¿Es lo mismo?

Tímido o introvertido, ¿cómo saber si mi hijo lo es y qué diferencias hay?

Utilizamos a menudo estos dos adjetivos como sinónimos cuando no significan lo mismo, así que si a ti te ocurre esto, te recomendamos que sigas leyendo para aclarar tu confusión.

Foto: iStock
Foto: iStock

Dice el refranero popular que “nunca te acostarás sin saber algo nuevo” y es probable que en este momento estés a punto de aprender la lección del día: tímido e introvertido son adjetivos que expresan rasgos de la personalidad de una persona diferentes. No son lo mismo. Te explicamos las diferencias y cómo detectarlo en tu hijo.

Para la psicóloga infantil y juvenil Katia Aranzábal, utilizar ambos adjetivos como sinónimos “Es normal porque aparentemente pueden tener conductas parecidas (las personas que sean lo uno o lo otro) como que les cuesta relacionarse con los demás y prefieren estar solos. Sin embargo, lo que hay detrás es muy diferente”.

Todos los expertos en psicología infantil incluida la propia Katia inciden en la importancia de saber distinguir ambos rasgos porque las necesidades de los peques tímidos no son las mismas que las de los niños introvertidos. 

¿Cuáles son las diferencias esenciales?

La timidez, al estar asociada al miedo al qué dirán y al ridículo, hace que un niño que lo sea “se encoja” en público, lo cual puede derivar en problemas de socialización que con el tiempo, si no se trabaja para ayudar a que ese peque se relacione de manera natural, pueden derivar en problemas emocionales graves. 

La psicóloga Katia Aranzábal define en seis claves cómo son los niños y los adolescentes tímidos. 

  • Prefieren pasar desapercibidos y les cuesta desarrollar sus habilidades sociales. Por eso, les cuesta hacer amigos porque les dan miedo las situaciones con mucha gente.
  • Pueden llegar a tener problemas en sus relaciones sociales. Por lo tanto, es importante trabajar la confianza en sí mismos y darles herramientas para desarrollar dichas habilidades sociales.
  • Suelen tener una asertividad escasa y les cuesta decir lo que quieren.
  • También suelen ser dependientes o estar muy apegados, normalmente a la madre. Suelen ser bastante sumisos.
  • Cuando no quieren ir algún sitio les duele la tripa. Somatizan el miedo o la ansiedad por esa situación que no quieren vivir.
  • Son leales y reflexivos.

En cambio, los niños y adolescentes introvertidos son así por una elección propia, por lo que la naturaleza de su carácter no tiene origen en el miedo salvo que se den ambas características en la misma persona, timidez y ser introvertido. “Ser introvertido es una preferencia. Normalmente, los niños y adolescentes introvertidos optan por la soledad como una opción”, afirma Katia Aranzábal. 

Por lo tanto, al ser una elección personal, salvo casos excepcionales, no tiene por qué derivar en un problema de índole emocional el ser introvertido, al menos no tiene más probabilidades de ello que una persona extrovertida, pese a que todavía se sigue viendo esto como una virtud y lo primero como un defecto por parte de muchísima gente. “Hoy en día a través de las inteligencias múltiples y de la inteligencia emocional, se ha visto que los niños introvertidos tienen grandes habilidades ocultas”, apunta Katia Aranzábal, que también aporta seis claves acerca de este tipo de personas, tanto niños como adolescentes: 

  • No les da miedo que les juzguen o hacer el ridículo, simplemente prefieren estar solos o con pocos amigos.
  • No tienen miedo o ansiedad por estar con mucha gente pero prefieren ambientes tranquilos. Es un rasgo de su personalidad.
  • El introvertido no tiene porque ser tímido.
  • En general saben lo que les gusta, lo que no quieren y suelen expresarlo con claridad.
  • Suelen ser tranquilos, te escuchan, tiene mucha imaginación son muy reflexivos y suelen ser sensibles.
  • Les cuesta comunicar, por lo tanto, es un tema que hay que trabajar.
  • Hay que respetar su introversión y ofrecerles herramientas para que sepan manejar su rasgo de personalidad.

En ambos casos, como padres se les puede ayudar a este tipo de niños y adolescentes, pero de una forma completamente diferente. 

A los tímidos hay que ayudarles, tal y como apunta la psicóloga infantil y adolescente Katia Andrade, a ser más sociables a través de actividades y roles que lo fomente, trabajar mucho con ellos la asertividad, el acompañamiento emocional y físico, y potenciar el refuerzo positivo. Nada que ver con el trabajo recomendado con menores introvertidos, a los que debemos respetar su elección y facilitar que descubra actividades apropiadas para su carácter al mismo tiempo, eso sí, que cultivamos una comunicación fluida, cercana y natural con él o ella diariamente porque, aunque no lo parezca, también lo necesita. 

Continúa leyendo