El concepto de la mente absorbente

¿Qué es la mente absorbente del niño según María Montessori?

La mente absorbente del niño es uno de los conceptos clave en los que se basa el Método Montessori. ¿Sabes a qué se refiere? Lo vemos aquí.

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Los niños aprenden multitud de cosas en sus primeros años de vida sin apenas esfuerzo. ¿Alguna vez te habías parado a pensarlo realmente? Pues en este pensamiento se basó la pedagoga María Montessori para asentar las bases de su método pedagógico.

Ponte a pensar por un momento en todo lo que un niño aprende durante los primeros años de su vida. Comienza a hablar, a entender el lenguaje no verbal, a incorporarse y a andar, a usar sus manos, a aprender a comer más alimentos, a relacionarse... Lo cierto es que sin duda alguna es una gran suma de conocimientos que todos aprendemos de niños y lo hacemos sin prácticamente mucho esfuerzo, simplemente observando, escuchando y experimentando. En esto es en lo que se basa el concepto de mente absorbente de María Montessori. Veámoslo más ampliamente.

El concepto de la mente absorbente

María Montessori, pedagoga y médico italiana, conocida en gran medida por su método pedagógico, introdujo en él un concepto clave: la mente absorbente del niño.

Este concepto nació de las observaciones de la pedagoga cuando se dio cuenta de que los niños, desde que nacen y hasta que cumplen los 6 añitos de edad, aprenden casi instantáneamente, como si su mente fuese como una esponja que absorbiese datos de los estímulos de su entorno de manera inconsciente. Además, lo hacen absorbiendo la información que les interesa según cada etapa de su desarrollo.

Es por ello que podríamos decir que la mente absorbente es en sí un estado mental que permite al peque asimilar experiencias para luego analizarlas y después integrarlas. Algo que hace inconscientemente en sus primeros 3 años de vida y de forma consciente en los siguientes 3.

¿Qué es lo que recomendaba la pedagoga?

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No es extraño para nadie saber que a los menores les suelen fascinar muchísimas cosas: básicamente, todo su alrededor. Parece que la novedad les resulta siempre atractiva. Según Montessori, esto podría tener una razón, que los menores pueden “absorber” la información de forma natural, involuntaria y progresiva.

De hecho, así decía: "Si comparamos nuestra habilidad de adultos con la de los niños, necesitaríamos sesenta años de duro trabajo para conseguir lo que el niño logra en sus tres primeros años".

Por este motivo, lo que ella promulgaba era que para el aprendizaje resulta crucial dejar que los niños tengan experiencias según sus ritmos y sus necesidades, ya que estas, con el tiempo, son las que serán sus percepciones del mundo. Y son las que a su vez fundamentarán su maduración psíquica.

Y es que, para María Montessori, la infancia supone una etapa fundamental en el desarrollo de las personas. De ahí que considere que se debe fomentar y ofrecer los recursos necesarios para que los menores forjen su autonomía.

No se absorbe lo mismo en todas las edades

Por otra parte, otro punto que observó la especialista es que la mente no absorbe lo mismo a una edad que a otra. Es como si los niños centrasen su atención hacia aquello que les resulta necesario para su desarrollo. De ahí que sientan interés por unas cosas y por otras no.

Un interés que, por tanto, cambia según la etapa evolutiva. Teniendo esto en cuenta, Montessori llamó a estas fases “periodos sensibles”, encontrándonos con el periodo sensible del orden, el del movimiento, el del lenguaje, el de las sensaciones, el de los pequeños objetos y el de la vida social.

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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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