Trucos buena alimentación

Trucos avalados por la ciencia para que tu hijo no deje comida en el plato

La ciencia ha descubierto algunos trucos para que el niño no deje nada de comida en el plato, como establecer horarios de comida, apagar la televisión o prescindir de los castigos.

niño comiendo
Fuente: iStock

Los niños necesitan una buena nutrición para su desarrollo y los buenos hábitos alimenticios marcarán el crecimiento de los pequeños. En algunas ocasiones, esta tarea no es fácil para los padres ya que el niño se niega a comer lo que hay en el plato, solo come en pequeñas cantidades o se entretiene con otras cosas y acaba 'aburriendo la comida'.

La Asociación Española de Pediatría explica en su página web que hay dos periodos de crecimiento muy rápido, uno desde el nacimiento hasta los dos o tres años de vida y otro en el periodo de la pubertad, coincidiendo con el llamado “estirón. Sea cual sea el periodo de crecimiento en el que se encuentre tu hijo, es muy importante que inculques en él una nutrición completa, con la máxima variedad de alimentos sanos posibles.

Comer juntos en familia y a la misma hora ayuda a reducir la irritabilidad por la comida

A medida que los niños van creciendo, los padres empezarán a incluir en su dieta más variedad de alimentos y el peque tendrá más opciones de elegir (así que algunos le gustarán más que otros). En muchas ocasiones, incluso, dejan de comer alimentos que antes les sí comían. Según nos cuenta el neuropsicólogo Álvaro Bilbao "Discriminan mejor los sabores, las texturas y su pequeño cerebro empieza a ordenar y priorizar las cosas que les gustan más y devaluar las cosas que les gustan menos”. Y por este mismo motivo también rechazan lo que les resulta desconocido.

Una investigación reciente de la universidad de Australia del Sur y la Universidad de Queensland ha explicado algunos factores por los cuales los niños se vuelven más selectivos con la comida. Tras revisar 80 estudios sobre la industria de la salud, ha llegado a la conclusión de que presionar a un niño para que coma o darle recompensas cada vez que finaliza su plato, repercute negativamente en la conducta del crío y le vuelve quisquilloso. Además, los padres estrictos no ayudan y provocan que el niño se cierre en los mismos platos de siempre. En cambio, un estilo de crianza mucho más relajado, sin estrés, disfrutando de comidas en familia y enseñándole a que se involucre en la preparación del plato aumenta las probabilidades de que el pequeño finalice su plato.

"Comer juntos en familia, con hermanos y tener una sola comida a la misma hora ayudó a reducir la irritabilidad por la comida. Al igual que hacer que el niño quisquilloso se involucre en la comida, ya sea ayudando a elegir el menú o ayudando a preparar la comida” , explica la autora principal, Laine Chilman.

"Sin embargo, si a los quisquillosos se les permitía comer frente al televisor, o si se les recompensaba por comer ciertos alimentos, estos comportamientos influían negativamente en los niños quisquillosos", finaliza diciendo la autora.

El estrés también influye negativamente en las ganas de comer

El estrés es otro factor que influye en las ganas de comer tanto de los pequeños como de los adultos de la casa. Los padres se estresan mucho viendo que sus hijos no comen igual que los demás compañeros y se preguntan si reciben los nutrientes necesarios, si necesitan aumentar de peso o si realmente es la comida necesaria que deben tomar. De todas formas, no hay que olvidar que los expertos recomiendan que no se puede obligar a los niños a que se coman todo lo del plato. Y así lo evidencia la Agencia de Salud Pública de Cataluña, alegando que lo ideal es que coman con gusto y hasta donde se sientan satisfechos. 

Por ello, aquí os dejamos algunos consejos que han dado los investigadores en el estudio de la universidad de Australia del Sur y la Universidad de Queensland para ayudar a que los niños se coman todo lo que hay en el plato:

  • Programar horarios de comida regulares: los horarios de comidas regulares reducen los niveles de estrés.
  • Involucrar a los niños en la preparación de alimentos.
  • Tratar de tener una sola hora de comida.
  • Nada de televisión ni pantallas.
  • Comidas tranquilas y sin estrés.

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