Grafomotricidad

Grafomotricidad: ¿qué es y para qué sirve? ¿Qué puedo hacer para desarrollarla?

El ejercicio de la grafomotricidad, relacionado con la psicomotricidad fina o desarrollo motor fino, comienza mucho antes de que el niño aprenda lo que son las palabras o aprenda a escribir.

La grafomotricidad hace referencia al movimiento que debe hacer la mano para cumplir con determinada actividad, es decir, el movimiento que el niño hace cuando escribe o dibuja.

Es muy importante, ya que el fomento de esta actividad, basada en las habilidades motoras finas, permitirá al niño el trazo de grafías que le ayudarán a adquirir destrezas motoras que servirán de base para el desarrollo futuro de la escritura, así como para obtener un mayor dominio de su cuerpo: antebrazo, muñeca, mano y, sobre todo, dedos.

El desarrollo de la grafomotricidad es un aspecto básico de la psicomotricidad infantil y por eso es necesario potenciarla desde una edad temprana. Con este ejercicio se busca mejorar la armonía tónica, la direccionalidad, la segmentación y, por tanto, se realiza para que el pequeño consiga potenciar su rapidez, la legibilidad, la armonía y la fluidez en su escritura o en los movimientos que realizan con las manos.

¿Cómo se adquieren las habilidades grafomotrices?

Para aprender este tipo de habilidades los niños comienzan practicando mediante el trazo libre que les permite comprender y dominar el espacio y adquirir soltura con los utensilios básicos para, después, ir introduciendo progresivamente pautas y trazos dirigidos (estos son los típicos ejercicios de unir con puntos trazando líneas, círculos, flores…).

Cuando hablamos de los útiles que irán utilizando para desarrollar y perfeccionar los movimientos de mano y dedos se comienza con la manipulación de objetos más “gruesos” como las esponjas, las tizas o los pinceles gruesos para ir pasando progresivamente a las ceras, rotuladores... y por último a los lápices que son los útiles más finos.

En la grafomotricidad los ejercicios de movimientos son también importantes, así  se potencia el desplazamiento correcto en el espacio gráfico: trazos de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo… esta simpleza irá evolucionando a los trazados oblicuos, bucles y así hasta llegar a adquirir la imagen motriz más compleja de las letras y, posteriormente, las palabras.

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