Entrevista a Xavier Aragay

'Reimaginando la educación': 21 claves para transformar la escuela

"Necesitamos un cambio de método de enseñanza: pasar de un alumno que aprende pasivamente a un alumno que esté en el centro del proceso", sentencia Xavier Aragay, especialista en el cambio de la educación y fundador de la Universitat Oberta de Catalunya, entre otras cosas. Entrevistamos al autor de un libro transformador, entusiasta y cautivador que nos sirve de brújula para guiar a padres, profesores y alumnos.

libro

La educación está en crisis. ¡Lo sabemos! ¿Cómo podemos modificarla? "Avanzar hoy hacia un cambio profundo en la educación es posible". Esta es de las decenas de cautivadoras conclusiones del nuevo libro 'Reimaginando la educación: 21 claves para transformar la escuela' de Xavier Aragay, especialista en educación con más de 25 años de trayectoria, entre las que se encuentra fundar y dirigir la Universitat Oberta de Catalunya, dirigir la Fundació Jesuïtes Educació y liderar el proyecto Horizonte 2020. Actualmente encabeza el Reimagine Education Lab, un equipo que tiene por objetivo acompañar, estimular y llevar a la práctica procesos y experiencias de innovación avanzada en instituciones educativas mediante modelos de evaluación de impacto y reimaginación de la educación. Con esta experiencia a cuesta ha logrado, de forma excelente, sintetizar todo el aprendizaje de sus diferentes etapas profesionales en este libro cautivador y interesante en que nos sugiere que repensemos, deconstruyamos y volvamos a combinar los elementos de la propia educación.

A través de este optimista libro para padres en busca del colegio ideal, padres descontentos con el colegio actual, profesores desmotivados, profesores en constante búsqueda de lo mejor... el autor nos propone 21 claves para transformar la educación. Es un llamamiento a todos los actores educativos involucrados para que unamos fuerzas, soñemos y trabajemos colectivamente porque, como explica el autor, "la escuela está demasiado centrada en el currículum y en las actividades, y se debe recentrar en la persona y su desarrollo". Xavier Aragay nos invita a reflexionar y a involucrarnos con actividades en las que descubramos las flaquezas y fortalezas de nuestro entorno educativo, para soñar despierto y conseguir ese anhelado y alentador futuro mejor. Un libro fácil de leer pero díficil de ejecutar, en que aprenderemos conceptos como jiraféate, es decir, estira el cuello para ver de dónde venimos y a dónde vamos, un truco útil para todas las esferas de nuestra vida. ¿Comenzamos? ¿Cómo educar para el futuro cambiante? ¿Cuáles son los retos educativos a los que nos debemos enfrentar?

'Reimaginando la educación': 21 claves para transformar la escuela

¿Este libro es una declaración de intenciones?

Si, la educación debe reimaginarse. Porque es una herramienta tan poderosa e importante que no la podemos dejar en manos de la inercia o de la mera actividad por la actividad. Tampoco podemos esperar que una nueva ley o norma la transforme. La educación se debe cambiar de abajo a arriba. Con la participación de toda la comunidad educativa. Para cambiar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

¿Cuáles son los problemas que tiene la escuela hoy en día?

Los problemas son muchos, pero para resumir y simplificar, podemos decir que el mundo se ha trasformado a una gran velocidad (y más que lo va a hacer en el futuro) y en cambio el modelo de enseñar y aprender continua siendo el mismo (en lo más básico) que hace cincuenta años… no estamos preparando a los chicos y chicas para el mundo que se van a encontrar ni para que desarrollen en él su proyecto de vida… los alumnos, sobre todo a partir de una cierta edad, se desconectan…

Imagino que no hay recetas mágicas para mejorar la educación actualmente en crisis de paradigma, ¿pero por dónde empezarías?

Empezaría por regalar tiempo a los responsables y directivos de las escuelas… tiempo para pararse, para visualizar un futuro educativo distinto, para diagnosticar, para comunicar, invitar y empoderar a la comunidad educativa para que tenga un gran sueño de cambio, tiempo para contagiar, arriesgarse y empezar a cambiar, de verdad y afondo, las cosas… para esto he escrito el libro.

Lo que en él explico y reflexiono es una destilación de lo que he ido observando, aprendiendo y descubriendo en todas mis experiencias personales y profesionales como profesor y directivo de centros e instituciones educativas. Primero han de movilizarse y cambiar la mirada los responsables y directivos de las escuelas, para después “mover” al conjunto de la comunidad educativa hacia un nuevo paradigma.

¿Y los retos a los que se debe enfrentar?

Los retos a los que la escuela y la educación se deben enfrentar son enormes. De hecho, no estamos hablando de un cambio técnico solamente, ni de aplicar nuevas herramientas tecnológicas… estamos hablando de transformar en profundidad la escuela: su mirada, su cultura interna, su organización, sus espacios físicos, el rol de los profesores y la forma de estar de los alumnos en ella… y este cambio va a ser un proceso, largo y complejo, que va a requerir de tiempo, y de mucho liderazgo y convicción.

