¿Por qué no se debe hacer?

Consecuencias de arrancar un diente de leche del niño

Pese a que pueda ser algo común, arrancar un diente de leche que se mueve, pero que no está listo para caerse, puede acarrear consecuencias negativas.

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Fuente: iStock

Cuando a un peque se le mueve un diente porque se le va a caer (sobre todo si es el primero) la casa se llena de ilusión… ¿Llegará pronto el Ratoncito Pérez? Sin embargo, aunque la pieza en cuestión esté floja, no se debe arrancar a la fuerza, ni de ninguna otra forma. Quitar un diente cuando todavía no está listo para caerse puede ocasionar no solo daño en el niño, sino también consecuencias negativas a largo plazo.

¿Por qué no es bueno arrancar un diente de leche?

Más o menos alrededor de los cinco y los seis años, los menores comienzan a perder sus dientes de leche para hacer sitio a los permanentes que salen tras ellos. Es por eso que antes de caer por completo muchos se mueven durante un tiempo.

Pero a pesar de que el diente del niño se mueva mucho, no es aconsejable arrancarlo. Y, ni mucho menos, probar con técnicas caseras como atar un hilo a la pieza dental y tirar, o usar unas pinzas para sacarla. Esto, además de asustar al pequeño, puede tener otras repercusiones negativas.

Lo mejor en estos casos es que las piezas de leche que se muevan se caigan solas o que sea el propio niño quién las retire de su boca cuando estén lo suficientemente flojas que ni siquiera sientan ningún daño al hacerlo.

Es importante que el pequeño lo haga sin hacer mucha fuerza, sin forzar y sin agitar los dientes. ¿Por qué? Porque al arrancarlos de la encía pueden producirse daños en la misma, también desgarros, sangrados, que aumente el riesgo de infección y, por supuesto, que aparezca dolor.

Por otro lado, a medio plazo, si se retira un diente temporal antes de que esté preparado para caerse, el diente permanente que lo sustituirá puede que tarde tiempo en aparecer. Y al tardar en ocupar ese hueco vacío, las piezas de alrededor pueden invadir el espacio, generando esas malposiciones en los dientes que seguro que todos hemos visto. Entre ellas, dientes torcidos, espacios entre piezas o apiñamientos. Y esto puede hacer que en un futuro el niño tenga que llevar ortodoncia para corregir posibles problemas en los dientes y en la mandíbula.

Recomendaciones para cuando un diente de leche se mueve

Para empezar, lo mejor es tener paciencia, tanto los padres, como los niños porque como decimos, no es recomendable quitar los dientes antes de tiempo.

Lo que se puede hacer es alentar al niño a que sea él mismo el que retire el diente cuando lo crea conveniente. Nadie mejor que él para saber si le resulta muy incómodo o si le produce dolor.

Por otra parte, si el diente está a punto de caerse y solo le “falta un empujoncito”, un consejo puede ser comer comidas de mayor consistencia, por ejemplo, morder frutas o unas tostadas. Esto puede hacer que la pieza caiga por sí sola gracias a la masticación.

Si al pequeño finalmente se le cae el diente y sin querer se lo traga, hay que mantener la calma porque no le causará ningún daño. Piensa que están hechos de sustancias naturales y que su tamaño es muy pequeño, por lo que es difícil que el niño se atragante.

En caso de ser necesario, para evitar maloclusiones o cualquier tipo de problema, no olvides consultar con un especialista.

foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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