Regresiones en el aprendizaje

Regresiones en el aprendizaje: los otros estragos del confinamiento en los niños

Parece que el confinamiento no solo afectaba de manera inmediata a los más pequeños. Según un nuevo estudio de Reino Unido provocó en ellos regresiones en el aprendizaje: muchos han vuelto a utilizar pañales, a querer el chupete y a olvidarse de cómo se hacía pis en el WC.

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Fuente: iStock

Ya en pleno confinamiento os hablábamos de un informe elaborado por Aldeas Infantiles SOS que ponía de manifiesto los estragos que podría causar la cuarentena en la salud mental de los niños. Ellos hablaban de estrés y ansiedad a corto plazo pero, también alertaban de los efectos a medio y largo plazo: mayor ira e irritabilidad, aferrarse a sus familiares con cambios bruscos de humor y, lo que es peor, volver a los periodos de hacerse pis en la cama, entre otros.

Es este último en el que nos queremos centrar hoy. Que los niños manifiesten una marcha hacia atrás, por ejemplo, en la retirada del pañal, es solo un ejemplo de las regresiones del aprendizaje que se están observando en niños alrededor del mundo debido al confinamiento.

Y no lo decimos nosotros, es una de las principales conclusiones a las que ha llegado un informe elaborado por Ofsted, el organismo regulador de la enseñanza en Reino Unido: “los niños y los estudiantes han retrocedido en su aprendizaje en diversos grados”, afirma Amanda Spielman, inspectora jefe del organismo. Según ella, algunos pequeños sí que se enfrentaron bien a las restricciones (también tuvo que ver toda la ayuda que recibieron los padres para hacerlo lo mejor posible). Otros, a juzgar por los resultados, se han visto afectados posiblemente por una mezcla entre sus circunstancias personales y la manera de llevar el impacto de la pandemia.

¿Qué son las regresiones en el aprendizaje?

Cuando hablamos de regresión, sea del tipo que sea, hablamos de dar pasos atrás en aquello que ya estaba conseguido. Nos referimos, de hecho, a cuando algún hecho o alguna situación hacen retroceder en ese aprendizaje que ya estaba integrado. Tal y como afirman desde AUCA, “implica un comportamiento propio de niños y niñas mucho más pequeños que ellos”. Aunque puedan suponer motivo de preocupación en los padres, lo cierto es que las regresiones suelen ser pasajeras y, con la ayuda adecuada, suelen remitir en poco tiempo.

Hace poco os hablábamos de las regresiones del sueño pero, ahora, el motivo que nos atañe son las del aprendizaje, las que se han producido como motivo de la pandemia y dentro de las cuales podríamos encontrar a las primeras.

Regresiones en el aprendizaje y confinamiento

“El informe encuentra que algunos niños, de todas las edades y orígenes, han perdido algunas habilidades y aprendizajes básicos como resultado del cierre de las escuelas y las restricciones del movimiento”, afirma Ofsted en la nota de prensa emitida.

Después de que varios inspectores llevasen a cabo visitas a diferentes centros e instituciones educativas, observaron conductas que no eran propias de la edad de cada estudiante. Es decir, se encontraron ante lo que venimos llamando regresiones.

Además, llegaron a la conclusión de que se trata de algo propio, sobre todo, de los niños más afectados por el cierre de las escuelas: “en los pequeños que se vieron muy afectados por el cierre de escuelas y otras restricciones, las habilidades básicas han retrocedido”, comentan.

Así, se han encontrado a niños que no pudieron pasar mucho tiempo con sus padres durante la pandemia y que han vuelto a usar pañal, que han olvidado cómo se utilizaban el cuchillo y el tenedor o que han perdido el progreso inicial en matemáticas y lengua.

A medida que aumenta la edad, las regresiones en el aprendizaje también son diferentes. En los mayores, los inspectores han observado falta de destreza a la hora de leer y escribir e, incluso, la pérdida de la forma física. Otros, sin embargo, presentan signos de angustia mental que se manifiesta en un aumento de los trastornos alimentarios y las autolesiones, firman en el informe.

Ahora solo nos queda esperar a que todo esto pase y, como dice la inspectora jefe Amanda Spielman “confiar en el trabajo de los maestros, los trabajadores sociales y los cuidadores ya que, con el apoyo de los padres, volverá a ser fundamental para el éxito y la felicidad futuros de nuestros hijos”.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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