¿Problemas de audición?

Sordera selectiva: por qué mi hijo solo escucha cuando quiere

No es un concepto científico, pero sí una manera de describir esa tendencia de los niños a no escuchar cuando no les interesa o cuando están muy concentrados en otra actividad.

“Estás sordo o ¿qué te pasa?”. Esta frase, con distintos matices según las circunstancias, se nos ha escapado alguna vez por la boca a la inmensa mayoría de padres y madres cuando la paciencia se agota con un niño que “pasa olímpicamente” de nosotros. Está mal, muy mal, tanto el tono como el mensaje, pero nadie es perfecto, y menos ante una situación como la escucha selectiva, que es capaz de hacer perder los papeles a casi cualquier persona adulta.

En realidad, no existe el concepto de sordera o escucha selectiva. Es decir, no es un término que trabajen los profesionales de la medicina ni de la psicología de manera científica, sino que es una forma de describir un hábito relativamente habitual en los niños y adolescentes: la capacidad para hacer oídos sordos cuando no les interesa. 

Dependiendo de la edad, esta llega motivada por una cuestión o por otra. En la adolescencia, generalmente es algo totalmente consciente la escucha selectiva. Pero esto no es así en los niños más pequeños, cuya capacidad de concentración y escucha no es la misma que la de una persona adulta o adolescente. Además, conviene también observar cuando son pequeños por si estuviera relacionado con algún problema de salud no detectado hasta la fecha, como puede ser el caso de una pérdida auditiva reciente.

Capacidad de concentración y escucha

Dependiendo de la edad, esta llega motivada por una cuestión o por otra. En la adolescencia, generalmente es algo totalmente consciente la escucha selectiva. Pero esto no es así en los niños más pequeños, cuya capacidad de concentración y escucha no es la misma que la de una persona adulta o adolescente. Además, conviene también observar cuando son pequeños por si estuviera relacionado con algún problema de salud no detectado hasta la fecha, como puede ser el caso de una pérdida auditiva reciente.

Una vez descartado este último factor, solo quedan dos opciones: lo hace adrede porque no le interesa lo que están diciendo o no es capaz de percatarse de que le están hablando. Lo primero puede ocurrir a veces, sobre todo cuando el tono es excesivamente autoritario. “Si continuamente se hacen los sordos cuando se les pide algo, no es porque el tímpano no esté desarrollado. Tiene más  que ver con una tendencia a desconectar hasta que el volumen de la voz paterna o materna llega a su punto crítico. Reaccionan cuando intuyen que la cosa comienza a ponerse sería y normalmente viene acompañada de la amenaza de una consecuencia negativa”, explica Iván Castro, educador social y padre.

Lo segundo, en cambio, ocurre casi siempre cuando el niño está muy concentrado, muy metido, en otra tarea. Jugando “en su mundo”, viendo la televisión, leyendo… Prestad atención y comprobaréis que la escucha selectiva aparece a menudo cuando interrumpís una actividad de este estilo.

Para limitar que ocurra la sordera selectiva, ya sea por un motivo o por otro, Iván Castro propone algunos consejos eficaces. Son lo siguientes:

  • Pensar antes de hablar: “los padres/madres no tienen que decir todo lo que piensan y sí pensar todo lo que dicen”, explica. A lo que se refiere el educador social es a la importancia de reflexionar primero en cómo transmitimos un mensaje a nuestros hijos.  
  • El tono de voz: recomienda Ivan Castro “Hablar con voz sosegada y firme”. De lo contrario, si es más alto de lo habitual, “aprenderá a desconectar hasta que el volumen sea el máximo”, así que es aconsejable moderar el tono.
  • El contacto visual: este detalle es esencial cuando están muy concentrados en una actividad los niños porque les hará conectar. “Es esencial, las probabilidades de no hacer caso están directamente relacionadas con la ausencia de contacto visual. Es decir, si no hay mirada no hay escucha”, dice el experto.
  • Establecer contacto físico: si están tan concentrados que no hay forma de recuperar su atención, el contacto físico puede ayudar a ello. “Podemos cogerle de la mano, tocar el hombro, acariciarle, etcétera”, afirma Castro, que no obstante recomienda utilizar este recurso “sólo ante situaciones urgentes y puntuales, ya que el objetivo es que preste atención cuando se le habla”.
  • Frases sencillas y directas: “Recuerda  que los niños/as tienen cortos periodos de atención”, apunta el experto, que por ello incide en la importancia de utilizar frases sencillas a la hora de comunicarnos con ellos. Además, recomienda evitar la ironía y las preguntas retóricas: “Las afirmaciones definitivas transmiten y clarifican la información sobre nuestras intenciones”, apunta.
  • Utilizar el lenguaje emocional: Iván Castro explica que “los padres/madres deben expresar al hijo/a los sentimientos que les producen sus acciones o conductas, en vez de criticarle globalmente”, y advierte de la importancia de evitar el chantaje emocional.

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