¿Tu hijo es impulsivo?

Si tu hijo es impulsivo, así puedes ayudarlo

Si tu hijo tiene episodios de impulsividad es esencial que aprenda a autocontrolarse. Veamos algunos signos para identificar si tiene ese carácter más nervioso y algunos consejos para mejorar su comportamiento.

Aunque la impulsividad tenga que ver con el carácter y pueda estar relacionada con cuestiones hereditarias, se trata de una manifestación de la conducta que puede aumentar o disminuir según el entorno que le ofrezcamos al menor. Veamos cómo identificar que un niño es impulsivo y cómo ayudarle a controlarse.

¿Cómo identificar la impulsividad?

Antes de nada, deberíamos tener en cuenta algunas señales para reconocer si un niño o adolescente es impulsivo o no:

  • Tiene rabietas largas y exageradas ante las críticas, los errores y la frustración.
  • Cuando quiere algo y no lo consigue, no razona.
  • Busca llamar la atención y recurre a hacer tonterías, por ejemplo.
  • Le cuesta seguir las normas.
  • Al jugar, no respeta las reglas (quiere imponer las suyas) y no acepta no ganar.
  • Interrumpe o molesta a los demás. Puede ser agresivo.
  • No le gusta esperar, es impaciente.
  • No piensa -ni entiende-, que sus actos tienen unas consecuencias. Y que estas pueden afectar a los demás.
  • Puede llevar a cabo actividades arriesgadas sin pensar en los resultados. En el caso de adolescentes, pueden ser más agravadas…
  • Se da cuenta de su problema (suele arrepentirse), pero no puede controlarlo.

Consejos para que tu hijo sea menos impulsivo

Por lo general, cuando tu hijo es impulsivo no significa que no quiera controlarse, sino que le cuesta enormemente conseguirlo. Por lo que, pese a que se arrepiente cuando tiene una reacción que no es adecuada, es incapaz de evitar volver a tener ese mal comportamiento. Es importante que le ayudes a tener ese control consigo mismo, para ello, ten mira estas recomendaciones:

 

 

Mantén la calma

Es totalmente fundamental y básico que cuando el peque tenga algún episodio de impulsividad, intentes tranquilizarte porque si no, puede empeorarse la situación. Lo más adecuado es que te muestres tranquilo, pero decidido, de esta forma le trasmitirás un mensaje claro. De hecho, si el niño se da cuenta de que los adultos están alterados o que hay desacuerdo entre ellos, es probable que sienta que tiene control sobre ellos y repita estas conductas.

Hablad de las consecuencias de los actos

El pequeño debe aprender que sus acciones tienen unos efectos, y que estos pueden afectar a las demás personas. Para ayudarle a entenderlo, lo mejor es esperar a que calme y después establecer esas consecuencias directas. Por ejemplo, si ha insultado a alguien, debe pedir disculpas; si ha lanzado algún objeto, deberá recogerlo…

Enséñale algunas técnicas para que se calme

Puedes enseñarle algunas técnicas de relajación y respiración para que aprenda a controlar sus impulsos. Sobre todo, aquellos a los que acaban teniendo rabietas y enfados desmesurados.

Reflexiona con él para ayudarle a recapacitar

Es muy importante ayudar a un niño impulsivo a recapacitar y para ello, además de calmarte y de hablar de los efectos, también debes reflexionar con él, explicarle qué es lo que ocurre y qué puede hacer para controlarse. Recuerda que no debes hacer nunca comparaciones con otros niños. Puedes aprovechar el momento de antes de dormir, que es cuando estará más relajado.

 

Refuerza sus logros

Si el peque consigue mejorar o tener actitudes positivas, siguiendo las normas, por ejemplo, puedes felicitarle por ello y tener gestos de aprobación y cariño al respecto (un abrazo, una sonrisa…)

Sé un buen modelo

Es esencial que seas un buen ejemplo. Piensa que el niño acaba reproduciendo lo que ve, por lo que, no le exijas que se comporte de una manera cuando tú haces todo lo contrario. En este sentido también debes tener la capacidad para controlarte cuando algo no sale bien.

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