Talento innato

Talento infantil: claves para gestionarlo sin sobreexponer a los niños

Los talentos innatos de los pequeños deben ser gestionados por su familia teniendo siempre en cuenta que dicha gestión no puede afectar ni a sus rutinas, ni a sus horarios, ni mucho menos a su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Debido  la cada vez más común práctica de llevar a menores de edad a concursos de televisión, las redes han vuelto a abrir el debate: ¿es bueno enseñar al mundo entero los talentos innatos de los más pequeños o es solo una muestra más de sobre exposición?

Partimos de la base de que todos los padres quieren lo mejor para sus hijos y que educan como mejor saben hacer pero, ¿realmente explotar al máximo un talento desde que son pequeños es la mejor manera de hacerlo? De acuerdo a las palabras de Mercedes Bermejo, directora de Psicólogos Pozuelo y autora del cuento ‘Plantánimals: la emocipedia infantil’, los mayores tendemos a pensar que los niños son adultos en miniatura, sin entender que tienen unas características evolutivas específicas”.

¿A qué edad debe empezar a gestionarse el talento infantil?

Para ello es especialmente importante reseñar la necesidad de estimular el talento o habilidad especial desde el momento en que se detecta, pero sin olvidar de fijarse en que el niño manifieste la voluntad de trabajarlo, que disfrute haciéndolo y que el progenitor sienta que está resultando beneficioso para el desarrollo natural de sus capacidades. Dicho de otra manera, esta estimulación siempre debería mejorar su calidad de vida tanto física como mentalmente. En palabras de la psicóloga, “potenciar un talento no debe limitar otras necesidades propias de la infancia, como el juego libre, las rutinas o la sociabilización”.

Hilado con esto, es el juego una de las herramientas básicas para potenciar esa habilidad especial. Los pequeños lo ven como un proceso lúdico sin más aunque, detrás de él, se encuentra todo un entramado de aprendizaje y motivación enorme.

El extremo: la sobre exposición

Hasta aquí todo bien. Pero, ¿qué ocurre si los padres sienten la necesidad de mostrar al mundo entero eso que su hijo sabe hacer mejor que nadie? Llega el momento el que se pasa por la cabeza apuntarle a un concurso de televisión, mostrarle en redes sociales, unir a toda la familia para que sean testigos de sus destrezas o subirlo encima de un escenario para que todo el mundo pueda verle. Dependiendo de la escala a la que se haga, los padres podrían caer en un error de sobreexposición que puede tener consecuencias fatales para el correcto desarrollo mental del menor. En este sentido, Mercedes Bermejo comenta que es importante cerciorarse si para el menor es demasiado: “no es lo mismo invadirle con unos focos o ruidos de un plató que cuidar mucho el entorno para que no sea agresivo para él, incorporando en todo momento a sus figuras de apego”. Según ella, los progenitores pueden fijarse en si alguna de estas actividades altera sus rutinas o limita alguna de las actividades que se consideran necesarias en la etapa infantil (como el juego).

Para detectar una posible sobre exposición infantil, Bermejo afirma que conviene hacer caso a algunos síntomas que pueden presentar, tales como:

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

Vídeo de la semana

Continúa leyendo