Adicción a los videojuegos

Un menor lleva dos meses ingresado en un hospital de Castellón por adicción al Fortnite

Se trata del primer caso en el mundo de una adicción tan severa a los videojuegos. Algo que pone de manifiesto la necesidad de identificar los síntomas a la adicción a los videojuegos antes de que el niño se aísle por completo.

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Fuente: iStock

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó oficialmente en 2019 la adicción a los videojuegos como un trastorno mental. Lo aprobó en la revisión número 11 de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE). Según la misma fuente, el trastorno por uso de videojuegos lo sufren aquellas personas que se aíslan en su habitación, dejan de quedar con sus amigos y muestran un patrón de juego persistente. Este periodo debe ser estudiado durante un año y los síntomas podrían incrementarse al cabo del tiempo.

 

Mucha relación guarda la historia que vamos a contar a continuación con esta adicción a los videojuegos: un equipo del Hospital Provincial de Castellón, la Universitat Jaume I y el Hospital General Universitario ha publicado el primer caso clínico en el mundo de un menor que ha tenido que ser hospitalizado dos meses por generar adicción al famoso videojuego Fortnite.

El pequeño se negó por completo a salir del domicilio, a establecer relaciones sociales con otros amigos y, además, rechazaba una y otra vez la ayuda sanitaria. Incluso, llegó a mostrar total desinterés por todo lo que le rodeaba y comenzó a ser demasiado selectivo con sus gustos.

Además, argumentan los investigadores, "presentaba alteraciones en el desempeño de actividades básicas de la vida diaria como la comunicación con los padres o el simple hecho de desayunar en la cocina".

Aunque el niño había venido consiguiendo siempre un muy alto nivel académico, su familia había observado que, desde el inicio del curso pasado, el menor se ausentaba de las clases virtuales y tenía diferentes horarios de descanso. Incluso, llegó a desvincularse del curso escolar.

Tras hacer una evaluación de los síntomas, los especialistas que llevan su caso descubrieron que la adicción a los videojuegos actuaba como reguladora del malestar que había sufrido el niño por la pérdida de un familiar y por la ansiedad de la exigencia del nuevo curso.

Al principio, el pequeño fue tratado ambulatoriamente y al no dar resultado, ha tenido un tratamiento intensivo multidisciplinar que consistía en trabajar tanto con el paciente como con la familia desarrollando habilidades personales y establecimiento de pautas diarias que debería de seguir el niño. El tratamiento ha derivado a que el menor aprenda la importancia de "apreciar las repercusiones que el uso del videojuego estaba teniendo en su vida diaria y permitirle abordar el duelo por la muerte de su familiar".

Como conclusión, los especialistas implicados en el estudio de este caso advierten sobre la necesidad de prestar atención a los comportamientos de los menores cuando juegan a los videojuegos debido a  "la precocidad creciente en su consumo".

 

El problema de no usar bien los videojuegos

Los videojuegos se han convertido en uno de los potenciales entretenimientos de los menores.

Los investigadores recomiendan que los casos que se hayan observado, como el actual, se trasladen a un Hospital debido a que el paciente puede sufrir una "dificultosa deshabituación de las pantallas y la necesidad de un seguimiento exhaustivo prolongado tras la retirada total para superar el riesgo de recaídas".

Los menores necesitan supervisión parental y seguir unas estrategias de prevención estableciendo los progenitores límites horarios al uso de los videojuegos. Así mismo, los niños necesitan espacios de interacción familiar, disfrutando de actividades en grupo fuera del mundo virtual.

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