Fiesta de cumpleaños

¿Cómo quiere celebrar su cumpleaños nuestro hijo?

¿El niño es tímido y sensible o muy sociable? ¿Le encanta estar rodeado de niños o celebrarlo solo con dos o tres amigos? A la hora de planificar su cumpleaños hay que tener en cuenta su caracter.

¿Cómo quiere celebrar su cumpleaños nuestro hijo?

Hay muchas opciones para celebrar el cumpleaños, desde una fiesta casera tradicional o una merienda campestre hasta una fiesta temática de disfraces o invitar a los niños a un taller de circo o a ver una obra de teatro en un autobús, por poner solo unos ejemplos.

 

¿Y a él cómo le gusta?

A la hora de decidirlo, sería buena idea empezar a tener en cuenta su opinión, siempre partiendo de lo que los padres podemos permitirnos. “A partir de los tres años empiezan a entender lo que significa el día de su cumpleaños y es cuando podemos preguntar a quién les gustaría invitar, que les gustaría que hubiera de comida o de chucherías… Aunque eso tampoco implica que les hagamos un cumpleaños “a la carta”.

Como en la vida misma, deben aprender a manejarse dentro de unos límites”, apunta Marta Cabezas, responsable del Área de Psicoterapia Infantil de Intro Psicoterapia, quien aconseja darle unas cuantas posibilidades viables para nosotros y que elija dentro de ellas. El objetivo es que él o ella lo pasen bien y, para eso, debemos tener en cuenta cómo es nuestro hijo y cómo sería su cumpleaños ideal. Si no, “corremos el riesgo de imponer lo que a nosotros nos gustaría más que lo que de verdad le hace disfrutar a él o a ella”, apunta la psicóloga.

 

Por ejemplo, Pablo, de seis años, es un niño muy sensible y tímido y, por eso, “sus cumples los hemos celebrado muy tranquilos, con solo sus dos o tres mejores amigos, dejándoles a su aire y, sobre todo, sin piñata, porque odia el estrés de pelearse por los regalitos”, nos cuenta su padre, Antonio, que trabaja como relaciones públicas en una gran empresa de organización de eventos. “No creo que celebrarlo a lo grande en un sala de fiestas infantiles le hiciera muy feliz, al menos, por ahora”, añade.

Una celebración sencilla

En este sentido, Cabezas advierte que un error muy frecuente es “suponer que el niño va a necesitar mucho para ser feliz ese día, entonces hacemos actividades muy novedosas o llenamos la casa de payasos, música, comida, animación... en este caso sobrepasamos incluso lo que el niño hubiera imaginado y al pequeño puede costarle más valorar lo importante: el tiempo de celebración compartido con amigos y familiares”. Es lo que le pasó a Marta cuando celebró el cumpleaños de su hijo en un parque de bolas donde, además, había varios cumpleaños al mismo tiempo. “Nunca más pienso celebrarlo en un sitio tan multitudinario, porque llega un momento en que pierdes de vista a los niños y estás todo el rato en tensión.

 

Los niños aparecen sudados, demasiado nerviosos, a uno le dieron un golpe… Fue un agobio total”, recuerda. En la misma línea, Diana Sánchez, psicóloga infantil y presidente de la Asociación de Psicología Perinatal, señala que “en muchas ocasiones los mayores no nos damos cuenta, invitamos a demasiadas personas, incluso ponemos demasiada comida, estamos más pendientes de la celebración que de ellos. Y entonces ellos se pierden en la algarabía porque lo que necesitan es otra cosa. A sus padres.

 

Una celebración no demasiado larga, con cosas sencillas, muy sencillas, ahí radica el éxito. Además, hay que saber combinar los momentos de recogimiento, con los de expansión. Los niños son muy de polaridades, de repente están muy excitados y necesitan movimiento, correr, saltar… y, luego, necesitan parar un momento y tener una actividad de concentración (cuento, teatrito…)”.

 

 

 

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