Dices claramente que el cambio profundo que necesita la escuela no se logra con nuevas leyes ni más recursos, ¿por qué entonces es lo que siempre se reclama?

Yo creo que se reclaman más recursos, pero no más leyes… la educación es tan importante para la sociedad, que todos los recursos que se le puedan dedicar siempre son pocos. Por otra parte, no se piden más leyes; se pide que haya consenso, que seamos capaces de establecer un gran acuerdo para dar estabilidad y proyección de futuro a la educación de nuestro país.

Sin embargo, siendo necesarias las dos cosas (más recursos y un gran acuerdo), desde mi punto de vista, no es suficiente. Lo más importante para poder hacer un cambio en profundidad, continúa siendo tener y dedicar tiempo a la transformación educativa, para poder movilizar al conjunto de la comunidad educativa (educadores, familias, alumnos) alrededor de un gran sueño de cambio. Y hacerlo posible desde abajo.

Cuéntanos cómo sueñas que sea tu escuela ideal.

La escuela que sueño es un conjunto de personas (alumnos, educadores y familias) apasionadas por descubrir, compartir y crear conocimiento, que se relacionan a lo largo del día en edades y grupos distintos, dentro de espacios comunes diferentes de lo que son hoy las aulas (ágoras, salas de trabajo, espacios multi uso…), para fomentar la curiosidad, la creatividad, la iniciativa y el aprendizaje, en relación abierta y flexible con el entorno.

¿A qué cambios imprescindibles e inevitables te refieres?

En primer lugar al cambio de método de enseñanza: pasar de un alumno que aprende pasiva y básicamente escuchando, a un alumno que esté en el centro del proceso y que aprenda haciendo, descubriendo, trabajando y compartiendo en equipo. Ello significa también transformar el rol del profesor, que ha de pasar de ser quien explica el conocimiento, a ser quien diseña, dinamiza y acompaña proyectos educativos con los alumnos, junto con otros profesores en entornos cada vez más interdisciplinares. Y, realizar estos dos cambios imprescindibles, significa también transformar el espacio físico, la organización de clases y grupos, los horarios… en definitiva, es toda la escuela que hay que transformar.

La inercia de los directivos educativos está, en ocasiones, anclada en procesos antiguos, ¿cómo logramos que se modifique?

La escuela, la universidad, son personas. Personas que hacen muchas cosas con otras personas y para las personas. Y solamente la persona, cada una de ellas, puede decidir realizar un cambio educativo. Y solo si lo decide en su interior, si lo decide libremente, si sueña y se arriesga a dar el salto.

Y precisamente en el interior de las personas, y sobre todo en el interior de los directivos educativos, reside la principal fuerza y también la limitación más importante para realizar el cambio. La fuerza para el cambio reside en la conexión entre la vocación y la mirada dirigida a la persona y al futuro. La limitación radica en los marcos mentales desajustados respecto al momento que vivimos y al futuro que adivinamos.

Los miedos, por supuesto, y las limitaciones que nos autoimponemos, sobre todo las inercias, deben dejarse atrás. Y se puede trabajar con los directivos para avazar hacia nuevas y más modernas visualizaciones de la educación y del cambio.

¿Qué opinas de las escuelas que afirman que crean los líderes del futuro?

Siempre he pensado que hay escuelas que realmente se lo proponen y lo hacen. Pero son escuelas profundamente innovadoras, que se han atrevido a romper moldes y a innovar cambiando metodologías. Y hay pocas...

De hecho, este tipo de afirmaciones se tendrían de evaluar. Personalmente apuesto por una evaluación, de proceso y de impacto, con referencia al modelo de persona que decimos educar. En el libro explico la importancia de la evaluación de las innovaciones que introducimos y, especialmente, de la evaluación de afirmaciones como la que tú me preguntas… a veces se hacen afirmaciones que pueden tener más que ver con el márqueting que con una evaluación clara y científica.

¿Por qué opinas que la escuela de hoy en día está de color gris y es monótona?

No es que lo diga yo… es que en un gran número de escuelas esto es así aún. La escuela viene de un pasado industrial y cuartelario, y debe avanzar hacia nuevas propuestas arquitectónicas, estéticas y de mobiliario que permitan desarrollar nuevas metologías y organizaciones de personas y grupos para hacer realidad una nueva manera de aprender. Una nueva escuela.

¿Cuál es la experiencia más innovadora con la que te has topado?

No podría destacar una por encima de otras. Hoy, tanto en nuestro país como en muchas otras partes del mundo, hay muchas escuelas, públicas y privadas, que se esfuerzan en avanzar por el camino de la transformación profunda, y que están poniendo en práctica innovaciones muy interesantes.

¿Qué opinas del Informe Pisa? Para España el dato siempre es dramático.

