Educación del niño

Técnica de los cuatro huevos en la nevera

Educar a nuestros hijos no es fácil, pero existen algunas técnicas y métodos que pueden ayudar muchísimo. Y un buen ejemplo es la "técnica de los cuatro huevos en la nevera".

En alguna charla he hablado sobre qué hacer cuando tu hijo adolescente llega tarde a casa, ¿le mando a la habitación y mañana hablamos?,¿le castigo nada más entrar por el resto de su vida? un poco exagerado la verdad, o ¿le digo que por su culpa estoy sin dormir? Seguramente cualquiera de estas respuestas te resulta familiar o tiene sentido para ti, pero quiero proponerte una respuesta diferente para la que sólo necesitas tener cuatro huevos en la nevera.

Técnica de los cuatro huevos en la nevera
Foto: Istock

Primero hay que tener en cuenta que no es lo mismo llegar tarde en una ciudad grande que en un barrio pequeño, retrasarse una hora que varias o tener 12 o estar cerca de los 16 años.

Según cómo sea tu hijo o tu hija, las circunstancias que rodeen la actividad o el tipo de salida se puede entender que tu preocupación sea mayor o menor y que la espera se te haga eterna, pero cuando escuchas las llaves en la entrada y tu hijo está a punto de entrar, acuérdate de la “Técnica de los cuatro huevos de la nevera” y antes de interrogarlo y hacerle varias preguntas seguidas “¿dónde estabas?, ¿por qué llegas tarde? ¿por qué no me has llamado?” y a continuación sentenciar “mañana no sales”... para, piensa y pregunta “¿tienes hambre? y a continuación saca cuatro huevos de la nevera.

Antes de que abandones la lectura de este artículo pensando “¡sí claro, encima de que llega tarde, le tengo que hacer una tortilla!” déjame decirte que precisamente porque llega tarde necesitamos tiempo para observar, sentir, incluso oler.

Tu hijo no responderá a tu interrogatorio pero tus sentidos sí te pueden dar mucha información, no te dejes llevar por el enfado que te genera el incumplimiento de un horario, cuando estés más tranquila ya decidirás sí aplicas una consecuencia y cuál, de momento puedes aprovechar para enviar un mensaje de buen trato “celebro que estés en casa, que estés bien y que asocies volver a casa como volver a un lugar seguro”.

Quizás le ofreces algo de comer y sólo quiere dormir, en ese caso todos a la cama, mañana será otro día pero con esta técnica quiero destacar las siguiente ideas:

La familia debe ser un lugar seguro donde los hijos menores deben asociarla con ser bien recibidos. Independientemente de la decisión que tomen los padres para evitar que esa conducta se repita, el hijo no debe temer la reacción de los padres al llegar tarde a casa porque cuando es así, puede que lleguen incluso más tarde por temor.

La disciplina es algo que “sienta mal pero no debe hacer sentir mal”, esto quiere decir que aunque en general no nos gusta a nadie que nos llamen la atención, conviene hacerlo con amor y respeto para que la persona que es disciplinada esté abierta al consejo, a la enseñanza o a la amonestación.

Familia y adolescentes
Foto: Istock

Con ello aprenden, así que es una lástima que los hijos la rechacen porque nos pierdan las formas.

La familia es un lugar donde podemos ayudar a nuestros hijos, no sabemos qué han vivido mientras estaban fuera de casa, quizás su primer contacto con el alcohol, las drogas o primeras relaciones sexuales, pero si temen nuestra reacción cerraremos la puerta que nos mantiene accesibles para que podamos ayudarles.

Los hijos no tienen que cumplir con las normas “porque sí” no es un capricho de los padres poner un horario sino una forma de reducir las probabilidades de que sufran de alguna manera, por lo tanto es conveniente que nos escuchen decir “soy yo la que no quiere que estés tan tarde en la calle, no solamente la edad que tienes sino que yo todavía no estoy preparada para estar tranquila mientras estás a ciertas horas de la noche fuera de casa”. Los padres también nos tenemos que preparar para soltar a nuestros hijos y mientras lo hacemos tenemos que decir “esta vez te digo NO por mí, no estoy preparada para soltarte”.

¿Cómo es la técnica de los cuatro huevos en la nevera?

Para finalizar te invito a practicar la “técnica de los cuatro huevos en la nevera” porque es un ejercicio de autorregulación, mientras bates los huevos para hacerle la tortilla a la 1:00 de la mañana, recuerdas lo importante:

  • Mi hija está en casa, mientras bato los huevos me voy a tranquilizar para decirle que si va a venir tarde, quiero que me avise para que yo no esté preocupada.
  • Mi hijo tiene que aprender a ser responsable con el horario de vuelta a casa pero es mejor que venga en grupo que solo.
  • Le voy a ofrecer ir a por él aunque sea tarde antes de que venga solo corriendo algún tipo de riesgo y cuando no esté dispuesta a recogerlo, pensaré otra manera de que vuelva en condiciones de seguridad.
  • Quiero ser esa madre que mi hija llame cuando esté en apuros por lo tanto la llegada a casa siempre será de acogimiento, hay tiempo para pensar la consecuencia.
  • Es probable que mi hijo prefiera los consejos del grupo de iguales que los míos, pero sí puedo influir en él positivamente sobre todo si cuando más me necesita logro ser sensible.

Recuerda estas tres palabras que empiezan con “P”, “para, piensa y pregunta”, ¿tienes hambre?, a continuación saca cuatro huevos de la nevera, bátelos durante un rato y decide “ahora acojo, tengo tiempo para aplicar una disciplina”.

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