En el cole

Qué hacen los peques en las clases de psicomotricidad

Te contamos en qué consiste la asignatura más parecida que existe a la “educación física” en la rutina escolar de los peques de uno a seis años.

Foto: Pexels
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La educación física es una de las asignaturas que más aparece en las respuestas de los niños y adolescentes cuando se les pregunta por sus materias favoritas, y pasa exactamente igual con los más pequeños y la psicomotricidad, que es el germen de la actividad física. Cuando tienen “psico”, van al cole con una sonrisa de oreja a oreja porque saben que toca pasárselo muy bien.

Pero la psicomotricidad no es solamente sinónimo de diversión. Evidentemente, es una disciplina que enfoca el trabajo de forma lúdica y activa, dos claves de su éxito entre los niños y niñas, pero sus objetivos son ambiciosos y van más allá de regalar un rato entretenido al alumnado de educación infantil ya que busca potenciar el desarrollo físico y emocional de este. 

Qué se trabaja

Se trata de una disciplina basada en la concepción que cada persona tiene respecto al medio que le rodea, por lo que está centrada en el conocimiento del propio cuerpo y del entorno. Hay distintas ramificaciones de la psicomotricidad, que se puede trabajar por ejemplo en un proceso de rehabilitación, pero en este caso nos interesa la enfocada al ámbito educativo, que tiene lugar en los dos ciclos de educación infantil, para los niños de 1 a 6 años de edad.

En este contexto educativo, es una clase en la que se pone al niño o niña en relación con su entorno, potenciando su creatividad y su autonomía a través del juego libre y de la experimentación y también de la actividad guiada. Depende de cada monitor, de la edad del alumnado y de la estructura de la clase cómo se reparte el tiempo entre cada tipología de juego.

El aula y la dinámica

El aspecto de un aula o espacio multifuncional dedicado a la psicomotricidad en el colegio o escuela infantil es muy característico porque está llena de elementos con los que los niños y niñas pueden interactuar. Colchonetas, bloques de espuma, aros, túneles, pelotas y demás objetos similares llenan de opciones el aula para que los peques puedan explorar con ellos los límites de su cuerpo. De esta forma, trabajan la coordinación de movimientos, la fuerza, la habilidad con sus cuatro extremidades, el equilibrio e interactúan con todo el espacio disponible.

Durante el tiempo dedicado al juego libre los niños y niñas saltan, corren, se arrastran, gritan de alegría (es un contexto que les desinhibe y les permite soltar mucha adrenalina) y, en definitiva, se lo pasan en grande explorando todo lo que tienen a su alrededor. Una vez se les han agotado las ideas o si el profesor o profesora lo estima oportuno, pasan a trabajar de una manera más ordenada, conducida por el adulto que es el que indica a los peques qué tienen que hacer. Pueden ser circuitos, ejercicios de coordinación solos o en grupos, etcétera. La música puede tener también su peso en la dinámica porque hay profesionales que imparten psicomotricidad que se apoyan mucho en ella durante las clases.

Además, muchos de estos juegos o ejercicios están vinculados a conceptos que en ese momento estén trabajando en el cole, como pueden ser las estaciones del año, por ejemplo. Todo depende de la época del año que sea y de la edad de la clase porque en función de estos factores también se hacen modificaciones específicas en la dinámica de las clases de psico, que ni mucho menos son como un oasis en el desierto, sino que son una actividad más dentro del programa educativo de los dos ciclos de educación infantil.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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