Consejos para ayudarle

¿Qué hacer si no quiere ir al cole?

La teoría en estos casos suena muy bonita y el contexto práctico es otro porque el tiempo apremia, pero es importante conocerla para tener herramientas a tu alcance que puedas manejar en un entorno real.

Niña triste en el colegio
Niña triste en el colegio (Foto: iStock)

“¡Mamá, no quiero ir al cole!” o “Papá, hoy quiero quedarme en casa jugando”, son dos de las formas más suaves en las que un niño puede manifestar, cuando le das los buenos días, que para él no lo son tanto. Y esto si tienes suerte, porque también pueden llegar los gritos y las rabietas si la cosa se complica un poco. Y el reloj no deja de correr, así que los nervios aparecen porque no solo hay que llegar al cole a tiempo, sino que también hay que empezar en hora la jornada laboral. 

Aunque tengas claro lo que dice la teoría, este último detalle hace que la situación práctica se vuelva compleja y delicada porque mantener la calma es necesario para explicarle las cosas al niño y resolver la situación de una forma positiva, pero el contexto no es el apropiado para ello.

Para condensar lo que dicen los libros y los expertos, y tratando de tener siempre presente que las circunstancias no son las del marco teórico, vamos a intentar condensar en una pequeña lista de consejos qué se puede hacer cuando un niño se niega a ir al colegio. Y ojo, es cierto que esto suele ocurrir más durante el período de adaptación, en los primeros días tras unas vacaciones, pero nadie te puede garantizar que no pase de repente, cualquier otro día del curso.

Trata de prevenir el problema

No estigmatizar al colegio con etiquetas negativas es un paso previo fundamental para limitar el rechazo del niño y para incentivar sus ganas de acudir a él. Es fácil decirlo, no es efectivo en el 100% de los casos, pero se conquista mucho terreno si se evitan este tipo de mensajes negativos sobre el cole. Y si hay que ponerse serio con abuelos, primos, tíos y amigos, hazlo, para que ellos no echen por tierra el trabajo que vosotros estáis haciendo. Es especialmente contraproducente el “qué pena, se acabó lo bueno (las vacas) y ahora empieza lo malo (el cole)”.

Legitima su deseo

El llanto y el rechazo puede aparecer desde primera hora de la mañana o al llegar al centro, cuando el peque sabe que llega la hora de separarse de su mamá o de su papá. Es importante legitimar su deseo, hacerle ver que comprendes lo que siente, validar que no quiere ir; ser su espejo, en definitiva. Este es el primer paso para actuar en plena tormenta emocional del pequeño y conseguir que esta escampe y llegue la calma.

Muestra afecto en el mensaje y el tono

El tono y la actitud son fundamentales. Está claro que el reloj corre en tu contra, pero lo hará más si pierdes los nervios. Los niños se nutren de afecto y por eso, además de comprensión, necesitan cariño para poder revertir una tormenta emocional que tiene su origen en el rechazo al colegio. Y el cariño no tiene por qué darse vía física. Es más, la primera forma de enviarlo, y la más efectiva en este contexto, es a través de la palabra.

Emite un mensaje claro

En este trabajo encadenado y coordinado para alcanzar la calma y revertir la situación, es momento de la narrativa, de la palabra, para seguir haciendo mella en sentido positivo en el niño. Toca hacerle ver que entiendes lo que te dice, que le escuchas y que le arropas en sus miedos, y después tratar de hacerle ver todo lo positivo que tiene ir al cole. No insistir en que no es malo como él puede pensar, sino poner en valor lo que tiene bueno para que el pequeño repare en ello.

Establece rutinas que eviten los agravantes

Más allá de afrontar de la manera descrita una crisis con el colegio como protagonista, las rutinas pueden ayudar mucho a limitar el impacto de este tipo de situaciones. La primera es levantar a los peques con tiempo después de haberles acostumbrado a irse a la cama pronto para que se levanten descansados -el sueño puede desencadenar también en rechazo-. De esta forma, además, el reloj no asfixiará tanto ya que hay un margen de maniobra si la mañana se tuerce.

Crea alicientes

Todo suma a la hora de revertir la situación, y un buen ejemplo de ello son los desayunos. Hacerlos atractivos y variados, en todo caso saludables, y en familia, de manera que sean una actividad previa al colegio, un momento de ocio y placer, juega a tu favor si lo sabéis gestionar. Puede ser también, por ejemplo, reservar cinco minutos para leer un cuento antes de salir de casa siempre y cuando se cumplan los horarios. O cualquier otro aliciente que creas que puede ayudar a que el niño tenga una actitud positiva antes de ir al cole. Eso sí, no es lo mismo aliciente que premio, y conviene no cruzar el límite.

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