5-6 años

Primeros amores

Nos parece que aún son muy pequeños, pero ya están experimentando sentimientos nuevos y necesitan que les respetemos. Viven su primer amor. No es nada sexual, ni amistad, ni tampoco se debe a una carencia afectiva. Y cada uno lo siente a su manera.

Primeros amores

Están dando sus primeros pasos en el tipo de enamoramiento que tantos quebraderos de cabeza les producirá en la adolescencia, pero libre de los inconvenientes juveniles que todos conocemos. Está claro que no todos los niños viven estos primeros amores de la misma forma. A unos les durará días y a otros años, los tímidos lo vivirán en secreto y los expresivos lo convertirán en su principal tema de conversación. Es una vivencia única, un entrenamiento emocional que debemos apoyar con respeto y favoreciendo la expresión de sus nuevos sentimientos. No hay que reprimirlo, pero tampoco alentarlo. Se trata de que lo vivan de forma natural y, sin la intervención de los adultos, lo conseguirán.

¿Cómo es ese primer amor?

  • No es un amor sexual. Les gusta estar muy juntos y compartir sus cosas, saber que el otro está ahí; pueden buscar a su enamorado para darle un beso espontáneo, que no tendrá más connotaciones. Se trata de un amor romántico, idílico, y que generalmente «se le pasa» con relativa rapidez. Suele desarrollarse con algunos conflictos, pero sin traumáticas rupturas (a estas edades no hay peleas de enamorados).
  • Tampoco es una amistad. Los amigos son aún básicamente compañeros de juegos con los que ensayan sus capacidades sociales. Son generosos, pero también se pelean y discuten por conseguir las mismas cosas. Cuando están enamorados, sin embargo, no discuten nunca y son pura generosidad: si consiguen algo de valor es para poder ofrecérselo a la otra persona.
  • Ni es la manifestación de una carencia afectiva. Todo lo contrario: sus necesidades afectivas suelen estar cubiertas por la familia, y por eso pueden adentrarse en el mundo de los sentimientos con tranquilidad y desparpajo. Ha experimentado el vínculo afectivo con los padres y se abren a establecer vínculos con sus iguales. Y eso es bueno.

¿Qué niño triunfa más?

Como todos valoran las mismas cosas, es habitual encontrar en cada clase unos pocos niños y niñas que, por cualidades físicas o emocionales, concentran el amor de todos los demás.

  • La popularidad de los niños depende en gran parte de su competencia social, de su capacidad para desenvolverse y resolver conflictos.
  • El atractivo físico también es un gancho importante, no por la objetividad de la belleza, sino porque los pequeños asocian ser guapo con ser bueno, generoso, listo... Por otra parte, a esta edad se identifican entre ellos por sus características físicas (lleva vaqueros, tiene flequillo...).
  • Los pequeños también conceden gran importancia a los valores.

Cómo lo expresan

Dependerá de su carácter y de la forma de manifestar sus sentimientos:

  • Los lanzados buscan estar siempre junto al otro, lo protegen, le regalan sus juguetes, le cuentan sus secretos en cualquier rincón;
  • Los tímidos viven su enamoramiento en secreto, pero esperan el momento de cruzarse con el otro en el patio con la misma emoción.
  • Los varones despliegan espontáneamente una actitud protectora. Están muy atentos a las necesidades de «la niña de sus ojos», la cuidan en el recreo y se pelean con quien la ofenda. Niños que pueden ser muy conflictivos con el resto de sus compañeros, se vuelven dóciles y generosos cuando están junto a la chica elegida.
  • En cuanto a la expresión de su nuevo sentimiento, algunos reconocen con desparpajo que están enamorados, y otros con vergüenza. También los hay que no lo reconocen y que incluso se sienten ofendidos si uno da muestras de saber algo. Es importante respetar todas las reacciones.

Apoyo de los padres

Es importante que los padres les animemos a expresar sus sentimientos. No los que sienten hacia su enamorado si ellos no quieren. Los que no son tan buenos. Y es que, junto a la alegría que les embarga cuando están cerca de la persona a la que quieren, se desarrollan también sentimientos de enfado, frustración o tristeza si ocurre algún contratiempo, aunque nio suelen identificarlos claramente. Es normal, todo lo viven con gran intensidad, así que no debemos preocuparnos demasiado por sus decepciones.

Eso sí, hay que ayudarles a comprender sus emociones, las positivas y las negativas. No es necesario que nos lancemos a darles consejos. Lo importante es que ellos pongan palabras a lo que les pasa. Nuestra labor será sobre todo escucharles y favorecer la manifestación de sus alegrías y contradicciones.

Cómo debemos tratarles

  • Evitar frivolizar. No les gusta que se lo contemos a las amigas delante de ellos como si fuera una nueva gracia. Están viviendo una experiencia vital muy importante, y si perciben que no nos lo tomamos en serio, es probable que ellos tampoco nos consideren interlocutores válidos.
  • Respetar su intimidad. Sobre todo frente a lo que no nos quieren contar. Es importante no forzar confesiones, por más ‘pistas’ que den de su enamoramiento. Hay que respetar su carácter y su reserva, y dejarles siempre la puerta abierta para que se expresen cuando quieran. Puede que estén sintiendo vergüenza, o simplemente esperando el momento oportuno.
  • No darle más importancia de la que tiene. Es una experiencia maravillosa en la que el pequeño empieza a desarrollar afectos fuera de la familia, una experiencia lógica en su evolución emocional, y por eso no hay que sacarlo de contexto. Es también un entrenamiento emocional en el que, como en todo aprendizaje, habrá ciertos sentimientos descontrolados al principio. No deben preocuparnos.


Asesores: Noelia Martínez Pérez, maestra de 3° de Educación Infantil. Lola Carrión, psicóloga infantil.

Etiquetas: 5 años, cómo educar hijos, educación, inteligencia emocional

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