Verano

Decálogo de seguridad en la piscina para niños

Si tu hijo es de los que quiere estar todo el día metido en la piscina y disfrutar del verano en el agua, las siguientes recomendaciones para su seguridad te interesan. Hacemos un repaso de cómo evitar accidentes para que el peque de la casa no corra riesgos este verano. Toma nota.

La llegada del verano y la subida de las temperaturas nos invitan a todos a darnos siempre que podemos un buen baño fresquito en la playa o en la piscina. Los niños, por supuesto, no iban a ser menos. Si a nosotros nos gusta el agua a ellos, por lo general, les encanta y se pueden pasar horas y horas mojados de pies a cabeza. Que lo hagan y disfruten de esa forma el verano es ideal, siempre y cuando tengamos muy en cuenta su seguridad y la de los que les rodean. 

¿Cómo? Teniendo en mente una serie de consejos y recomendaciones que nos evitarán sustos y disgustos. Con más de un millón de piscinas residenciales en España, no queremos pasar por alto que según los expertos un niño puede ahogarse en menos de 3 minutos y en tan solo 20 centímetros de agua. 

No queremos alarmar pero sí destacar que es muy importante que los menores estén vigilados y acompañados, y a medida que se vayan haciendo mayores sepan cómo deben comportarse en una piscina y conozcan algunas consignas de seguridad importantes. ¿Quieres saber cuáles son? Sigue leyendo porque te las contamos a continuación. 

 

10 consejos para el baño

  1. Los niños no deben bañarse solos ni sin la supervisión de un adulto. Hasta que aprendan a nadar bien, han de ponerse siempre los manguitos o el chaleco hinchable antes de entrar a la piscina.
  2. No les dejes que se lancen de cabeza en la parte menos honda de la piscina, ya que pueden darse un fuerte golpe en la cabeza y hacerse mucho daño. Según el Colegio profesional de Fisioterapeutas de Castilla – La Mancha (Coficam), los niños y los jóvenes suelen ser los accidentados más frecuentes con heridas y lesiones producidas por saltos imprudentes. “Cada verano en nuestro país se producen casos de lesiones medulares por irresponsabilidades de los bañistas y en la mayoría de las ocasiones podrían haberse evitado tomando las medidas oportunas y siendo conscientes del peligro”, sostienen desde la institución. Las consecuencias de una mala zambullida pueden ir desde una fractura más o menos leve hasta una lesión medular o un ahogamiento si se pierde la consciencia.
  3. Cuidado cuando jueguen o corran cerca de los bordillos, toboganes o escaleras. Resbalan mucho y pueden caerse. “Es habitual presenciar escenas de juegos alrededor de la piscina que pueden dar lugar a resbalones y torceduras de tobillo a causa del agua evacuada, lo que puede acabar en una visita al hospital y arruinando el verano de los más pequeños”, apuntan desde el Coficam.
  4. Procura que se mojen antes de entrar en la piscina con el agua de la ducha o que entren despacito y no de golpe. Si lo hacen pueden sufrir un corte de digestión y les dolerá mucho la tripa.
  5. Aunque no es necesario esperar dos horas para que vuelvan al agua después de comer sí es aconsejable que esperen un ratito. Les podemos incitar a dormir la siesta o jugar un rato antes de que vuelvan a zambullirse, probablemente para toda la tarde.
  6. Pese a que no se suele prestar mucha atención al calzado en la época estival, no conviene que nos olvidemos de ello y de la importancia de que, en el caso de que así lo quieran o queramos, nuestros hijos lleven unas sandalias cómodas y no resbaladizas para bañarse. Tengamos también en cuenta que caminar con unas chanclas no adecuadas puede acarrear diferentes lesiones musculares en el pie, rodilla o espalda.
  7. Apuesta por la educación y la información. Aunque a veces pueda resultar evidente o redundante “sigue siendo necesario mandar un mensaje de prevención a los más jóvenes, ya sea desde las instituciones públicas o privadas, que refuercen esa idea de que no todo vale en la piscina”, insisten desde Coficam. En esta línea conviene que recordemos que las vallas o cubiertas de la piscina están para que no se hagan daño, por lo que tendremos que enseñarles desde muy pequeños que no deben abrirlas sin la autorización de un adulto. 
  8. También debemos intentar que aprendan a nadar cuanto antes. Esa es la mejor manera de que ellos puedan disfrutar de la piscina y nosotros, los padres, podamos estar tranquilos.
  9. Por supuesto, en caso de presenciar una caída o un salto peligroso debemos avisar inmediatamente a los servicios de emergencia y solo en caso de tener los conocimientos necesarios socorrer a la persona herida.
  10. ¡Importante! Además de tener cuidado con el agua, en la piscina también es importante tomar precauciones con el sol. Por eso debemos cambiar y hacerles cambiar de posición cuando tomen el sol, e incluso hacer algo de ejercicio estirando los músculos y dando paseos con el fin de desentumecer el cuerpo. Se aconseja limitar la exposición al sol entre las 12:00 y las 18:00 horas y si se hace hacer un buen uso de los protectores solares.
foto gema

Gema Boiza

Madrileña de corazón, mamá de un bebé hispano-francés y periodista. Soy curiosa, amante de los viajes, de mi familia y de mis amigos. Me gusta descubrir personas, lugares y emociones, y contar a través de mi profesión todos esos descubrimientos. Desde Ser Padres espero poder contaros muchos de ellos!

CONTINÚA LEYENDO