Cómo detectar la mala educación

Signos para reconocer a un niño maleducado

Está claro que ningún padre tiene el objetivo de criar a un niño maleducado. Pero como no hay una “escuela de padres” por la que pasar antes de tener hijos, es normal que se cometan algunos errores. Muchas veces no se es consciente de que un niño no está teniendo la conducta adecuada. Toma nota de estos signos y comprueba si debes tomar cartas en el asunto.

Casi con total seguridad, una de las principales preocupaciones de los padres es que sus hijos tengan una buena educación. Pero con total certeza también, no hay cosa más difícil en ocasiones que criar niños bien educados y, por supuesto, felices.

La crianza puede ser una de las tareas más complejas a las que enfrentarse en la vida. Tarea que tiene resultados reflejados en el comportamiento de los niños. Aunque está claro que ningún padre quiere que sus hijos sean pequeños malcriados, los niños no vienen con manual de instrucciones bajo el brazo, como se suele decir, y por eso es posible que se cometan errores.

Pero lo bueno es que siempre podemos echar la vista atrás e intentar rectificar esos fallos. Para ello, analicemos algunas conductas propias de un niño maleducado.

Señales para reconocer a un niño maleducado

niña enfadada
Fuente: iStock

Si tienes dudas sobre si la forma de actuar de tu hijo es la apropiada, quizá estas señales te sean de ayuda para identificar si su conducta no es la que debería.

  • Las rabietas son habituales. Los enfados de este tipo son comunes y normales en niños de 3 o 4 años puesto que son una especie de válvula de escape de su frustración porque no son capaces de expresar con palabras plenamente lo que sienten. Pero cuando un niño empieza a tener un mayor control y es más mayor, las rabietas no deben tener cabida.
  • No cumple con sus responsabilidades. Ni con las que tienen que ver con el ámbito escolar, ni con las de colaborar en casa como recoger su habitación y ayudar a poner la mesa. No está dispuesto a colaborar.
  • Es desobediente. Estableces una serie de normas y límites y le cuesta cumplirlas. Además, cuando se las das no atiende o no presta atención a lo que le dices.
  • Es respondón. No un problema extremo que un niño se cuestione la autoridad, pues es un signo de personalidad más fuerte, pero sí que lo es cuando lo hace siempre y en cualquier momento actúa de forma rebelde.
  • No tiene buenos modales. No da las “gracias”, no saluda y tampoco pide las cosas “por favor”, siente como si tuviese derecho a todo y no muestra aprecio por la ayuda que se le da.
  • Nunca está satisfecho. Cree que es el centro del universo y por mucho que consiga todo lo que quiere, siempre quiere más.
  • Tiene conductas agresivas y te intenta dejar en ridículo. Se pone a insultar y a chillas y en muchas ocasiones lo hace en público para ponerte en evidencia y así conseguir más atención con sus acciones.
  • No es empático y suele ser algo egoísta. Le cuesta ponerse en el lugar del otro y entender sus emociones y cree que merece toda la atención. Además, es posible que tampoco le guste mucho compartir sus cosas, como los juguetes con otros niños, por ejemplo.
  • Es manipulador y para que obedezca tienes que utilizar premios o recompensas. Muchas veces intenta controlar el comportamiento de los padres y guiar sus decisiones.

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