En primera persona

Ventajas y desventajas de tener dos hijos muy seguidos

Si te estás planteándote la idea de que tus hijos se lleven dos años o menos pero tienes muchas dudas al respecto porque unos te lo pintan negro y otros, cuando ya están crecidos curiosamente, como si fuera tener el arco iris delante, compartimos contigo una experiencia en primera persona realista y honesta sobre esta maravillosa y contradictoria experiencia.

Hermanos
Hermanos (Foto: iStock)

Ser padre joven o mejor disfrutar de la vida sin hijos todo lo que dé primero. Ser madre de varios o no exponer a tu cuerpo a más embarazos que al primero. Dejar varios años entre hijo e hijo o tenerlos seguidos y capear el temporal hasta que amaine y salga el sol para siempre. Dudas y más dudas. Así es la paternidad ya desde mucho antes de ejercerla. De una de ellas, de la última en concreto, nos vamos a ocupar en las próximas líneas.

Ventajas y desventajas de tener dos hijos seguidos, una visión subjetiva de un papá de una peque de 3 para 4 y otra de 1 para 2 años. Así podría llamarse este artículo de ser un ensayo, pero no llega a tanto. Se conforma con ser de utilidad para aquellos papás que estén buscando referencias antes de tomar una decisión que en realidad es muy personal. De hecho, ni siquiera pretenden ser consejos o un análisis teórico, no aspira a ello este texto, sino simplemente a dejar un testimonio más que pueda aportar matices que alguien que no sabe lo que es tener dos niños pequeños consecutivos puede no haberse dado cuenta en sus muchas horas de reflexión al respecto. Allá vamos. Empezaré por lo malo, para acabar con las buenas noticias.

Cansancio y falta de tiempo

Tener dos hijos seguidos es una maravillosa experiencia agotadora. No hay mejor resumen que este para lo que estás planteando hacer. Y es que toda ventaja conlleva una desventaja y viceversa. Pura contradicción. Una montaña rusa de emociones que hay que tener ganas irracionales de probar para disfrutarla al máximo, incluso cuando algún “looping” sea demasiado cañero. Si las tienes, saldrá bien seguro.

Dicho esto, si hay una desventaja innegable de optar por tener a los hijos muy seguidos es que el tiempo que se les puede dedicar por separado se reduce drásticamente. Puede llegar a frustrarte que todo lo que disfrutaste con el mayor, ya fuera jugando, aprendiendo o simplemente paseando, no tiene nada que ver con lo que vives con el pequeño al tener que atender las demandas de los dos salvo que podáis compartir al 50% el tiempo con ellos los dos adultos de la casa, algo que no es posible muy a menudo por motivos laborales.

Complicidad y empatía

Sin embargo, aunque la experiencia te exprime al máximo, también enriquece la vida familiar hasta cotas que nunca antes habías ni siquiera atisbado. Para el peque mayor es duro porque ve invadido un espacio que considera suyo y todavía no es capaz de entender qué es exactamente lo que está pasando al principio. Vendrán rachas de celos inevitables, pero también etapas inolvidables al verles interactuar poco a poco, y al ver cómo el amor y la protección de hermano mayor a hermano pequeño fluye de forma natural desde muy pronto. Y a medida que crece el pequeño, se lo pasan en grande, la simbiosis es total. Y vosotros os sentiréis inmensamente felices al ser testigos de ello. De verdad.

Esta cercanía de edad les permite compartir espacio de juegos y actividades, lo cual desarrolla valores muy positivos en ambos sin necesidad de forzarlos. Y, de paso, que no está nada mal de vez en cuando, también les ayuda a gestionar mejor el aburrimiento en esos ratitos en los que los adultos de la casa necesitan un respiro para lo que sea. Trabajar, cocinar, limpiar, descansar o simplemente darse una ducha.

Eso sí, todo esto, tampoco hay que engañarse, empieza a ocurrir cuando se acerca la famosa “barrera 4-2”, de la que te habrán hablado papás veteranos con hijos de edades cercanas. Quien esto escribe no ha llegado todavía a ella por los pelos, pero ya se van viendo pequeños detalles que dan la razón a los que creen que la vida de los progenitores de una pareja muy seguida empieza a ser más sencilla a partir del cuarto cumple del mayor y, sobre todo, del segundo del pequeño.

Como has leído, no he querido compararlo con tenerlos muy separados porque no se trata de eso, ya que si se comparan ambas posibilidades es probable que jamáis lleguéis a tomar una decisión convencidos. Se trataba simplemente de hacer una radiografía honesta de lo que supone decidir tener a los hijos seguidos y qué cambios conlleva para bien y para no tan bien. Porque esto es como el embarazo, cuanto más preparado se llegue, mejor experiencia será. En este caso, más lo disfrutaréis, porque lo haréis al 120% hasta en esos días en los que acabaréis tan cansados que os acostaréis a las 10, lo que nunca en vuestras vidas habíais hecho.

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