Campamentos de verano

Beneficios de los campamentos de verano

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Cuando llega el verano, un plan muy socorrido para los niños, es ir a un campamento de verano. Además de cuidarles, también les aporta un montón de beneficios.

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Beneficios de los campamentos de verano

Aún estáis a tiempo de que los peques vayan a algún campamento de verano, donde podrán aprender un montón de valores, además de desarrollar su autonomía, autoestima y el sentido de la responsabilidad. Asimismo, aprenderán a relacionarse mejor con otros niños y harán distintas tareas que les ayudará en su crecimiento.

Igualmente, aprenderán a relacionarse con niños mayores y pequeños, normas, límites, adaptación a todos los horarios, etc.

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Es importante que los padres no sientan rechazo a la hora de llevar a los niños al campamento, tengan la forma de ser que sea. De hecho, la psicóloga infantil Silvia Álava, asegura: “Muchos padres tienen miedo porque sus hijos son un poco  tímidos o inseguros y creen que lo pueden pasar mal en un campamento”.

Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Tal y cómo hemos empezado el artículo, un  campamento de verano les ayuda a relacionarse con otros niños y a desarrollarse como personas. Son especialmente beneficiosos para niños a los que les cuestan más las relaciones sociales. Así asegura la psicóloga: “El hecho de relacionarse con más niños les ayudará a integrarse, por lo que, aunque les pueda costar un poco más entablar amistad, les será muy beneficioso y facilitará su socialización”.

La edad, factor a tener en cuenta

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Es importante fijarse en la edad del niño a la hora de elegir campamento. Aun así, las opciones son múltiples y seguro que alguna se adapta a la que queremos para nuestros hijos.

  • Para los más pequeños, los campamentos urbanos se tornan la mejor opción ya que suelen seguir una dinámica similar a la de los colegios. Talleres, manualidades, salidas, etc.
  • Si, por el contrario, es un poco mayor, podemos llevarle ya a campamentos que impliquen dormir fuera de casa, siempre adaptados a las características del niño. Allí fomentarán su desarrollo, la autonomía y seguramente madurarán.
  • La psicóloga Silvia Álava recomienda que, si queremos enviar a los niños fuera de España para aprender un idioma, se haga a partir de los doce años.

¿Y qué tipo de campamento elegimos?

Pues el que más se adapte a nuestro hijo. Las opciones son múltiples, pero hay que hacerlo también en función de los gustos del niño porque si no lo hacemos así, puede tener una mala experiencia.

Por ejemplo, si es muy nervioso y no para en todo el día, los campamentos multiaventura, en los que puede desfogarse a gusto son los mejores.

Si le encanta el deporte, uno deportivo; si prefiere la naturaleza, mejor uno en la montaña, por ejemplo.

Si no quieren ir...

Lo mejor es ir concienciándoles poco a poco. Planteárselo como una experiencia positiva, contarles todos los beneficios que les puede aportar, haciendo que lo vean como algo bueno, nunca como una imposición.

Asimismo, durante el año podemos ir acostumbrándoles e ir de convivencia un fin de semana; actividades como granjas escuelas; salidas de un día con la asociación de vecinos, etc.

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