Refuerzo en verano: necesario sin pasarse

Los niños deben repasar lo aprendido en el curso escolar para que a la vuelta de las vacaciones no se les olvide su rutina de estudio. El tiempo necesario no será más de una hora y todo tiene que ser de forma que el niño no se agobie estando en vacaciones.

Estudiar en verano nunca ha sido uno de los mejores planes que quieren realizar los niños, de hecho podría decirse que lo consideran muy aburrido ya que quieren dedicar ese tiempo a descansar, jugar y divertirse. Por ello, para lograr que disfruten estudiando y haciendo las tareas hay que buscar otras formas de llegar a ellos. Hay que recordar que el niño sigue una rutina durante el curso escolar y no hay que olvidarla en vacaciones o si no, la vuelta al cole le costará más de lo normal y se sentirá rezagado. ¿Sí o no? La gran pregunta que muchos padres se realizan todos los años, tres meses de vacaciones en los que los niños pueden aprovechar una hora diaria para repasar matemáticas, lengua, inglés o conocimiento del medio. A estos repasos siempre se les puede acompañar de educarles cerca de la naturaleza en temas de conocimiento del medio. Pequeñas tareas como la lectura son convenientes, pero sin sobrecargarles. ¡Las vacaciones están para que descansen! Sin embargo, que lean a diario o refuercen algo de lo estudiado ayudará a nuestros hijos a no olvidar lo aprendido en clase.

Diversión y lectura

Las vacaciones son un tiempo de descanso para los niños y para las familias, y es muy importante que continúe siendo así. Descansar y desarrollar actividades de ocio es la mejor forma de que los peques se repongan del desgaste del curso escolar (colegio, deberes, actividades extraescolares...). Sin embargo, el parón del verano puede provocar que pierdan el hábito de estudio. La mejor rutina, que no deben abandonar nunca, es continuar con la lectura diaria. Leer es una de las principales herramientas para el aprendizaje, que además facilita a los niños recuperar el ritmo de las tareas a su vuelta al cole.

¿Y los deberes?

Con algunos niños es necesario afianzar determinados contenidos de aprendizaje, pero estas tareas tienen que estar muy bien definidas por el profesor de área, sin que saturen al pequeño para que no tengan un efecto contrario al esperado. Podemos reforzar lo que aprenden en el colegio llevándoles a exposiciones, talleres, museos, actividades al aire libre y en la naturaleza. Cartas, puzles, juegos de mesa, construcciones, etc., nos servirán como herramientas para practicar con números, ejercitar la memoria, organizar estrategias, razonar y orientarles en el espacio.

Lo mejor es elegir el momento perfecto

Hay que planificar estos ejercicios y respetar las fiestas y reuniones familiares. Es importante crear una rutina previamente acordada con ellos, dedicar al estudio tiempos cortos (dependiendo de la edad del niño, pero no más de 40-45 minutos) y elegir preferiblemente la mañana, cuando los niños están más descansados. Es aconsejable también no empezar con los deberes el primer día de las vacaciones ni terminarlos el último, sino dejar unos días libres tanto al principio como al final.

¿Si ha suspendido necesita más refuerzo?

Si el niño ha trabajado y se ha esforzado, es importante que se valore su esfuerzo. Si las bajas notas son el resultado de una mala organización, una escasa motivación o la irresponsabilidad, será necesario definir cómo poder mejorar, implicando al niño en el análisis de las causas y en la toma de decisiones para dicha mejora.

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