucciones de cada fabricante, pero hay que tener en cuenta que no puede utilizarse un elemento como este para fomentar la autonomía si el niño no es capaz de subirse solo en él. Si se espera a esta edad, aprenderá rápidamente a hacerlo de forma segura y lo utilizará cada día al menos hasta los cuatro años, aunque es probable que le sirva de apoyo para desarrollar acciones más complejas incluso hasta los seis años. Conviene aclarar este detalle porque la utilidad en el tiempo suele ser una de las dudas que más aflora en los padres que se plantean si adquirir una torre aprendizaje o no. 

Es en la autonomía en la higiene personal y en las acciones cotidianas que se desarrollan en familia en la cocina donde más y mejor se exprime la utilidad de este producto. Lavarse los dientes frente al espejo, la cara y las manos sin tener que recurrir al vidé o peinarse son tres aspectos en los que mejorarán muchísimo en poco tiempo al poder realizarlas por sí mismos desde tan pequeños. En la cocina, lo que se conseguirá es que desde muy pronto se involucren en tareas habituales del hogar como hacer la comida, fregar o dejar los platos en el fregadero, si bien este tipo de tareas deben estar siempre supervisadas por un adulto y suelen tardan en hacerlas; es más despertar el deseo de hacerlo y que asimilen sus responsabilidades desde muy pequeños, que la propia acción. En el caso de cocinar, directamente hay muchas más opciones de que acabe siendo un hobby para ellos y no una obligación porque disfrutan mucho de este tiempo en familia. 

Por supuesto, la torre de aprendizaje se puede utilizar en cualquier rincón de la casa, especialmente a medida que crecen y desarrollan más autonomía, ya que pueden por ejemplo utilizarla para coger y dejar sus cuentos favoritos de la librería o para coger o dejar algo en la nevera. En cualquier caso, sea cual sea la acción, por muy segura que sea la torre es recomendable tener un ojo encima de todo lo que hacen, pero no hay dudas de la efectividad de la torre de aprendizaje a la hora de facilitar el desarrollo de la autonomía de los pequeños en el ámbito del hogar. 

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