Niños & Mascotas

Razones por las que una mascota puede ser un apoyo incondicional para tu hijo

Antes de que una mascota llegue a casa tenéis que pensar y consensuar la decisión. Si habéis decidido que queréis que vuestro hijo viva al lado de una mascota, hemos de deciros que son muchas las razones por las que se convertirá en su apoyo incondicional.

En España cada vez es mayor el número de personas que deciden poner en su vida una mascota. Se estima que en 2021 había más de 15 millones de perros y gatos en los hogares españoles. Y eso, sin contar tortugas, pájaros, iguanas, hamsters, peces o demás animales de compañía. Es muy frecuente que la vía de llegada sea a través de los niños, bien porque ellos lo pidan expresamente o porque sus padres se los regalen como algo muy especial.

beneficios de las mascotas en los niños
Fuente: iStock

Sin duda, antes de dar el paso es importante tener en cuenta todo lo que representa tener un animal en casa, todas las cosas buenas que pueden aportar y también las responsabilidades que debemos asumir… incluidos los más pequeños. Por ello, su llegada ha de ser meditada, consensuada y planificada. Sin olvidarse de asegurarnos de que ningún miembro de la familia tenga alergia, pues sería un caso de difícil solución enterarnos cuando el animal ya está en casa.

Si después de hacer esa reflexión la decisión es ‘SÍ’, debemos elegir bien el tipo de mascota que queremos, pues no todas exigen los mismos cuidados. Y también es aconsejable explicar a los niños qué va a suponer su llegada, cómo y en qué cosas pueden cambiar nuestras rutinas, y por supuesto, implicarles en sus cuidados y atenciones desde el primer momento.

Existen diversas aplicaciones móviles y juegos de ordenador que consisten en cuidar a una mascota que pueden representar para ellos diversión, aprendizaje y compromiso. Con este tipo de apps los más pequeños pueden simular las tareas que tendrán que realizar después en la vida real, interiorizando aspectos básicos sobre la alimentación, la higiene, las visitas al veterinario, los paseos, etc.

Porque, sin que sea el principal responsable del animal (no debemos olvidar que es un niño), sí es bueno que ayude y tenga una pequeña tarea, diaria o semanal, que sea responsabilidad suya. Estas tareas deben ser adecuadas a su edad, como llenar el cuenco de agua, darle de comer, cepillarle el pelo, ayudar a limpiar la jaula, acompañar al adulto o al hermano mayor en el paseo…

Una vez interiorizadas estas responsabilidades, nuestra mascota se convertirá en un miembro más de la familia, y sin duda aportará importantes beneficios no solo a los niños, sino también a los adultos.

Las mascotas ofrecen un apoyo incondicional a los niños

Animales como un perro o un gato ofrecen una valiosa compañía. Los niños pueden encontrar en ellos a un compañero de juegos que nunca les va a fallar, y con ellos van a desarrollar valores como el compañerismo, el respeto, la fidelidad o la empatía. Se van a sentir queridos, importantes, útiles. Sabrán que cuando lleguen del colegio siempre habrá alguien esperándoles, ansiosos por verles, y eso proporciona gran satisfacción y fortalece su autoestima.

Con su mascota, los niños también aprenden a ser responsables, la importancia de cuidar y proteger a quien quieres, y a quien depende de ti. Que da igual que hayan tenido un mal día, estén enfadados o cansados, hay compromisos que no pueden dejar de lado.

Incluso, en esos momentos en los que no se sienten bien, su mascota puede hacerles olvidar sus malas sensaciones y ayudarles a reducir el estrés y la ansiedad y a recuperar la sonrisa, llegando incluso a sentirse más comprendidos por ella que por las personas que les rodean. El apego a un animal puede ser un apoyo fundamental en procesos complejos, como una separación de los padres, una enfermedad que requiere un tratamiento de larga duración, el fallecimiento de una persona cercana, un cambio de colegio o de lugar de residencia, etc.

Asimismo, teniendo un animal en la familia también aprenden el ciclo de la vida, que como todo ser vivo, un día tendrá que marcharse. Y siendo esto doloroso para ellos, es sin duda un aprendizaje esencial y necesario saber afrontar otros momentos difíciles que vendrán después. Llegado este momento, es importante mantener con ellos una conversación abierta y honesta, con explicaciones sencillas y sin mentir, mostrándoles también nuestros sentimientos como adultos. Y la mayoría de los expertos coinciden en recomendar que se deje pasar el periodo de duelo antes de acoger a una nueva mascota, ya que es bueno permitirnos procesar nuestras emociones.

Disfrutar de ellas, pero sin ellas

Hay ocasiones en que las familias, ante la petición de sus hijos de tener una mascota, y después de valorar sus implicaciones, no ven clara la decisión. En estos casos, si las razones son fundadas, no debemos ceder al chantaje, por mucho que nuestros hijos nos insistan. Podemos decir ‘NO’, argumentándolo con contundencia, y buscar alternativas para que puedan estar en contacto con animales y disfrutar de ellos sin tener que dar el paso de convertirlos en uno más de la familia.

Por ejemplo, en algunas ciudades españolas existen lo que se conoce como ‘dog cafes’ y ‘cat cafes’, cafeterías pensadas para ir con animales y que las personas puedan jugar con ellos. También podemos apuntarles a clases de equitación, animarles a que consigan una propina sacando a pasear al perro del vecino o llevarles a centros de acogida, donde pueden colaborar de forma regular con paseos y otros cuidados. No es lo mismo, pero puede ser un aliciente para ellos, si son amantes de los animales.

 

Rhona Anne Dick, directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids

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