Aprender inglés

Vídeos interactivos: diversión y eficacia para aprender inglés

Aprender inglés es uno de los caballos de batalla de muchos adultos y también uno de los principales objetivos que tenemos para la educación de nuestros hijos. Hablamos de métodos para aprender este idioma de forma amena y divertida.

Desde que nace, el ser humano está listo para enriquecer su red de conexiones neuronales a base de aprender a conocer el mundo. Como niños, la manera de relacionarse con ese entorno nuevo es el juego: diversión que anima a volver a por más, práctica que se interioriza, trabajo lúdico que resulta ser la base de todo el conocimiento futuro. Está probado, y por eso poco a poco se han ido introduciendo en las aulas juegos de todo tipo que ayudan a afianzar los conocimientos, y en los hogares juguetes educativos o métodos audiovisuales cada vez más avanzados.

En el caso del aprendizaje del inglés, este componente de ocio y diversión es algo que se ha venido utilizando desde hace mucho tiempo, aunque quizá no lo identificásemos de esta forma: ¿quién no tuvo un profesor que le ponía canciones de los Beatles para amenizar la temida hora de inglés? ¿Y quién no recuerda, hoy, las letras de esas canciones, aunque nuestro inglés esté más o menos oxidado?

Hoy esos métodos siguen existiendo en forma de cantinelas tradicionales que nos enseñan las partes del cuerpo o los sonidos de los animales, o de traducciones de los cantantes de moda. Pero en el caso de las nuevas generaciones, la práctica de estas técnicas se ha intensificado con los años: películas, cuentos, juguetes bilingües, ¡Pocoyó en inglés! Este tipo de prácticas funciona excepcionalmente bien cuando se trata de aprender un segundo idioma, porque pueden llegar a enseñar tanto como una clase sin la sensación de ‘estudio’ y obligación que éstas conllevan.

Aprender inglés con ayuda de la tecnología

Yendo un paso más allá, la tecnología nos abre un campo aún más amplio, con herramientas educativas que, al mismo tiempo que entretienen y divierten, potencian la motivación, propician la repetición y afianzan el conocimiento. No olvidemos que estamos frente a una generación de nativos digitales, que tocan las pantallas para agrandar o reducir, que literalmente ‘hablan’ con los dispositivos electrónicos, que quieren respuestas inmediatas y reales. Y esto es precisamente lo que seguiremos viendo en los próximos años, lo que estamos viendo ya en muchos de nuestros hogares.

En Lingokids, por ejemplo, estamos produciendo una serie de dibujos animados en inglés en los que, por primera vez, el espectador puede interactuar con los personajes que aparecen en pantalla. En vez de contestar a una televisión, como ocurre en el modo clásico de interacción, después de ver el capitulo el niño tiene la oportunidad de jugar con sus protagonistas en el mismo contexto del episodio. Es lo más parecido a estar dentro de los dibujos animados, jugando con los personajes. Es en este contexto de juego e interacción directa donde les damos el contenido académico y practican el idioma. Si un episodio va sobre la creación de un robot que se hace amigo de otros personajes, después el niño va a poder crear su propio robot aprendiendo las partes del cuerpo: cabeza, brazos piernas…, y cuando haya finalizado el resto de personajes reaccionará de una forma u otra con su creación.

Para los niños, la experiencia está indisolublemente unida a la diversión, y todo lo que supone diversión y juego es una oportunidad para aprender. Las actividades lúdicas en general enfrentan a los niños con retos que estimulan su interés y su motivación, permitiendo así que los pequeños esfuerzos se traduzcan en grandes logros y en interesantes recompensas, y además, de manera autónoma.

Sin embargo, no por ello recomendamos dejar a los niños solos frente a la pantalla un tiempo ilimitado. Este tipo de juegos, vídeos y contenidos interactivos está pensado, sí, para los más pequeños y para su independencia a la hora de jugar aprendiendo, pero en la mayoría de los casos contienen también referencias divertidas para toda la familia porque están pensados para compartir con ellos. Además, es importante que los adultos les pongamos los límites de uso de las pantallas, tanto en tiempo como en contenidos. 

Artículo ofrecido por Guillermo García Carsí, director Creativo de Lingokids.

Continúa leyendo