Desarrollo

Tengo un hijo con Altas Capacidades… ¿Cómo puedo ayudarle?

Cuando sospechamos que nuestro/a hijo/a posee Altas Capacidades, son muchas las preguntas que nos pueden surgir: ¿Es recomendable realizar una evaluación? ¿Qué necesidades tanto educativas como emocionales puede tener? En este artículo, pretendemos dar respuesta a estas y otras cuestiones que pueden surgir en torno a las Altas Capacidades.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el único criterio para el diagnóstico de Altas Capacidades hace referencia al Coeficiente Intelectual, cuando este es superior a 130. Actualmente, se recomienda una evaluación multidimensional, dando importancia a otros indicadores como son la creatividad, el estilo de aprendizaje, etc.

Según los estudios, entre un 2 y un 5% de los niños tendrían Altas Capacidades. En nuestro país, no obstante, el número de niños identificados es mucho mejor. Según nuestro sistema educativo, sería el cuerpo docente el encargado de detectar indicios y procede a solicitar una evaluación completa por parte del equipo de orientación del centro.

En muchas ocasiones son los padres los que detectan las altas capacidades, en estos casos, pueden plantear sus sospechas en el centro educativo donde acude el menor o pueden acudir a un centro privado donde se realice la evaluación.

¿Es recomendable hacer el diagnóstico?

En muchas ocasiones, tener una evaluación completa y de calidad de la presencia de Altas Capacidades nos ayuda como padres a comprender muchos actitudes y comportamientos de nuestro/a hijo/a. Esta detección tiene que estar encaminada a la atención de las necesidades del niño/a, cognitivas, sociales y emocionales, para que reciba un tratamiento educativo adecuado y adaptado a sus características personales y no tanto a etiquetarle.

¿En qué se caracterizan estos niños a nivel emocional?

Los/as niños/as con Altas capacidades, además de un desarrollo cognitivo temprano y por encima de la media, tienen otra serie de peculiaridades.

Desde el punto de vista emocional, podemos decir que muchos de ellos son especialmente sensibles y que en numerosas ocasiones no se sienten comprendidos por los demás, pudiendo desarrollar ansiedad, miedos, enfados, problemas de autoestima… Además de estar interesados por temas o valores (como por ejemplo, la muerte, la justicia…) que hace que se sientan diferentes al resto.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a con Altas Capacidades?

Educar a un hijo con Altas Capacidades, en ocasiones, supone todo un reto. A continuación, te damos una serie de consejos:

- Debemos informarnos y formarnos sobre las Altas Capacidades: Existen programas y asociaciones donde podemos acudir, además de para informarnos, para sentirnos comprendidos al tener contacto con otras familias con un menor con Altas Capacidades y compartir nuestras experiencias.

- Conoce a tu hijo/a: ¿Qué necesidades emocionales tiene? ¿Qué es lo que más le cuesta? Dedica tiempo a hablar con él y a escucharle, solo así podrás ayudarle.

- Necesitan ser comprendidos y apoyados: En muchos casos, estos niños tienen gustos y pasiones particulares, como puede ser leer, la historia, astrología… tenemos que motivarles y animarles fomentando y compartiendo con ellos estos intereses. Debemos estimular, pero sin agobiar.

- Debemos armarnos de paciencia: Muchas veces son agotadores: cuestionan todo, no hacen caso a las normas, se aburren fácilmente y se distraen de lo que están haciendo, les cuesta adquirir tareas monótonas y repetitivas (lavarse los dientes, vestirse…), les molesta determinados tejidos o sonidos... No podemos perder la perspectiva de que estas dificultades nos hablan de sus propias necesidades emocionales, debemos acompañarles e intentar comprenderles.

- Es necesaria la colaboración colegio- familia: Que se establezca una relación cercana y amable, para que se pueda trabajar en equipo con el objetivo de ayudar al menor y trabajar en la misma dirección.

- Favorecer las relaciones con iguales: realizar planes en las que nuestro/a hijo/a realice actividades con otros niños de su edad, para que se sienta integrado y uno más del grupo.

- Que nuestro hijo tenga Altas Capacidades no significa que vaya a sacar un 10 en todo: de hecho, muchos niños de altas Capacidades sufren un alto índice de fracaso escolar; es probable que su aprendizaje sea más rápido o diferente pero no significa que él sea perfecto, no debemos someterle a una gran presión por los resultados académicos ya que esto puede llegar a ser contraproducente para él llegando a frustrarle, tenemos que considerar que no todo se le va a dar bien.

- No deja de ser un niño: aunque su razonamiento sea superior a su edad, sus necesidades evolutivas siguen su curso. Necesita jugar, equivocarse y aprender… como en resto.

- Atender a sus necesidades emocionales: la manera que tienen de comprender el mundo, en ocasiones, les causa malestar. Muéstrate como alguien en quien puede confiar, a quien pueda dirigirse para plantearle sus dudas o preocupaciones. Favorece, en casa, una comunicación emocional en la que él/la se sienta libre de hablar de sus sentimientos.

- Si el malestar que siente tu hijo es excesivo, puedes acudir a un/a Psicólogo/a especialista en Altas Capacidades.

- Y, sobre todo, lo más importante, comparte momentos con tu hijo/a: es lo que más va a ayudarle… el crear recuerdos contigo, el disfrutar de juegos y actividades compartidos, sintiéndose querido y acompañado por ti.

Howard Gardner dijo: “Cada ser humano tiene una combinación única de inteligencia. Este es el desafío educativo fundamental”. Y este gran desafío también lo tenemos como padres, pero manteniendo una relación cercana con nuestro/a hijo/a, mostrándonos disponibles a sus necesidades y fomentando una comunicación familiar emocional, seremos un gran apoyo para él/ella.

La inteligencia no lo es todo, lo importante es que le hagamos sentir especial por quién es.

Artículo elaborado por Mónica Gonzalo Caballero, Psicoterapeuta Infantojuvenil y de Familia en Psicólogos Pozuelo

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