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Cuida su salud bucodental

Cómo debe ser el cepillo de dientes de los niños en función de su edad

A partir del año de vida, aproximadamente, ya pueden los peques coger su cepillo adaptado en tamaño y características concretas del cabeza para ir adquiriendo un hábito de salud e higiene fundamental para el resto de su vida, y a medida que crecen es responsabilidad de los padres proporcionarles los cepillos que mejor se adapten a cada momento de su desarrollo.

Cepillado de dientes en los niños
Cepillado de dientes en los niños (Foto: Depositphotos)

La importancia de introducir buenos hábitos en los niños no implica solo ser tenaz a la hora de insistir desde bien pequeños en que, por ejemplo, se cepillen los dientes, sino que es también fundamental poner a disposición de los peques las herramientas indicadas. Esto la acción concreta del cepillado se traduce básicamente en que el pequeño utilice un cepillo de garantías que sea acorde a las recomendaciones de los especialistas en función de la edad. ¿Sabes cómo son esas recomendaciones y cómo es, por lo tanto, el cepillo que le corresponde a tu hijo?

Ya te contamos en su día que, aunque la creencia popular es que no hace falta cepillar los dientes de leche, lo responsable es mantener una rutina de higiene bucal de los más pequeños desde incluso antes de que estos aparezcan. “El cuidado, limpieza o higiene de la cavidad oral, debe realizarse desde el nacimiento. La higiene o limpieza de las encías ha de efectuarse tras cada toma de leche con gasa estéril. Cuando erupcionan los primeros dientes, existen en farmacia dediles de caucho y pequeños cepillos que los padres pueden utilizar para introducir al niño en el hábito de la higiene bucal”, explican desde la Sociedad Española de Odontología Infantil Integrada (SEOII).

Según sus recomendaciones, en línea con todos los expertos en odontología, es que empiecen a utilizar cepillo cuando sean autónomos para empezar a manejarlo: “Una vez que el niño es más autónomo, puede realizar su higiene diaria con un pequeño cepillo y sin pasta dental, bajo la supervisión de los padres, y una vez al día deben realizarla los padres”. Y es aquí cuando toca elegir cepillo acorde a cada edad. 

A partir de un año

A partir del año, aproximadamente, un peque ya puede ir manejando un cepillo acorde a su edad, que entre otras características tienen el mango más grande de lo habitual y con un forma ergonómica que facilita su agarre. El primer cepillo, que será similar hasta los dos o tres años aproximadamente, debe tener los filamentos muy suaves y el cabezal redondeado. De esta forma se evitarán lesiones fruto del aprendizaje de los niños a la hora de manejarlo, algo que estarán deseando hacer, sobre todo si tienen hermanos mayores o ven a sus padres hacerlo.

Eso sí, aunque se potencia su autonomía, se debe supervisar el proceso siempre e incluso repasarlo, tal y como explica Julia Paniagua, odontóloga de la Dirección Médico-Asistencial de Sanitas Dental en una nota publicada en la página web del servicio privado de salud.“(Los padres) Deben cepillar sus dientes hasta los 6 años, dándoles autonomía para que vayan haciéndolo por sí mismo progresivamente. Los niños tienden a copiar hábitos, si los padres se cepillan delante de él animándole a hacer lo mismo, será más fácil”.

A los 3 años

En los tres años coinciden todos los expertos en fijar la fecha en la que se puede empezar a poner pasta dentada fluorada -no superando una concentración de 1100 ppm, según recomienda la SEOII-, entre otros motivos porque es a partir de esta edad cuando hay garantía de que los niños se enjuaguen bien y no se traguen la pasta. Antes, basta con humedecer el cepillo con agua. Aunque en el mercado se venden algunos modelos de cepillos eléctricos ya a partir de esta edad, no es este el momento más indicado para que los peques empiecen a usarlo puesto que, aunque estén demostradas sus ventajas con respecto al cepillo tradicional, es necesario dominar muy bien el cepillado para sacar su máximo rendimiento y que su uso no sea contraproducente. Por lo tanto, el cepillo debe seguir siendo similar al primero, con filamentos suaves y cabezal redondeado, pero con una forma adaptada a las manos, que han crecido y necesitan por lo tanto un mango adaptado a su tamaño. Generalmente, son cepillos ya más alargados que redondeados y de mango grueso, que es como suelen ser los aptos para los niños de corta edad. 

Esta necesidad se mantiene en el tiempo porque las manos evolucionan y crecen a medida que cumplen años. Por eso, se deben ir adaptando los cepillos a cada edad en base a lo que recomiendan los fabricantes. Es cuando el niño domine el cepillado un buen momento para variar a un cepillo con filamentos un poco más consistentes, si bien no se puede fijar una edad concreta para este cambio ya que depende de cada caso. Eso sí, generalmente es alrededor de los seis años cuando un peque es capaz de tener total autonomía con el cepillado.

A partir de los 5 años

Esto explica que los cepillos eléctricos infantiles proliferen a partir de los cinco años, pero la mayoría de los expertos consideran que es a los ocho años cuando de verdad es recomendable el salto a este tipo de productos de higiene bucal. De todos modos, este es un cambio importante, por lo que conviene en todo caso consultar al odontólogo de confianza cuando hacerlo, porque a estas alturas de la vida del niño ya debería acudir hace tiempo a revisiones periódicas para proteger su salud bucal. 

En cualquier caso, estos cepillos no son como los de los adultos, ni en el tipo de cabezal, generalmente más suave, ni sobre todo en la potencia, que es menor porque un niño podría no controlar la de un cepillo adulto, y eso conlleva un riesgo alto tanto para los dientes como para las encías. Y es recomendable, como te recordará a buen seguro el odontólogo, que el cepillo eléctrico elegido sea recargable y no de pilas para que su potencia sea estable y constante, que cuente con función de rotación y oscilación, y que también tenga temporizados de dos minutos, el tiempo recomendado para todos los cepillados de dientes y encías, que por cierto deben hacerse después de cada comida.

Por último, una vez tu hijo use ya cepillo eléctrico, no te olvides de cambiar el cabezal cada tres meses aproximadamente o el tiempo que te recomiende el especialista; es fundamental no esperar a que se deforme o puede causar daño en la boca del pequeño. Esta recomendación es extensible a los cepillos tradicionales, que deben cambiarse “cada dos o tres meses para que se mantenga en perfecto estado”, tal y como indica la Asociación Española de Pediatría en una nota en la que además de dar detalles de la técnica de cepillado correcta también hace referencia a la importancia de introducir el cepillado interdental -con la ayuda de la seda- entre los dos y los seis años de edad. 

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