Ventajas de hablar en dos idiomas diferentes en casa

Tener la opción de educar a un hijo en casa en dos idiomas es una oportunidad magnífica para el desarrollo y el futuro del pequeño siempre y cuando se haga con naturalidad y con constancia.

Foto: iStock
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Hay familias que optan por educar a sus hijos desde pequeños en dos idiomas bien porque la lengua materna de cada uno de los progenitores es distinta o bien porque al menos uno de los dos domina un idioma que no es el de cuna. 

Cada vez es más habitual que así sea porque en nuestro país es mayor el bagaje cultural medio en lo que respecta a los idiomas y también porque el mundo globalizado e hiperconectado en el que vivimos se refleja en el aumento de los núcleos familiares heterogéneos, con un origen geográfico muy distinto de la pareja. 

Tanto se ha extendido este tipo de familia que hasta se las ha bautizado como familias bilingües gracias a esa riqueza lingüística que existe en ellas. Se trata de una oportunidad de oro para la educación de los peques que nazcan en dicho núcleo familiar porque no hay mejor de asimilar una nueva lengua que crecer con ella en el entorno del hogar desde los primeros meses de vida. De hecho, es la mayor garantía de que un niño o niña sea bilingüe

Las ventajas de que así sea son múltiples por mucho que su ritmo de aprendizaje en los primeros compases pueda ser un poco más lento que el de los niños que en casa escuchan siempre el mismo idioma (siguen siendo la mayoría). Estas son las más importantes: 

Flexibilidad cognitiva

La capacidad para pensar de forma fluida en distintos idiomas se desarrolla especialmente rápido en los niños que aprenden dos lenguas desde que son pequeños. Esto que tanto nos cuesta a los adultos que aprendemos idiomas a posteriori, para ellos se convierte en un mecanismo natural una vez tienen reconocido y asimilado la lengua en la que les están hablando. Es decir, tienen mucho terreno ganado para toda la vida en lo que a aprender nuevos idiomas se refiere. 

Comunicación fluida

A corto plazo, aprender dos idiomas al mismo tiempo pueda llevar algún problema de comunicación y socialización, pero a medio y largo plazo son todo ventajas pues les facilita muchísimo su capacidad de relacionarse con otras personas. Para ellos, el lenguaje será una barrera muchísimo más baja de superar que para la mayoría de los niños de su entorno. 

En el colegio

Aunque tendrán que estudiar y aprender igualmente la parte formal del lenguaje que en casa hayan adquirido desde bebés, en caso de que sea una asignatura (inglés, francés, etcétera), el hecho de dominarlo casi antes de empezar su aprendizaje en el colegio les hace partir con ventaja, es evidente. Otra cosa es que luego lo aprovechen a su favor o se convierta en un arma de doble filo si deciden, por ejemplo, no esforzarse en las cuestiones más formales, como por ejemplo las gramaticales. 

No hablaran traduciendo

Si un niño aprende dos idiomas de cuna, los reconocerá por sus sonidos y ritmos y será capaz de bloquear uno para cambiar directamente al otro sin necesidad de pensar en traducir del que más domine al que menos controle. Esto es muy habitual, casi inevitable, en las personas que no son bilingües incluso cuando dominan bien una segunda lengua, y es un problema que no tienen los peques que crecen en familias bilingües. 

Pensamiento crítico y capacidad de expresión

Conocer idiomas es sinónimo de riqueza. Si hablan dos, los peques bilingües dispondrán de una herramienta lingüística amplia que podrán utilizar a su favor para pensar, reflexionar y comunicarse. De algo así solo se pueden sacar lecturas positivas. 

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