Crianza

¿Qué es el apego inseguro y cómo saber que estamos cometiendo este error?

En muchas ocasiones, negar muestras de afecto a los niños cuando no se comportan como deberían, podría derivar en una situación de apego inseguro. Te contamos de qué se trata y por qué motivos puede estar generándose esta circunstancia.

apego inseguro
Fuente: iStock

El uso de métodos conductistas en la crianza de los niños no es ni mucho menos algo novedoso. Bien es cierto que este tipo de fórmulas pueden ayudar a muchas personas en sus pautas de comportamiento, pero también es una realidad que en muchos casos los daños que pueden causar estos procedimientos en los más pequeños pueden ser serios.

¿A qué nos referimos exactamente? Si los padres optan por no atender las necesidades de sus hijos y les niegan muestras de afecto si no se comportan como ellos quieren, puede generarse una situación en la que los niños no lleguen a comprenderse e, incluso, “despreciarse”. Y es que, lo que pueden llegar a asimilar es que solo tienen derecho al cariño y atención de sus padres solo si obedecen. Lo que a su vez deriva en un debilitamiento del vínculo emocional con sus figuras de apego. Y esto es lo que podríamos entender como un apego inseguro

Un ejemplo muy claro es el de los niños que cuando no se encuentran con sus padres se sienten angustiados, pero cuando estos llegan, los rechazan

¿Cómo detectar el apego inseguro?

El niño muestra una ambivalencia con sus figuras de apego. Es decir, a veces es muy cercano (casi obsesivamente) pero otras las rechaza o es completamente indiferente a ellas. Esta manera de reaccionar tiene que ver con las demostraciones inconsistentes de afecto y seguridad de los padres

Pero ¿cómo sabemos si estamos cayendo en ese error? Normalmente, los niños con apego inseguro tienen padres que no actúan consistentemente. Con esto entendemos que, en ocasiones, son accesibles a ellos, pero otras, se muestran fríos (precisamente cuando más demandan su presencia). Esto es: se atienden algunas demandas, pero no todas. O incluso, la misma necesidad de atención se contempla de forma distinta y arbitraria

Y mientras estos niños se muestran incómodos porque no han conseguido satisfacer una necesidad (contacto físico, comida, miedo...) muchos adultos sienten una mezcla de rechazo y amor y no son capaces de mostrarse todo lo cercanos que deberían. En vez de escucharlos, acaban achacando todo a la manipulación o los caprichos. Por lo que los pequeños aprenden que sus padres no responden a sus demandas de atención. 

¿Y esto en qué deriva? Como los peques buscarán conseguir dicha atención, puede ser que se aíslen o se alejen de sus padres o bien que actúen siendo mucho más traviesos o agresivos

Es decir, que se comportarán acentuando su inmadurez para mantener la proximidad de sus figuras de apego. Por eso lo más importante es no transmitirles una idea tan equivocada como la de que solo se les quiere “si no molestan”. Deben tener la seguridad de que tendrán el interés de sus padres cuando lo necesiten.  

De otro modo, los niños asimilarán que sus figuras más próximas son personas que pueden estar ahí o no, que son impredecibles. Y aunque no lo parezca, puede generar en ellos consecuencias a larga plazo tales como baja autoestima, inseguridad, inestabilidad emocional, o desconfianza, entre otras. 

Caso concreto: escolarización temprana

Por otra parte, debemos considerar algo y, es que, no hay que generalizar. Muchos niños que están sanos emocionalmente pueden no estar listos para separarse de sus padres y no sentirse seguros cuando interactúan con personas no conocidas para ellos. 

Un caso ejemplificador es cuando tienen que ir a la guardería, no se ven preparados y tienen reacciones negativas mostrando su rabia cuando se reúnen con sus padres. En el supuesto de que aparezca una circunstancia así lo más correcto es primero entender que los niños no están listos (racionalmente hablando) para comprender las razones por las que se les deja al cuidado de otras personas

Una primera solución sería la de retrasar su escolarización, pero, lógicamente, no es algo por lo que muchos padres puedan optar. En este aspecto lo que se debe hacer es explicárselo al niño con calma, pues, aunque no asimile por completo el mensaje que le queremos transmitir, sí que percibirá la cercanía. Por esta razón es realmente importante estar presentes al estar con ellos y no sentirse dolidos si aparece su rechazo, es su forma de expresar su malestar.  

foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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