Hogares bilingües

¿Qué ventajas tiene crecer en un hogar bilingüe?

Hay un mito extendido que dice que los niños a los que se les habla desde pequeños en más de un idioma tienen retrasos y problemas en el habla. Pero, lo cierto es que crecer en un hogar bilingüe tiene beneficios a corto y largo plazo.

hogar bilingüe
Fuente: iStock

Tener la suerte de crecer en un hogar bilingüe no es solo positivo porque esos niños y niñas aprenderán a la vez dos (o a veces más) idiomas nativos, algo que es ya un privilegio en estos tiempos de globalización. Además, les ayuda a mejorar la atención desde una edad muy temprana, a mejorar sus habilidades sociales y a desarrollar más sus capacidades comunicativas que los nacidos en hogares donde se habla una sola lengua.

Los niños bilingües adquieren también ventajas cognitivas, en el sentido de que son capaces de desviar la atención, cambiar tareas y resolver problemas con mayor facilidad, mejoran la capacidad de pensar sobre el lenguaje en sí mismo y les resulta más fácil aprender una tercera lengua.

Uno de los últimos estudios sobre el tema realizado en la Universidad de Anglia Ruskin (Reino Unido) añade a todo esto que aquellos adultos que adquirieron una segunda lengua cuando eran pequeños, son más rápidos en el cambio de atención y en la detección de cambios visuales en comparación con los adultos que aprendieron su segunda lengua más tarde.

Sin embargo, más allá de estos innegables beneficios, muchas veces los padres de hogares bilingües no saben bien cómo gestionarlo en el día a día. En este artículo vamos a tratar de ofrecerles algunas pautas y recomendaciones. Para empezar, los expertos recomiendan que cada progenitor hable a su hijo en su propia lengua materna, y cuanto antes, mejor.

Encontrar el equilibro

Los hogares bilingües suelen funcionar mejor cuando ambos progenitores entienden las dos lenguas para que nadie se sienta excluido. En caso contrario, el niño lo percibe y puede llegar a mostrar rechazo por hablar en un idioma que deja fuera de la conversación a uno de sus padres. Si esto fuera así, lo mejor es llevar a cabo un refuerzo adicional de dicha lengua a través de la cultura y de la conversación con otros miembros de la familia, entre otras opciones.

Esta práctica adicional es muy importante también para conseguir que esas dos lenguas sean maternas al mismo nivel. El niño no debe considerar una más importante que la otra. Si la minoritaria solo la habla uno de los progenitores, debemos llevar a la práctica esas charlas regulares con miembros de la familia, grupos sociales en esa lengua, películas, medios de comunicación, etc.

Y algo todavía más importante: el pequeño nunca debe sentir que la segunda lengua es una "tarea", porque entonces será más probable que se resista a hablarla. Y nunca hay que olvidar la importancia de conseguir que esa segunda lengua sea divertida para él, ya que, de lo contrario, tampoco querrá utilizarla.

Viviendo en un tercer país

Otro factor a tener en cuenta a la hora de abordar este asunto es el lugar de residencia de una familia bilingüe. Suele ser frecuente que predomine el idioma del país en el que viven, aunque depende mucho de la situación familiar y de la exposición a la "lengua minoritaria" que tenga el niño.

Por ejemplo, si tiene padres francófonos y vive en Alemania con sus abuelos francófonos, y sus padres son amigos de otras familias francesas de la zona, es probable que el francés sea una lengua muy importante y útil para él. Sin embargo, si el mismo niño tiene un progenitor francófono y está bien integrado en la vida alemana, con muchos amigos alemanes y sin apoyo familiar francófono cerca, será mucho más difícil que los padres impongan el uso del francés en la vida diaria de su hijo, en la que predominará el alemán.

Si la situación es que ambos padres son extranjeros y viven en un tercer país, el niño intentará hablar la lengua local, ya que su mayor objetivo será integrarse con sus nuevos compañeros. Para facilitar esa labor, sería bueno ir introduciéndole en ella mediante juegos con otros menores de su edad, con la televisión, música, actividades extraescolares, etc., para que pueda aprender el idioma lo más rápido posible.

Esto sirve para idiomas más o menos comunes y conocidos como el inglés, el francés o el español, pero ¿qué pasa si es un idioma minoritario como el húngaro o el islandés? En este caso, los padres tienen que hacer un esfuerzo extra por involucrar activamente a los miembros de la familia con regularidad, buscar grupos sociales que hablen ese idioma y, una vez más, hacer que este sea divertido para el niño, para lo que podemos utilizarlo, por ejemplo, en los momentos de juego.

Desmontando mitos

Hay una creencia muy extendida entre la sociedad de que los niños de hogares bilingües suelen sufrir retrasos en el habla. Aunque hay estudios contradictorios al respecto, la teoría más aceptada es que puede parecer que estos niños saben menos en cada idioma en comparación con otro monolingüe. Y esto se debe a que, si el primero sabe 50 palabras en español y 50 en inglés, pero un niño monolingüe sabe 90 palabras en inglés, la sociedad percibe que el primero sabe menos. Pero en lo que sí están de acuerdo la mayor parte de los expertos es en que una pequeña percepción en el retraso del habla vale la pena por los beneficios a largo plazo del bilingüismo.

En todo el proceso de aprendizaje, aproximación e inmersión en varios idiomas, la tecnología puede aportar un gran valor y ser una herramienta fundamental, de gran ayuda para padres e hijos. A través de los dispositivos electrónicos pueden acceder a juegos, vídeos, canciones y todo tipo de recursos que favorecen el desarrollo del lenguaje y, además, lo hacen divertido; aspecto esencial, como hemos comentado, para que la convivencia de esos dos o más idiomas en la vida del niño o la niña sea equilibrada.

 

Artículo escrito por Rhona Anne Dick, directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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