Desarrollo del niño

Signos de alarma en el desarrollo de los niños

¿Qué debes saber sobre el desarrollo de los niños, y qué signos o señales pueden alarmar a sus padres de que puede tener Trastornos del Espectro Autista (TEA)?

La sospecha de que nuestro hijo pueda sufrir un Trastornos del Espectro Autista es un motivo de consulta frecuente en las consultas de psicología infantil y pediatría. Los TEA afectan en torno a un 1% de la población, eso supone que de cada cuatro clases de 25 niños, uno tendría un trastorno del desarrollo.

Signos de alarma en el desarrollo de los niños
Foto: Istock

Sin embargo, a menudo es complicado realizar el diagnóstico, sobre todo en casos leves, y éste se puede demorar durante años.

Para poder identificar de manera temprana los indicadores de que nuestro hijo pueda sufrir un TEA, es importante conocer los principales signos de alarma en los que nos podemos fijar a cada edad.

Podemos dividir los signos de alarma en el desarrollo por edades y por 4 grandes áreas: desarrollo cognitivo, desarrollo motor, desarrollo lingüístico y desarrollo social. En este caso voy a hablaros de los más característicos en la etapa preescolar (de 0 a 4 años):

Signos de alerta en el desarrollo de 0 a 1 año

Desarrollo cognitivo (perceptivo-cognitivo):

  • Ausencia de brillo en la mirada: el niño presenta la mirada perdida o apagada.
  • Ausencia de sonrisa espontánea.
  • Escaso interés por las personas u objetos de su entorno: no señala.
  • Escasa reacción a las caras familiares.
  • No echa en falta a su madre sobre los 12 meses.
  • No imita gestos sobre los 12 meses.
  • No comprende prohibiciones sobre los 12 meses.

Desarrollo motor:

  • Ausencia de reflejos automáticos.
  • Ausencia de fijación visual.
  • No hay control cefálico a los 4 meses: el niño no sostiene su cabeza.
  • No coge objetos a partir de los 5 meses.
  • No realiza la sedestación a los 9 meses: no es capaz de sentarse.
  • Ausencia de desplazamiento autónomo a los 10 meses: ya sea gateando, arrastrándose o andando.
  • Trastornos del tono muscular: el niño presenta una alteración en su musculatura, ya sea exceso de tono (hipertonía) o defecto de tono (hipotonía).
  • Movimientos anormales como temblores, distonía (contracciones musculares involuntarias), dismetría (no alcanza metas por una apreciación inadecuada de las distancias).

Desarrollo del lenguaje:

  • Ausencia de vocalizaciones recíprocas en los primeros meses: el niño no responde con vocalizaciones a las palabras que le dicen en su entorno.
  • Escasa reacción a la voz materna: no busca con la mirada a su madre cuando la oye.
  • No orienta la cabeza al sonido.
  • Ausencia de balbuceo sobre los 6 meses.

Desarrollo social:

  • Ausencia de contacto visual social.
  • Ausencia de sonrisa social: el niño no responde sonriendo cuando otra persona le sonríe.
  • Falta de interés por el entorno y por las personas que lo cuidan.

Signos de alerta en el desarrollo de 1 a 2 años

Desarrollo cognitivo (perceptivo-cognitivo):

  • No realiza juego imitativo a los 18 meses.
  • Conducta o juegos estereotipados.

Desarrollo motor:

  • Ausencia de marcha autónoma.
  • No coge objetos con los dedos en forma de pinza.
  • Asimetrías en la postura corporal o en la actividad de las manos.
  • Desarrollo motor atípico: anda de puntillas.

Desarrollo del lenguaje:

  • Ausencia de bisílabos e incomprensión de órdenes sencillas a los 18 meses.
  • No comprende órdenes sencillas.
  • No señala partes de la cara.
  • Ausencia de lenguaje propositivo.
  • Estereotipias verbales o ecolalias desde los 2 años: el niño dice de manera involuntaria y repetida las mismas palabras o repite de manera involuntaria lo que acaba de decir otra persona.

Desarrollo social:

  • Ausencia de interés por otras personas.
  • Ausencia de juego espontáneo.
  • Cambio continuo de actividad.

Signos de alerta en el desarrollo de 2 a 3 años

Señales de alarma en el desarrollo de los niños
Foto: Istock

Desarrollo cognitivo (perceptivo-cognitivo):

  • No es capaz de seguir instrucciones básicas para seguir una actividad.
  • No existe juego simbólico.
  • No hay conducta de imitación: por ejemplo, no imita bailes.
  • No agrupa, asocia o clasifica por color o forma.
  • No entiende reglas de juego.

Desarrollo motor:

  • No realiza hitos motores de su edad.

Desarrollo del lenguaje:

  • Ausencia de un vocabulario de 300 palabras.
  • No realiza frases de 3 o 4 palabras.
  • Le cuesta nombrar la acción que se muestra en una imagen.
  • No reconoce objetos o animales por su nombre.

Desarrollo social:

  • No hay intención de relacionarse con otros.
  • Juego estereotipado.
  • Baja permanencia en un juego.
  • Conducta desorganizada u oposicionista.

Signos de alerta en el desarrollo de 3 a 4 años

Desarrollo cognitivo (perceptivo-cognitivo):

  • No diferenciación entre conceptos como grande/pequeño, alto/bajo, dentro/fuera.
  • No es capaz de expresar un suceso de la televisión o algo que le haya pasado.
  • Muchos problemas para categorizar.

Desarrollo motor:

  • Dificultad para coger el lápiz o usar material escolar (como por ejemplo, tijeras).
  • Dificultad para bajar y subir escalones alternando pies.
  • No realiza ningún movimiento corporal fundamental (correr, saltar, atrapar, patear,

lanzar).

Desarrollo del lenguaje:

  • No articula fonemas de forma clara.
  • No responde a preguntas ni las comprende.

Desarrollo social:

  • No interactúa con adultos o niños de manera correcta.
  • No sigue órdenes.

Que tu hijo presente alguno de estos signos no significa necesariamente que tenga un problema. Pero sí hay que estar atento a la evolución y siempre que algo nos preocupe consultar con un especialista.

Existe mucho desconocimiento y confusión respecto a los TEA, y como su propio nombre indica se trata de un espectro, es decir, una especie de “nube”, de límites poco definidos,  en la que diferentes síntomas forman parte de ella.

Por ejemplo, solemos asociar la idea de que en los TEA no hay intención social o el niño no tiene interés en socializar. Esto por ejemplo es una falsa creencia típica. Muchas veces hay socialización, y muchas otras no. A veces hay intención social, pero escasas habilidades sociales, por ejemplo. Por eso siempre ante la duda, consultar con un especialista es la mejor manera de clarificar si nuestra preocupación está fundada.

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