El hogar perfecto

En qué fijarte cuando vas a comprarte una casa si tienes hijos pequeños

Detalles que en otras circunstancias tendrían una importancia secundaria pasan a ocupar los primeros huecos en la lista de prioridades a la hora de escoger la mejor opción posible para elegir un espacio familiar que disfruten tanto los mayores como los más pequeños.

Casa con niños (Foto: depositphotos)
Casa con niños (Foto: depositphotos)

Cuando uno se pone manos a la obra para buscar nuevo hogar, el factor niños cobra importancia si este es parte de la fórmula matemática. Aunque no lo sea de facto, si aparece en condicional o entre paréntesis o como prefieras etiquetar a valorar la opción de tenerlos en un futuro cercano, impacta en la decisión. Y lo hace tanto que ya de entrada te pide a gritos darle la misma prioridad al entorno de la vivienda que a la casa en sí misma. Es más, a la hora de hacer la lista de pros y contras para decidir entre unas opciones y otras, además de detalles inamovibles como el precio, hay que incluir al mismo nivel de importancia otros aspectos que vamos a recordarte a continuación porque seguramente solo caes en la cuenta cuando ya tienes hijos

Para tomar nota de todo en lo que hay que fijarse cuando vas a comprarte una casa si tienes o vas tener niños pequeños, lo más ordenado es empezar por la casa propiamente dicha. Dentro de ella, más allá de todos esos detalles que tú le pides a una vivienda apta para ti como que esté en un estado óptimo de conservación si es segunda residencia o que esté orientada de esta o aquella manera, no te olvides, por ejemplo, de prestar atención al ascensor y las escaleras comunes si se trata de un piso. Pero no solo a que tenga ascensor, sino que este sea lo suficientemente ancho para que entre un carrito de bebé. Y lo mismo ocurre con las escaleras comunes. Créeme, no todos los pisos antiguos cumplen estos requisitos que, sin embargo, en pisos nuevos se dan por hecho. 

De la orientación no vamos a hablar demasiado porque para gustos están los colores y habrá quién prefiera darle prioridad a que en verano sea fría y en invierno cálida. Con niños, el consejo más importante al respecto es que tenga mucha luz natural porque este factor ayuda en lo psicológico a crear un ambiente infinitamente más acogedor. De hecho, los adultos también lo agradecerán. El otro gran consejo al respecto es prestar atención a lo que hay alrededor y debajo de la casa si es un piso para evitar llevarse sorpresas en forma de ruidos indeseados que lleguen de bares, zonas comerciales o incluso zonas comunes si la casa da al interior de una urbanización -evita elegir el piso que dé encima de la zona de eventos comunes, por ejemplo-.

Fíjate en el interior

En cuanto a los detalles interiores, con niños pequeños hay características que toman más importancia por su incidencia en el día a día: una es el hecho de que tenga dos baños, da igual el tamaño de ambos mientras sean cumplan los requisitos mínimos para desahogar la convivencia y permitir que tanto adultos como niños mantengan cierto nivel de privacidad en lo que a la higiene íntima se refiere. Toma también más trascendencia la distribución de los dormitorios, de tal forma que estén cerca del principal y no en la otra punta de la casa o incluso, como pasa en algunos dúplex por ejemplo, en distinta planta. Cuando pidan los peques agua a gritos por la noche lo entenderéis rápidamente…

Además, evitad viviendas con escaleras en su interior o por lo menos que, si las hay porque no queda otra, no sean de pendiente muy pronunciada y tengan elementos de seguridad a los que poder agarrarse siendo niño. Como mínimo, que protegerlas a posteriori os resulte sencillo con alguna barrera protectora o similar de las que se encuentran fácil en el mercado. Y por último, aunque no sea decisivo, es recomendable que salón y cocina sean independientes y que la distribución de las habitaciones sea amplia por si tenéis que transformarlas en habitaciones compartidas o espacios multifuncionales, como puede ser el caso de una sala de juegos que conviva con un escritorio o una zona de librería. 

La importancia de las zonas comunes

Por otro lado, en lo referente a los complementos de una casa nueva pero no a su interior, también tienen juegan un papel importante en la decisión final las zonas comunes y si cuenta con párking y trastero. Esto último sobre todo, ya que el párking no siempre es necesario si no os movéis con vehículo particular o la casa está muy bien comunicada. Pero un trastero, cuando hay niños en la casa, ayuda muchísimo a desahogar la vivienda. Y si no lo tiene, es posible que en las zonas comunes se hayan habilitado elementos como aparcabicis comunitarios que también agradeceréis en el futuro. Eso por no hablar de parques interiores o piscina, detalles comunes en urbanizaciones de la periferia de las grandes ciudades que, por mucho que los que reniegan de este tipo de casas critiquen, con niños se disfrutan muchísimo, especialmente en los meses cálidos del año. 

Estudia el barrio

Hasta aquí la casa, pero cuando la vivienda va a ser habitada también por niños, el check list previo no se limita a su perímetro y su interior; toca salir fuera y seguir tomando nota de lo que ofrece el entorno más próximo. Por supuesto, del municipio en general, porque la idiosincrasia de estos es más importante de lo que parece y debemos reivindicarla mucho más. Sentirse parte de la comunidad es algo que añade calidad de vida al hecho de vivir en un determinado lugar. Y pasa igual con los barrios si buscas casa en una gran ciudad. Pasearlos y conocerlos con calma a partir de la observación tanto de noche como de día, ayuda a tener una fotografía completa de la realidad del entorno.

Pero además es importante tener los servicios esenciales cubiertas cerca de casa. Lo es cuando solo viven adultos en la casa, la única diferencia con niños es que se amplía la lista de servicios esenciales, sobre todo en el plano educativo. Tener cerca el colegio y el instituto es un plus, del mismo modo que lo son las instalaciones deportivas variadas, los hospitales y centros de atención primaria, los espacios verdes, y por supuesto las superficies comerciales de alimentación, las farmacias, etcétera. 

A ello hay que sumar una valoración profunda del servicio público de transportes, tanto en variedad como en la calidad de las conexiones, tanto con los puntos de interés general como pueden ser el centro de las ciudades como con los de interés particular a corto plazo, con el centro de trabajo como mejor ejemplo de ello. 

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