El informe Pisa es una parte de la realidad educativa, pero no la más importante ni la más interesante, y mide unos aspectos pero deja de lado muchos otros. Precisamente, recientemente, el inspirador del informe ha declarado que debemos ir mucho más allá de los resultados estrictamente académicos (que es lo único que mide el informe) y centrarnos en otros aspectos de desarrollo personal (iniciativa, creatividad, trabajo en grupo, conexión interior y gestión de las emociones…) que serán mucho más importantes para que nuestros alumnos puedan ser ciudadanos del mundo que les va a tocar vivir.

Hablas de la vocación, ¿crees que el buen  profesor debe tener vocación innata?

Como he dicho antes, la fuerza del cambio educativo reside en la reconexión entre la vocación educativa y la mirada dirigida al alumno y a su futuro. La escuela está demasiado centrada en el currículum y en las actividades, y se debe recentrar en la persona y su desarrollo. Y para ello es fundamental volver a hablar de educadores (todos los profesores lo son) y de vocación.

Y yo creo que la mayoría de maestros y profesores tienen mucha vocación. Lo que a veces pasa es que en el fragor del día a día, esta vocación e puede endurecer, o marchitar u olvidarse. Y se puede y se debe recuperar, para volver a poner la mirada en el alumno como persona que crece y se hace.

¿Qué opinas de las pizarras digitales? Cada vez hay más movimientos en contra de las nuevas tecnologías en la escuela. ¿Nos das tu opinión?

No creo que haya más personas en contra de la presencia de la tecnología en la escuela… quizás lo que puede pasar es que o bien se puso una ilusión y esperanza indebida en las TIC pensando que por sí solas cambiaran la escuela (cosa que evidentemente no ha sucedido), o bien se puede estar haciendo, en algunos casos, un uso indebido de las tecnologías sin que queden debidamente integradas en los procesos de cambio de metologías que he comentado.

Pero las tecnologías son necesarias e imprescindibles en la escuela que yo sueño, porque nos permiten trabajar por equipos cooperativos y de forma interdisciplinar como nunca antes habíamos podido hacerlo.

¿Cómo podemos parar la espiral de exceso de actividades extraescolares?

Este es un tema muy importante, vinculado a la decisión de las familias y a la necesaria  racionalización de los horarios de la sociedad en la que vivimos. Es decir, por una parte, los padres y las madres deberían organizarse de forma que los chicos y chicas no tengan jornadas de actividad larga y extenuante cada día, y que tengan tiempo y ocasión de estar en casa, leyendo, jugando o aburriéndose, si es el caso.

De otra parte, es necesario cambiar los horarios extendidos y extenuantes de muchas empresas y racionalizar los horarios. Creo que hay ya iniciativas sociales en marcha alrededor de esto.

¿Cómo educar para un futuro mundo cambiante y desconocido?

Transformando nuestra mirada. Es decir, dejando de mirar constantemente la materia que yo imparto y los contenidos que quiero transmitir (que además pueden quedar obsoletos en un futuro cercano) y poniendo el centro en la persona; en este alumno que ha de descubrir quién es y que habilidades y competencias tiene y al que debemos ayudar a crecer de forma abierta y flexible para poder cambiar de manera permanente y enfrentar, conjuntamente con otros, los desafíos del futuro.

Y ello es posible. Lo he diseñado e impulsado en el proyecto Horizonte 2020, y lo he visto y compartido con otras escuelas y centros que lo están haciendo. Por ello he escrito este libro. En él, abordo todos los temas y reflexiones que normalmente no se tratan cuando se quiere realizar un cambio educativo. En él, invito a pensar, escribir, dibujar, reír, enfadarse, jugar, debatir contigo mismo, debatir con otras personas de tu comunidad educativa, anotar, colorear… Me propongo no dejar indiferente. Provocar un impacto. Un cambio de mirada…

Los 21 elementos que comparto en el libro son los que según mi experiencia son claves para realizar el cambio educativo. Es más, si aparecen y se dibujan en las personas y en los equipos involucrados en la transformación, esta acontece y avanza. Por el contrario, aunque tengamos mucha técnica, hagamos mucha formación y le pongamos mucha ilusión, sin estos elementos fundamentales que presento y comento, el cambio es muy difícil que se realice y se consolide.

Sobre el proyecto que lideras Horizonte 2020, ¿estamos cerca del mundo que imaginabas en cuanto a educación me refiero?

Si, en el caso de las escuelas del proyecto HORIZONTE 2020, creo que estamos más cerca de esta escuela que antes describía y con la que sueño, y que nos hemos alejado definitivamente de aquella escuela en la que te pasabas años observando el cogote del alumno del pupitre que tenías delante.

Hemos hecho un gran paso, y lo más importante es que, en un momento dado, nos arriesgamos. Pusimos en marcha experiencias disruptivas de cambio. Sabíamos que la transformación no era ir acumulando pequeñas innovaciones cada año. Nos atrevimos a diseñar los cambios, a dedicar tiempo a ayudar a los educadores a transformarse, y hacer el cambio metodológico integral y evaluarlo, dedicando tiempo y energía a su preparación.

Etiquetas: colegio, desarrollo infantil, desarrollo intelectual, educación, educación infantil, educación primaria, educación secundaria, escuela infantil, inteligencia niños, profesor

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